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Ayuntamiento de Cobeña.
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Ayuntamiento de Cobeña. (Foto: Creative Commons)

A juicio el exalcalde de Cobeña por delito de coacciones contra policías locales

lunes 11 de marzo de 2019, 09:26h
Eugenio González Moya, exalcalde de Cobeña, Carlos Laureano Herrero Cano, exconcejal de Deporte, Seguridad, Transporte, Medio Ambiente y Nuevas Tecnologías, y Sergio Caparroz Sotillo, exjefe del Cuerpo de la Policía Local, han sido juzgados este lunes por un delito de coacciones contra varios policías locales en 2010. González Moya ha negado que "amedrentara a nadie" por las multas que los agentes colocaron a varios vehículos estacionados.

El exalcalde de Cobeña Eugenio González Moya ha negado en el juicio por presuntas coacciones a agentes de Policía local que "amedrentara a nadie" por unas multas impuestas en julio de 2010 contra varios vecinos en una zona donde habitualmente se permitía el estacionamiento, y que no tiene dudas de que se interpusieron para "hacer daño" al Gobierno local por discrepancias ante la intención de crear un nuevo turno de noche en el Cuerpo y las dificultades que había para rubricar el nuevo convenio colectivo.

Frente a esta visión, tres agentes de Policía local han manifestado que se sintieron coaccionados por el exregidor y el exconcejal de Seguridad del municipio Carlos Laureano, dado que avanzaron la apertura de expedientes disciplinarios por ello, se les redujo su retribución en lo relativo a un complemento de productividad y se les llamó "delincuentes" en un pleno por parte del exalcalde.

Así lo han indicado en el juicio que ha arrancado este lunes en la sección tercera de la Audiencia Provincial de Madrid contra ambos y el exjefe del Cuerpo de la Policía Local, Sergio Caparroz Sotillo, por un delito de coacciones contra varios policías locales. Las sesiones se retomarán mañana con más comparecencias de testigos.

Se solicita la pena de 2,6 años de prisión para los tres acusados, y el representante del Ministerio Público también les imputa un delito de prevaricación por el que reclama ocho años y seis meses de inhabilitación y les exige una indemnización para los agentes afectados de alrededor de 13.300 euros.

En su declaración, el exalcalde ha señalado que en julio de hace nueve años, coincidiendo con las fiestas de la localidad, le llegó la información por parte del entonces concejal responsable de Seguridad de que se interpusieron varias multas en unas calles donde era tradición permitir el estacionamiento de vehículos por ser vías estrechas.

"Se pusieron las multas para hacer daño al Gobierno municipal"

Según ha explicado, ambos en ese momento, dado que el exjefe de Policía local estaba de vacaciones, tomaron la decisión de retirar esas multas interpuestas "en un lugar donde nunca se habían puesto". "No dudo de que se habían puesto las multas para hacer daño al Gobierno municipal", ha asegurado para mostrar su convencimiento de que esas sanciones tenían como objeto "presionar" al Ayuntamiento.

González Moya ha explicado también que había varias obras en el pueblo, que reducía mucho la posibilidad de aparcamiento y que, en consecuencia, se dejó por parte del Consistorio estacionar a los coches en las calles donde se interpusieron las multas.

El exregidor ha subrayado en su declaración que nunca tuvo problemas con los agentes y que "en ningún momento amedrentó a nadie, porque esas cosas no van con él". Sí ha reconocido que dijo que se iban a abrir expedientes a los tres agentes implicados, que no se llegaron "nunca" a tramitar, y que tuvo conocimiento después, por parte de la Secretaria municipal del Pleno, que el Consistorio no tenía potestad de retirar las sanciones, algo que luego se confirmó en una reunión con la Dirección General de Tráfico.

Asimismo, ha recalcado que entendía que si no se podían poner las multas, estas eran "ilegales" porque en esas calles de Cobeña no estaba prohibido aparcar (se lanzó un decreto específico para ello) y que "históricamente" se permitía a los vehículos subirse encima de la acera. "Me parecía que no era de recibo poner multas para presionarnos", ha enfatizado el exregidor.

