Madrid perseguirá la publicidad vejatoria de prostitución. La proliferación de 'flyers' en las calles y coches de la capital ha encontrado respuesta en una movilización ciudadana que se ha organizado en torno a la plataforma 'No acepto', nacida en el barrio de Quintana, desde donde se ha extendido por buena parte de la capital.
Empujado por ese movimiento, y de la mano de la Policía Municipal, el Consistorio quiere acabar con una publicidad que "además de incumplir diversas ordenanzas municipales, fomenta la cosificación del cuerpo de la mujer, atenta contra su dignidad y promueve el sexismo y la discriminación".
La publicidad como punta del iceberg
En el marco de esa actuación, y con carácter preventivo, se prestará especial atención a zonas en las que los menores tengan más probabilidad de transitar, como lugares próximos a centros escolares, parques y recintos deportivos.
Se realizarán patrullajes disuasorios, intervenciones educativas e informes que serán derivados a la Unidad de Intervención y Coordinación Judicial, que, si lo estima oportuno, los elevará a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, a través del Ministerio Fiscal, para que se ejerzan las acciones oportunas.
El objetivo es recabar toda la información en torno a los 'flyers' de prostitución y su posible relación con mafias dedicadas a la trata de mujeres. El diseño del plan se produce tras los encuentros mantenidos en los últimos meses entre autoridades municipales, organizaciones vecinales, asociaciones de madres y padres de alumnos, Fiscalía y Comunidad de Madrid.
No obstante, el Ayuntamiento sostiene que ha intensificado la vigilancia de dicha propaganda. Y pone números: en 2016, ha explicado este jueves, se produjeron 2.200 actuaciones y casi 30.000 vigilancias y retiradas masivas de 'flyers', que, como han denunciado los afectados, "son utilizados como cromos por niños de Primaria" y pueden suponer un riesgo para la salud en el caso de los adolescentes.