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Por el cambio, porque la salud no es un negocio

jueves 28 de marzo de 2019, 07:54h

Hace pocas semanas explicaba en este mismo espacio las recomendaciones de las Comisiones Obreras de Madrid sobre el sistema sanitario regional que junto a la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública hemos realizado en un profundo estudio del estado de su situación. Hoy quiero poner de manifiesto el diagnóstico y el debate que ha provocado.

Este estudio resulta imprescindible ya que la opacidad y falta de transparencia del Gobierno del PP impide que se conozca la situación real de la sanidad para acometer los cambios que sean necesarios para mejorarla.

Ante esa pregunta retórica llena de mala intención y tantas veces recurrente como un mantra: “¿para qué sirven los sindicatos?”, también se puede responder que para hacer el trabajo que no hace el PP cuando gobierna. Para impulsar la transparencia, con datos oficiales, y empujar el debate necesario.

El carácter sociopolítico de las Comisiones Obreras nos lleva a intentar influir en los cambios necesarios para que mejore la situación de las personas más desfavorecidas. Por ello apostamos por animar al debate. Un debate con contenidos más allá de chascarrillos o tuits más o menos ingeniosos. Un debate con personas expertas, con gentes conocedoras de lo que hablan.

La sanidad pública es mucho más importante para nuestras vidas que las vacuas gracietas de tantos cantamañanas que encuentran permanente eco entre voceros y redes sociales. Por ello, hace pocos días, llevamos a cabo en la Sala 13 Rosas de nuestra sede un interesante debate con todos los grupos políticos con representación política en la Asamblea de Madrid. Un debate que tenía como base el mencionado estudio, “Diagnóstico de la salud y del sistema sanitario de la Comunidad de Madrid”. Hay que agradecer ese intercambio de ideas a Eduardo Raboso (PP), José Manuel Freire (portavoz de Sanidad del Grupo Socialista), Mónica García (portavoz de Sanidad del Grupo Unidos Podemos) y Enrique Veloso (portavoz de Sanidad del Grupo Ciudadanos).

En él se definen conclusiones y tendencias identificadas, desde determinantes de la salud a la política farmacéutica, pasando por indicadores del nivel de salud, legislación, privatización sanitaria, financiación y gasto, recursos sanitarios, cobertura sanitaria y resultados del sistema sanitario.

La Gran Depresión, al igual que en el resto de España, ha tenido consecuencias en nuestra región que han influido en el sistema sanitario y en la salud de la ciudadanía. Así, el éxodo de inmigrantes ha provocado un notable descenso de la población; la tasa de paro se ha desbordado en algunos momentos; el riesgo de pobreza también se ha disparado, especialmente en sectores de población con menor formación, en parados y hogares con un adulto y uno o más dependientes; entre 2007 y 2016, casi se dobló el número de hogares en emergencia social, sin percepción de ingresos (86.800 hogares)… Entre estos determinantes de la salud son destacables datos como el aumento del índice de Masa Corporal (IMC), respecto a la obesidad, que aumenta imparable: 7,4 por ciento del país en 1987 frente al 17,4 por ciento en 2017. Asunto este, que afecta especialmente a las clases más desfavorecidas. En este contexto es especialmente reseñable el entorno en el que vivimos, con una calidad ambiental que incide directamente en nuestra salud y que en nuestra región supera las cifras de dióxido de nitrógeno, CO2 y partículas en suspensión.

En el escenario legislativo se ha evidenciado que las leyes, tanto en la Comunidad de Madrid como en el ámbito nacional, han ido dirigidas y vienen favoreciendo la privatización para dar un mayor protagonismo al sector privado. Tanto la LOSCAM (Ley de Ordenación Sanitaria de la Comunidad de Madrid), la lista de espera quirúrgica y la Ley de Libre Elección esconden tras ellas un afán por dar al sector privado una mayor atención. El ominoso Gobierno de Esperanza Aguirre basó su estrategia en acometer recortes en la sanidad madrileña para favorecer la rentabilidad empresarial privada sin importarle lo más mínimo la calidad de la asistencia que recibe la ciudadanía, tal como evidencian los datos de nuestro diagnóstico.

El sobrecoste de los tres modelos privatizadores utilizados ha quedado demostrado. El modelo de Iniciativa de la Financiación Privada (IFP) incrementa el coste entre siete y ocho veces sobre la alternativa de construcción y gestión pública; el de concesiones administrativas, supone al año un 14,95 por ciento más, y el de la concesión de la asistencia a un hospital privado presenta un incremento presupuestario del 25,04 por ciento anual.

Si se hubiera dado una gestión transparente, no habría sido posible que el Partido Popular hubiera beneficiado las cuentas de resultados de determinados “amigos”. En los últimos quince años estamos padeciendo un sistema desordenado con resultados alarmantes como la existencia cada vez de menos camas hospitalarias, menos trabajadores por cama y mayores carencias… Pelotazo tras pelotazo, el PP, ahora a coro con las otras dos derechas vuelven a esconder sus vergüenzas escondidas en banderas, reconquistas y renacer de asuntos ya resueltos como la autoría del 11-M.

