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ARQUITECTURA

Fachada del edificio Matesanz en la calle Gran Vía.
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Fachada del edificio Matesanz en la calle Gran Vía. (Foto: Kike Rincón)

De ruta por el Madrid de Antonio Palacios

lunes 10 de septiembre de 2018, 07:45h
Las obras que se están realizando en la céntrica calle Gran Vía localizaron a finales del mes de agosto parte de la estructura del ascensor original que diseñó el arquitecto Antonio Palacios en la estación de Metro. Un hallazgo que nos recuerda la importancia histórica de Palacios en la arquitectura madrileña. Para recordar su huella, que transformó la capital en una ciudad moderna y avanzada, hemos realizado un recorrido fotográfico por algunos de los edificios más relevantes.

En esta imagen puede verse parte de la estructura del ascensor original que diseñó en arquitecto Antonio Palacios para la parada de Metro de Gran Vía. Se descubrió hace semanas, en las obras que también afectan a la calle Montera. Y aunque se desconoce cuántos elementos se conservan de esta estructura del hueco del ascensor, lo cierto es que se trata de un hallazgo que marcará la historia madrileña.

Arquitecto visionario que transformó el Madrid tradicional de principios del siglo XX en una gran ciudad europea, moderna y avanzada. Es difícil pensar en una ciudad vacía de edificios como el Palacio de Cibeles, el Círculo de Bellas Artes o las diversas casas señoriales distribuidas por innumerables calles. Y es que Antonio Palacios es el 'alma' de decenas de construcciones monumentales y emblemáticas que a día de hoy, sin ellas, no podríamos concebir la historia de la aquitectura madrileña. Un profesional que modificó el perfil de una ciudad consiguiendo que perduren en la memoria de todos.

Nació en la localidad pontevedresa de Porriño el 8 de enero de 1874. Y aunque sentía, desde bien pequeño, pasión por la pintura y la escultura, finalmente en 1892 decide trasladarse a Madrid para estudiar arquitectura. Quizás la profesión de su progenitor -ayudante de Obras Públicas en el ferrocarril que unía Guillarey con Valença do Minho- determinó su decisión académica. Tras obtener el título comienzó a trabajar con algunos encargos pero su consagración definitiva le llegó, junto a su amigo Joaquín Otamendi, tras ganar el concurso para el Palacio de las Comunicaciones, que se convirtió en una de las obras más relevantes en la trayectoria del arquitecto. Una edificación que muestra la capacidad de Palacios para sintetizar varios estilos.

Destaca el juego de torres pentagonales que flanquea la fachada principal y el cimborrio octogonal que corona el edificio, todo rematado con crestería y pináculos. En el interior las plantas se distribuyen según criterios racionales y funcionales, con grandes patios diáfanos y galerías comunicadas por pasarelas de hierro. Convertido con el paso del tiempo en uno de los iconos de la ciudad, el Palacio de Cibeles alberga las oficinas del Ayuntamiento de Madrid.

El prestigio alcanzado con este edificio le ayudó a conseguir numerosos encargos de proyectos que, a día de hoy, perduran en nuestra memoria. Estas son algunas de las obras aquitectónicas más relevantes:

CÍRCULO DE BELLAS ARTES

El Círculo de Bellas Artes, principal escenario de la vida cultural e intelectual de la capital durante el siglo XX, es obra del arquitecto. Inspirado en los grandes rascacielos americanos, Antonio Palacio decide un edificio con diseño vertical coronado por un torreón rematado por un escalonamiento. A finales del siglo pasado se realizaron una serie de reformas, pero en su día el entresuelo estaba destinado a espacios de ocio. En la planta baja estaba la sala de exposiciones y un mirador y en la zona principal, el salón de baile. La biblioteca en el primer ático y la que hoy en día se denomina 'Sala de Columnas' también formaban parte de la emblemática construcción.

Igual que antaño, la presencia de la gran estatua de Minerva, diosa de las artes, continúa protegiendo a la ciudad desde las alturas.

BANCO MERCANTIL

Nuevos materiales son incorporados por el arquitecto en su última obra, la del Banco Mercantil. Los elementos ornamentales son abandonados para centrarse más en la arquitectura comercial. Un enorme arco de herradura con un mirador corona la fachada de la calle Alcalá. En la fachada de Caballero de Gracia, dos cuerpos asimétricos presiden la entrada.
En la actualidad, se ubica aquí la Oficina de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid y el espacio dedicado a exposiciones Sala Alcalá 31.


