www.madridiario.es

El teatro de La Zarzuela

Interior del teatro de La Zarzuela
Ampliar
Interior del teatro de La Zarzuela (Foto: Antonio Castro)
domingo 11 de marzo de 2018, 21:22h

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha manifestado su intención de anexionar el teatro de La Zarzuela al Real, eliminando así la autonomía que ha tenido en los últimos 50 años. Esta es una breve historia de este teatro.

Estimulados por el éxito obtenido en el teatro del Circo (plaza del Rey) con las nuevas producciones de zarzuela, una sociedad formada personalidades como Joaquín Gaztambide, Francisco Salas, Francisco Asenjo Barbieri, Cristóbal Oudrid y Luis Olona comenzaron a gestar en 1855 un nuevo teatro. El cantante y empresario Francisco Salas vivía en la calle Jovellanos y tenía frente a su casa los terrenos que habían formado parte de los jardines y corrales del palacio de los duques de Maceda y, posteriormente, de la duquesa de Medinacelli. Pertenecían entonces al banquero Francisco José de las Rivas y Ubieta. Así que los arrojados promotores comenzaron a negociar con él su entrada en el proyecto. El banquero aportó los terrenos para la construcción y estipuló unas leoninas condiciones de amortización. Uno de los puntos de mayor fricción entre los promotores y el señor De las Rivas, fue la elección del arquitecto que llevara a cabo el proyecto. Los artistas apostaban por Jerónimo de la Gándara y el capitalista por José Guallart. Los dos acabaron interviniendo. El teatro se levantó con gran rapidez. Las obras comenzaron el 19 de febrero de 1856 y seis meses después estuvo terminado. Se inauguró el 10 de octubre de 1856 con una sinfonía sobre motivos de zarzuela y dos zarzuelas cortas: El sonámbulo, de Olona y Arrieta, y La Zarzuela, alegoría de Gaztambide, Arrieta, Rosini, Barbieri, Hurtado y Olona.

Lo que podría haber sido el templo de un género lírico patrio de calidad acabó convirtiéndose en un teatro más, con escaso interés por fomentar producciones dignas. En las primeras décadas de existencia dio acogida a todos los géneros escénicos de moda, no siempre con la calidad que demandaba el respetable.

El año 1862 debutó el que sería gran divo de la lírica, Julián Gayarre, aunque lo hizo como simple corista de La Zarzuela. En el otoño de 1866 se hizo una profunda reforma que incluyó nuevas pinturas del techo y del telón a cargo de Francisco Pla. En mayo de 1868 este teatro dio entrada por primera vez a una compañía extranjera, de Italia, encabezada por el primer actor y director Ernesto Rossi, especialista en los personajes de Shakespeare.

En el verano de 1870 el fuego apareció por primera vez en este teatro. El 17 de junio ardió por completo el almacén de vestuario y decorados. Durante seis horas las llamas fueron incontrolables y destruyeron todo el patrimonio escénico acumulado en 15 años. Las pérdidas se calcularon en 100.000 pesetas. Pero el 15 de septiembre el teatro comenzó temporada con total normalidad.

Francisco Arderius, el de los Bufos, también arrendó La Zarzuela el otoño de 1872 para dedicarla a la ópera cómica. Tras muchas dificultades, en 1887 se incorporo La Zarzuela al teatro por horas, lo que degradó aún más su imagen.

La obligada instalación de la electricidad en los últimos meses de 1888 no fue nada sencilla. No acabó de funcionar bien y el teatro tuvo que suspender muchas funciones. Una rotura en los modernos generadores provocó un paro de casi un mes, lo que obligó al Gobernador Civil a prohibir la apertura hasta que se hicieran demostraciones de que la iluminación eléctrica podía estar funcionando al menos ocho horas seguidas.

Durante la última década del siglo XIX la programación siguió dando bandazos sin que apenas se estrenaran producciones que hayan trascendido en el tiempo.

El 6 de enero de 1897 el cine entró por primera vez en este teatro. La empresa contrató un proyector de los Lumière para incorporarlo a la programación. A pocos metros de la Zarzuela estaba el que fue primer cinematógrafo. Ya en el siglo XX, este teatro acogió las representaciones de todo tipo de espectáculos musicales: zarzuelas, revistas, ballets, cupletistas, comedias… Recién iniciado ese siglo, en 1901, tuvo como empresario a Luciano Berriatúa, que también lo era del Español y del Moderno. Con la compañía que montó, dirigida por José López Silva y Vicente Lleó, volvió el género lírico con dignidad. El domingo 8 de noviembre de 1909, en sesiones de tarde y noche, se representaron Gigantes y cabezudos, La guardia amarilla, El club de las solteras y ABC. Al día siguiente se produjo otro incendio con gravísimos daños. Se reconstruyó introduciendo grandes mejoras y pudo reabrirse el 22 de febrero de 1913. Cambió de manos tras el siniestro, formándose una sociedad para comprarlo formada por el compositor Rafael Calleja y el industrial Manuel del Río Bengoechea. El primero fue el director hasta su fallecimiento en 1938. Al acabar la Guerra Civil el teatro volvió a las familias de los dos propietarios. Rafael Calleja Correa se encargó de la dirección de La Zarzuela hasta que fue vendida a la SGAE en 1956. La Sociedad de Autores realizó importantes obras de mejora a cargo de los arquitectos Vallejo y Dampierre, aunque perdió bastantes elementos decorativos de la fachada y del interior. El 24 de octubre de 1956 Se reabrió el teatro bajo la dirección de don José Tamayo con Doña Francisquita. Finalmente, La Zarzuela acabó en manos del Estado. Mediante decreto de 24 de octubre de 1963 había adquirido las cuatro quintas partes de la propiedad a través del Ministerio de Información y Turismo, reservándose la SGAE diez meses para su programación. Tras la nueva ruina provocada por el entonces empresario Matías Colsada, el 2 de febrero de 1970 este teatro pasó a ser propiedad íntegramente del Estado, denominándose Teatro Lírico Nacional. Dado que el teatro Real había perdido su condición de teatro operístico, transformado exclusivamente en sala de conciertos, en teatro de La Zarzuela cubrió el hueco de la lírica hasta 1997, presentando notables producciones y a los mejores cantantes de cada época. Hasta hoy el teatro de La Zarzuela sigue siendo un teatro público y su director general se nombra por el ministerio al que corresponde la gestión en cada gobierno.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Madridiario

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.