Desde las Comisiones Obreras apostamos por empujar el cambio apostando por quienes acaben con los regalos fiscales a los multimillonarios, por quienes pongan fin a estas políticas regresivas y antisociales. Hay asuntos que definitivamente no pueden continuar igual. Con la salud no se juega. La salud no es un negocio.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO de Madrid

Hace pocas semanas explicaba en este mismo espacio las recomendaciones de las Comisiones Obreras de Madrid sobre el sistema sanitario regional que junto a la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública hemos realizado en un profundo estudio del estado de su situación. Hoy quiero poner de manifiesto el diagnóstico y el debate que ha provocado.

Este estudio resulta imprescindible ya que la opacidad y falta de transparencia del Gobierno del PP impide que se conozca la situación real de la sanidad para acometer los cambios que sean necesarios para mejorarla.

Ante esa pregunta retórica llena de mala intención y tantas veces recurrente como un mantra: “¿para qué sirven los sindicatos?”, también se puede responder que para hacer el trabajo que no hace el PP cuando gobierna. Para impulsar la transparencia, con datos oficiales, y empujar el debate necesario.

El carácter sociopolítico de las Comisiones Obreras nos lleva a intentar influir en los cambios necesarios para que mejore la situación de las personas más desfavorecidas. Por ello apostamos por animar al debate. Un debate con contenidos más allá de chascarrillos o tuits más o menos ingeniosos. Un debate con personas expertas, con gentes conocedoras de lo que hablan.

La sanidad pública es mucho más importante para nuestras vidas que las vacuas gracietas de tantos cantamañanas que encuentran permanente eco entre voceros y redes sociales. Por ello, hace pocos días, llevamos a cabo en la Sala 13 Rosas de nuestra sede un interesante debate con todos los grupos políticos con representación política en la Asamblea de Madrid. Un debate que tenía como base el mencionado estudio, “Diagnóstico de la salud y del sistema sanitario de la Comunidad de Madrid”. Hay que agradecer ese intercambio de ideas a Eduardo Raboso (PP), José Manuel Freire (portavoz de Sanidad del Grupo Socialista), Mónica García (portavoz de Sanidad del Grupo Unidos Podemos) y Enrique Veloso (portavoz de Sanidad del Grupo Ciudadanos).

En él se definen conclusiones y tendencias identificadas, desde determinantes de la salud a la política farmacéutica, pasando por indicadores del nivel de salud, legislación, privatización sanitaria, financiación y gasto, recursos sanitarios, cobertura sanitaria y resultados del sistema sanitario.

La Gran Depresión, al igual que en el resto de España, ha tenido consecuencias en nuestra región que han influido en el sistema sanitario y en la salud de la ciudadanía. Así, el éxodo de inmigrantes ha provocado un notable descenso de la población; la tasa de paro se ha desbordado en algunos momentos; el riesgo de pobreza también se ha disparado, especialmente en sectores de población con menor formación, en parados y hogares con un adulto y uno o más dependientes; entre 2007 y 2016, casi se dobló el número de hogares en emergencia social, sin percepción de ingresos (86.800 hogares)… Entre estos determinantes de la salud son destacables datos como el aumento del índice de Masa Corporal (IMC), respecto a la obesidad, que aumenta imparable: 7,4 por ciento del país en 1987 frente al 17,4 por ciento en 2017. Asunto este, que afecta especialmente a las clases más desfavorecidas. En este contexto es especialmente reseñable el entorno en el que vivimos, con una calidad ambiental que incide directamente en nuestra salud y que en nuestra región supera las cifras de dióxido de nitrógeno, CO2 y partículas en suspensión.

En el escenario legislativo se ha evidenciado que las leyes, tanto en la Comunidad de Madrid como en el ámbito nacional, han ido dirigidas y vienen favoreciendo la privatización para dar un mayor protagonismo al sector privado. Tanto la LOSCAM (Ley de Ordenación Sanitaria de la Comunidad de Madrid), la lista de espera quirúrgica y la Ley de Libre Elección esconden tras ellas un afán por dar al sector privado una mayor atención. El ominoso Gobierno de Esperanza Aguirre basó su estrategia en acometer recortes en la sanidad madrileña para favorecer la rentabilidad empresarial privada sin importarle lo más mínimo la calidad de la asistencia que recibe la ciudadanía, tal como evidencian los datos de nuestro diagnóstico.

El sobrecoste de los tres modelos privatizadores utilizados ha quedado demostrado. El modelo de Iniciativa de la Financiación Privada (IFP) incrementa el coste entre siete y ocho veces sobre la alternativa de construcción y gestión pública; el de concesiones administrativas, supone al año un 14,95 por ciento más, y el de la concesión de la asistencia a un hospital privado presenta un incremento presupuestario del 25,04 por ciento anual.

Si se hubiera dado una gestión transparente, no habría sido posible que el Partido Popular hubiera beneficiado las cuentas de resultados de determinados “amigos”. En los últimos quince años estamos padeciendo un sistema desordenado con resultados alarmantes como la existencia cada vez de menos camas hospitalarias, menos trabajadores por cama y mayores carencias… Pelotazo tras pelotazo, el PP, ahora a coro con las otras dos derechas vuelven a esconder sus vergüenzas escondidas en banderas, reconquistas y renacer de asuntos ya resueltos como la autoría del 11-M.

Desde las Comisiones Obreras apostamos por empujar el cambio apostando por quienes acaben con los regalos fiscales a los multimillonarios, por quienes pongan fin a estas políticas regresivas y antisociales. Hay asuntos que definitivamente no pueden continuar igual. Con la salud no se juega. La salud no es un negocio.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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