EDIFICIO MATESANZ

El edificio Matesanz, ubicada en la calle de Gran Vía, muestra la influencia de la de la Escuela de Chicago en los edificios comerciales que Palacios construye para albergar tiendas, oficinas y despachos. De nuevo una fachada con miradores separados preside la construcción, En estas fotografías puede observarse la escalera imperial y el ascensor que comunica las diferentes plantas, con un patio central de cubierta acristalada.

ANTIGUA CASA COMERCIAL PALAZUELO

De diseño parecido al edificio Matesanz, esta construcción, ubicada en la calle Mayor, fue un encargo de Demetrio Palazuelo Maroto. Con esta obra, Antonio Palacios añadió un edificio más a los destinados a locales comerciales y oficinas de alquiler. Declarado Bien de Interés Cultural en el año 1997, las fachadas alternan columnas con líneas de miradores, mientras que el interior destaca por la escalera barroca del patio central. Llama la atención el suelo de mármol y la vidriera que proporciona gran luz.

VIVIENDAS PARA LOS CONDES DE BUGALLAL

A pesar de no gozar del mismo reconocimiento que sus edificios institucionales y comerciales, la arquitectura doméstica de Antonio Palacios ocupa un lugar destacado en el conjunto de construcciones que se levantaron en Madrid durante las primeras décadas del siglo XX. En esta tipología, el arquitecto adaptó sus necesidades a las demandas sociales y familiares incluso del entorno en el que se ubicaban. Estas casas se distinguen por su monumentalidad y por sus amplios espacios interiores

En Madrid, encontramos ejemplos, como la casa palacio de los condes de Bugallal, en la plaza de Cánovas del Castillo o las viviendas de Luisa Rodríguez, en el paseo de la Castellana.


ANTIGUO HOSPITAL DE JORNALEROS

El antiguo Hospital de Jornaleros de San Francisco de Paula, más conocido como Hospital de Maudes, fue un encargo de una institución benéfica, fundada por Dolores Romero y Arano, viuda de Francisco Curiel, para dar asistencia gratuita a los jornaleros madrileños. Se construyó con el objetivo de extender la sanidad entre las clases más desfavorecidas.

El hospital se edifica con una planta cruciforme con gran la iluminación y vistas a los jardines. En 1979, fue declarado Bien de Interés Cultural y a día de hoy pertenece a la Comunidad de Madrid albergando la actual Consejería de Transportes, Vivienda e Infraestructuras.



ESTACION DE CHAMBERÍ

La estación de Chamberí, cerrada desde 1966, fue diseñada por Antonio Palacios y después de décadas de abandono ahora, a través de visitas guiadas, se pueden volver a contemplar los acabados coloristas y luminosos.

Antonio Palacios se encargó del diseño y la decoración de las estaciones, los pasillos, andenes y bocas de acceso. Las antiguas señalizaciones, azulejería y la publicidad, tal como se concebía en la década de los años veinte, perdura en esta estación, más conocida como la estación fantasma.


ESTACIÓN DE TIRSO DE MOLINA

La estación de Tirso de Molina, otra de las gradezas de Antonio Palacios. Como el resto de estaciones situadas en plazas abiertas, su boca de acceso contaba con un poste anunciador que se erigía sobre una sólida balaustrada de granito, todavía conservada hoy día.

En el interior aún mantiene parte del diseño y la decoración original, como el techo abovedado revestido de azulejería blanca y cenefas decoradas o el escudo de cerámica vidriada con reflejos de oro y cobre situado sobre la entrada del andén.

NAVE DE MOTORES


La estación eléctrica de Pacífico es la más compleja de las construcciones auxiliares que Antonio Palacios realiza para la Compañía Metropolitana Alfonso XIII entre 1922 y 1931. Se construyó con el fin de solventar las posibles insuficiencias de suministro eléctrico y prestar un mejor servicio a la red de Metro. Se trata de una central que podía transformar la corriente eléctrica suministrada por las compañías, y generar su propia energía, mediante la utilización de tres motores Diesel.

Antonio Palacios fue el autor del proyecto arquitectónico, extendiendo el uso de azulejos -como en las estaciones de Chamberí y Tirso de Molina- a los edificios auxiliares de Metro junto con el ladrillo y la piedra en las fachadas. La construcción de la Nave de Motores se finalizó en 1923, año en el que se completa la construcción de la primera línea de Metro. La creciente regularidad del suministro eléctrico motivó el cierre de esta sala.

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