www.madridiario.es

18 de julio, Golpe de Estado contra España

jueves 18 de julio de 2019, 08:13h

Entre el 17 y el 18 de julio de 1936 España fue traicionada por las armas de un puñado de militares traidores, una parte de la derecha exaltada: carlista, nacionalcatólica y el pujante fascismo encarnado en Falange y la complicidad de esa derecha monárquica, supuestamente democrática, despistada que pensaba en reinstaurar la monarquía con Alfonso XIII o, a lo más tardar, con Juan de Borbón. Los traidores fracasaron en su Golpe de Estado y España resistió en una guerra en la que tres años fueron una eternidad que se extendería durante cuatro décadas de franquismo.

El contexto cultural, económico y social de España en la actualidad es muy diferente al de 1936, pero sí está resurgiendo un nuevo-viejo franquismo a rebufo también de la moda populista ultra en Europa, que también tiene puntos en común con aquel fascismo de entreguerras.

Estamos viendo estas semanas los ataques de Vox al sindicalismo y los sindicalistas, que junto a asociaciones como Cáritas o Save the Children son consideradas “chiringuitos”, por no olvidar asociaciones LGTBI o feministas. Estamos viendo la ilegal solicitud por parte de Vox de listados con nombres y apellidos de personas que pertenecen a determinados colectivos.

Salvando todas las distancias, ese espíritu se respira en el primer bando de Queipo de Llano del 18 de julio de 1936, que “ordenaba y mandaba” lo siguiente:

“Primero.- Queda declarado el estado de guerra en todo el territorio de esta División.

Segundo.- Queda prohibido terminantemente el derecho a la huelga. Serán juzgados en juicio sumarísimo y pasados por las armas, los directivos de los Sindicatos, cuyas organizaciones vayan a la huelga o no se reintegrasen al trabajo los que se encuentren en tal situación a la hora de entrar el día de mañana”.

Ochenta y tres años después, la lectura del bando sigue impactando. Impresiona el brutal y directo ataque contra los trabajadores, sus organizaciones y su fundamental herramienta de presión: la huelga.

La eliminación de sindicalistas no fue algo espontáneo. La hoja de ruta golpista para descabezar las organizaciones de trabajadores estaba perfectamente estructurada. El director del Golpe de Estado, el General Emilio Mola, escribía el 25 de mayo de 1936 su primera instrucción: “Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. Desde luego, serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al movimiento, aplicándoles castigos ejemplares a dichos individuos para estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas”.

La eliminación del sindicalismo en España fue uno de los múltiples asuntos que nos hizo retroceder décadas y que aún hoy tiene consecuencias en nuestra joven democracia. Las democracias necesitan sindicatos fuertes y libres, como demuestra la experiencia de países como Suecia.

Los salvapatrias españoles tenían un plan largamente preconcebido basado en la mitificación de una España eterna. Sí, esa España nacionalcatólica amante de resucitar el mito de la Reconquista, tal como ahora ha venido haciendo el líder de Vox, engalanado con su casco de los Tercios de Flandes del siglo XVI para llevar a cabo una reconquista que nunca existió, porque no existía España. No había nada que reconquistar, en todo caso…, conquistar.

Los nacionalismos, todos, están llenos de leyendas, mitos y ensoñaciones épicas. El nacionalismo español ha sido siempre muy de manipular El poema del Mío Cid (con casco medieval, eso sí), de Reyes Católicos, del Imperio…, asuntos poco prácticos a la hora de gestionar el día a día, más aún por la mezcla con otra ensoñación: la religión.

Los vencedores de aquella guerra incivil, apoyados por el nazismo de Hitler y el fascismo de Mussolini ensayaron en España métodos bélicos que pondrían en marcha poco después contra las democracias occidentales. Esas democracias que también abandonaron a España a su suerte porque no se imaginaban la magnitud del monstruo.

El 20 de julio de 1936 se abrió el primer campo de concentración franquista en Ceuta. El franquismo llegó a tener 180 campos de concentración con más de medio millón de presos hasta 1942. El último en cerrarse fue el de Miranda de Ebro, en 1947, durante un tiempo dirigido por el miembro de las SS e instructor de la policía política de Franco, Paul Winzer. También estaba entre su cometido, repatriar alemanes izquierdistas y judíos que hubieran participado en las Brigadas Internacionales. La deuda se saldó repatriando posteriormente a insignes republicanos como Companys, Rivas Cherif o Julian Zugazagoitia, Zuga. Luego vendrían los “campos de trabajo”, con la construcción del Valle de los Caídos, incluida.

Entre las barbaridades legislativas del franquismo no podemos olvidar la denominada Causa General de 26 de abril de 1940, una aberración con “efectos retroactivos” desde abril de 1931, fecha de la instauración legítima y democrática de la República de España y cuya normativa se aplicaría hasta casi los años sesenta.

En estos días de verano, cuando aparece esta fecha maldita de nuestra historia, tenemos que recordar, rebuscar en los baúles de la memoria y aprender las lecciones de la historia. España perdió una guerra, decían que iniciada “por España”. Muerte, represión, exilio, hambre…

Los crímenes del franquismo todavía perduran en España, con s de 150.00 desaparecidos, 2.300 fosas comunes; hubo miles de niños robados; juicios sumarísimos; aplicación de la “ley de fugas”… Se pueden contabilizar cientos de miles de víctimas de la dictadura franquista en un país en que perviven monumentos y calles con nombres fascistas, loados por la nueva ultraderecha.

Es necesario cerrar heridas y para ello hay que abrir fosas. Hay que poner fin a la impunidad del franquismo y también para ello es necesaria una ley de víctimas del franquismo. Todas las instituciones de este país deben dejar meridianamente claro que condenan el franquismo como régimen criminal en los términos desarrollados históricamente por la ONU. Todas las instituciones deben expresar el reconocimiento jurídico y político de las víctimas.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

Foro asociado a esta noticia:

  • 18 de julio, Golpe de Estado contra España

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    14915 | Pepe - 20/07/2019 @ 21:21:40 (GMT+1)
    España era una república títere del estalinismo. Gracias a los patriotas se salvó la nación y se desarrolló

  • Normas de uso

    Esta es la opinión de los internautas, no de Madridiario

    No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

    La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

    Tu dirección de email no será publicada.

    Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.