Emilio Cuenca, fotógrafo de prensa desde 2004, decide dar un giro a su vida en el año 2016 y unir sus dos pasiones: la fotografía y los perros. Después de formarse como adiestrador canino, abre un estudio en Madrid especializado en fotografía canina: ‘El Fotógrafo de Perros’. Además, colabora de manera activa con distintas asociaciones y protectoras para difundir un mensaje de amor y respeto hacia los animales.
“Tengo claro que una fotografía no es el recuerdo de nuestro perro, va mucho más allá, convirtiéndose en todos los momentos compartidos, sonrisas, el cariño y la fidelidad que demuestran… Una fotografía siempre ayuda a recordarles”, ha explicado Cuenca, preguntado por ese cambio radical que hizo en su carrera profesional, pasando de la fotografía informativa a la canina.
Este fin de semana expone en la feria que se celebra en Ifema, ‘100x100 Mascota’, su trabajo ‘Rescatados’, una serie de 30 fotografías que muestran la labor de asociaciones y protectoras de animales. Así, da a conocer el esfuerzo de éstas y de sus voluntarios que “dedican su tiempo, esfuerzo e incluso sufren un desgaste psicológico importante, porque saben que estos animales les necesitan”, cuenta Cuenca a Madridiario.
“Involucrarme en este proyecto ha sido algo bonito a la vez que duro, ver la realidad del abandono y maltrato en nuestro país no es fácil”, ha explicado el fotógrafo, que también busca el lado positivo diciendo que “la mejor parte es conocer a las personas que hacen que este mundo sea un poco mejor” refiriéndose a los trabajadores y voluntarios de las protectoras y asociaciones.

Un rescate complicado, una carretera peligrosa y una cadena como recuerdo del pasado
Cuenca explica que lo bonito del trabajo que ha realizado con ‘Rescatados’ es “ver que estos perros -los abandonados y maltratados- pueden ser felices gracias a los equipos de rescate, protectoras, casas de acogida y demás voluntarios; ver cómo dejan de lado el miedo, la incertidumbre, el frío y el hambre, para volver a confiar en el ser humano y terminar siendo felices”, ha contado.
Con esta exposición el fotógrafo de perros manda “un mensaje de amor”: “Amor para todo, entre las personas, con los animales y con el mundo en que vivimos, ya que es la cura para este mundo y el único arma para luchar contra el dolor, el sufrimiento y el abandono. Así me lo han enseñado los rescatadores con todo su trabajo, siempre desde el corazón”, ha relatado.