El exedil de Seguridad habla de gran aumento de sanciones

Por su parte, el exconcejal de Seguridad ha indicado que en ese año se estaba en plena negociación del convenio colectivo y que el equipo de Gobierno quería aplicar un turno de noche, de 18:00 a 2:00, porque había una serie de problemas con robos en la localidad. En ese sentido, sacó un decreto para aplicar esa medida.

Tras conocer que se habían puesto las multas, y como responsable directo del Cuerpo local, fue a la zona donde se depositaban las denuncias y las cogió para conocer a qué vecinos afectaba. Posteriormente, mandó una serie de cartas a los residentes informando de que esas sanciones eran "injustas" y que se iban a retirar.

Como tramitaba expedientes de forma directa menos en Urbanismo, creía que tenía competencias para anular las sanciones, al entender que estaba facultado para ello, y fue posteriormente cuando supo que esa medida correspondía a Tráfico.

Laureano ha detallado que había "presión" por la situación del convenio colectivo y que él quería que se llegara a una solución. Aparte, ha asegurado que la localidad pasó de una media de 50 multas al mes a una tasa de 250 lo que generaba una "presión terrible" en un pueblo tan pequeño como Cobeña.

También ha relatado al tribunal que no insultó a agentes y que se mantuvieron reuniones sobre esta polémica porque entendían que la situación "se estaba yendo de las manos". Como responsable de Seguridad, ha dicho que había tres policías "problemáticos" con el Gobierno local, dos de ellos delegados sindicales y otro agente con el que había "problemas continuos".

Además, ha comentado que la pretensión de los agentes que eran delegados sindicales en el convenio era obtener una retribución similar a la que se percibía en Alcobendas, algo que no era posible en una localidad con cuatro millones de presupuesto.

Sobre sus palabras en una reunión en septiembre en la que apuntaba a la retirada de un complemento de productividad, comentó luego al jefe de Policía que dijo eso en el "fragor del momento" y un "calentón", pues como agente era contrario a la medida y exigió que si se quitaba, se le abonaran horas extra.

Mientras, el exjefe de Policía local ha explicado en su comparecencia que le comentó al exconcejal de Seguridad que su convencimiento era que el Ayuntamiento no podía quitar esas sanciones y que consultara si realmente tenía esa prerrogativa. Sobre la orden de habilitar el aparcamiento de coches en esas calles, ha señalado que él hizo "lo que le ordenaron sus jefes".

Los policías hablan de amenazas: "Nos llamó públicamente ladrones"

Por otro lado, han declarado los tres agentes afectados (dos de ellos ejercen acusación particular) que han relatado que el alcalde, en sesión plenaria, aludió a que ellos habían "tomado como rehenes" a los ciudadanos y les llamó "públicamente ladrones".

Uno de ellos ha explicado al tribunal que posteriormente a esas palabras, varios vecinos le increparon con ese mismo término añadiendo que el "alcalde tenía razón". También ha aseverado que ante esa situación varios compañeros suyos estuvieron de baja y que "había amenazas de que los iban a echar" porque se iba a "mirar con lupa" su trabajo. Este agente ha subrayado además que el exjefe de Policía no les dio apoyo y que estaba del lado del Consistorio.

Otro de los agentes, que interpuso una denuncia contra el exalcalde y exconcejal, ha manifestado que en una reunión se aludió a que se les iba a quitar un complemento de productividad, por una cuantía de 300 euros (el alcalde ha asegurado que esa cantidad se les incluyó en nómina tras la firma del convenio) y que el exresponsable de Seguridad le llamó un día para preguntarle si iban a trabajar de noche y que, al decir que no, este le dijo que eran "unas chulos". "Yo me sentía coartado (...) Nos amenazaron con represalias", ha apostillado el policía local.

Otra agente de Policía local, también denunciante, ha trasladado al tribunal que ella se sentía "muy mal" porque pensaba que le iban a echar del trabajo mediante la apertura de expedientes disciplinarios y que siempre se denunciaba cuando se veía un automóvil mal estacionado.

"No teníamos por qué ser insultados (...) Dijo (el alcalde) que éramos unos delincuentes. Yo sentí miedo porque pensaba que perdía mi puesto de trabajo", ha enfatizado la agente.

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