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MADRID MISTERIOSO

La Casa de las Siete Chimeneas
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La Casa de las Siete Chimeneas

La historia oculta de la Casa de las Siete Chimeneas

sábado 31 de marzo de 2018, 09:30h

¿Por qué aparece un fantasma? La casuística en la literatura, desde aquel testimonio de Plinio el Joven en los albores del siglo I a.C., nos señala dos importantes motivos como son haber dejado asuntos pendientes en vida y no haber recibido una sepultura digna, como le sucediera al filósofo Atenodoro en su propia casa. Esto es lo que pudo haber sucedido en la casa de las Siete Chimeneas.

Si pasamos por la plaza del Rey –muy cerca de la confluencia entre la Gran Vía y la calle Alcalá– encontraremos otro Madrid diferente a espaldas del bullicio de la gran ciudad. Allí existe una casona que si actualmente llama la atención, imagínese el lector en el siglo XVI, cuando fue construida en lo que antaño era una zona campestre, de huertas y bosquecillos, de arroyos y meriendas bucólicas. Con sus siete chimeneas en el tejado y su contundente torre este lugar nos llama con su embrujo, y para el que tiene la mirada adecuada es un auténtico templo del misterio.

A sus puertas, en lo que hoy forma parte del Ministerio de Cultura, se lee una inscripción que nos hace alusión a su historia oficial, datándola en 1574, pero se cree que puedo estar habitada con anterioridad, o al menos eso nos cuenta una curiosa leyenda. Parece ser que en 1570 ya estaba terminada por mandato de Felipe II, consistiendo esta rareza arquitectónica en un regalo de bodas para dos queridos cónyuges cuyo enlace bendijo con todo tipo de fastos, ofrendas y pomposidad propios de una boda real. La novia se llamaba Elena, apenas superaba los 20 años y era la hija de un montero al servicio del rey, alguien de su total confianza. La muchacha se había criado muy cercana a la corte, y posiblemente este ambiente le llevó a conocer a su marido, el capitán Zapata, un honorable soldado de la Guardia Amarilla. El porqué de las siete chimeneas, ha sido siempre objeto de debate, pero estando involucrado el arquitecto Juan de Herrera –conocido por el monasterio de El Escorial– es posible que tuviera un simbolismo sagrado, relacionado con la Biblia. Tal vez podría ser una especie de amuleto protector y a la vez un aviso, representando el siete la plenitud pero también los pecados capitales. Un mensaje para que los recién casados tuvieran una vida venturosa por el camino recto. Lo que está claro es que no responden a una necesidad arquitectónica, sino que son un elemento decorativo, ya que con el tiempo han cambiado de posición.

Sin embargo poco duró la felicidad en su nidito de amor en aquella casa de los Altos del Barquillo, pues al poco tiempo el soberano requirió la presencia del capitán en las guerras de Flandes, donde moriría en acto de servicio, combatiendo contra los enemigos de la monarquía hispánica. La noticia llegó con el tiempo a su joven viuda y le sentó como un jarro de agua fría, dejándose morir presa de una profunda depresión. Para agravar la leyenda, su padre apareció también muerto en extrañas circunstancias dentro de la casa, ahorcado en una de sus vigas quién sabe si debido a un hondo remordimiento. El caso es que los madrileños se congregaban aquellos días en las gradas del monasterio de San Felipe el Real, y surgieron los rumores y las historias paranormales: se dijo que Elena había sido amante de Felipe II cuando este todavía era príncipe, y que aquella casa coronada por siete chimeneas era en realidad una estratagema para poder tener un lugar donde encontrarse con la hija del montero, pero que esta muchacha estaba verdaderamente enamorada del capitán Zapata, y cuando marchó a la guerra dio calabazas al soberano al presentarse en la mansión en busca de su afecto. Esto le llevó a la muerte, y este doble juego, esta mancha en su pasado, la atormentaría en el más allá. Algunos madrileños dijeron ver al anochecer una mujer que caminaba envuelta en un sudario por el tejado de aquella casa portando una antorcha. Recorría con paso firme y solemne una chimenea tras otra, y cuando llegaba a la parte en la que hoy vemos una torre –mirando hacia el antiguo Alcázar– se santiguaba, se daba golpes en el pecho y se arrodillaba hasta desaparecer.

¿Por qué aparecía el fantasma de Elena?

Deudas pendientes o mal enterramiento, bien podrían ser ambas opciones ya que nadie supo qué pasó con su cuerpo hasta que en 1881 ocurrió algo sobrecogedor. Unos obreros al servicio del Banco de Castilla se encontraban en uno de los sótanos cuando la piqueta dejó al descubierto los huesos de una mujer, restos muy antiguos cuya única pista es una bolsita con unas monedas de la época de Felipe II. En 1960 aparecería otro esqueleto durante unas reformas, este perteneciente a un hombre. La pregunta es clara: si esto sucedió realmente y no es un apéndice de la leyenda ¿qué pasó con aquellos osarios? Si se procedió como cuentan en el metro de Tirso de Molina o en el Museo Reina Sofía –simplemente tapando los restos– esto explicaría que la fenomenología paranormal continuase hoy en día, pero eso nos dará para otro #MadridMisterioso.

Álvaro Martín: periodista de Onda Madrid y guía en las Rutas Misteriosas por la ciudad de Madrid.

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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    9576 | Santiago estevez Durán - 06/04/2018 @ 18:25:10 (GMT+1)
    Muy bueno e interesante el articulo.

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