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Los expertos estiman que la soledad no deseada será una epidemia en 2030.
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Los expertos estiman que la soledad no deseada será una epidemia en 2030. (Foto: Kike Rincón)

Medio millón de euros para luchar contra la soledad en Tetuán y Chamberí

Existe una soledad agradable y reconfortante; pero también una que, conocida como soledad no deseada, provoca problemas a quienes la sufren. El asunto no es baladí: los investigadores auguran que será un problema de salud pública de primer orden en 2030. Hoy, según un estudio del Ayuntamiento de Madrid, afecta a un 6,8% de las personas mayores de 18 años que viven en la capital.

En pleno siglo XXI, la soledad no deseada 'golpea' Madrid. Realizado el diagnóstico, el Consistorio ha diseñado un proyecto piloto que entrará en funcionamiento antes de que acabe 2017 en dos barrios: Almenara (Tetuán) y Trafalgar (Chamberí). Unas 20.000 personas se podrán beneficiar de un proyecto que cuenta con un presupuesto de 495.000 euros para 24 meses de ejecución. Integrado en el plan 'Madrid, ciudad de los cuidados', el objetivo es identificar y prevenir situaciones de soledad no deseada.

Los destinatarios son "personas que se sienten solas, pero pueden estarlo o no", explica Mónica Díaz, técnico de Madrid Salud, a Madridiario. Partiendo de que la soledad no deseada puede afectar a cualquiera, el proyecto está destinado a mayores de 18 años. "Nos dirigimos a quienes se sienten solos". Es decir, la intervención busca atajar la "sensación subjetiva de que la cantidad o la calidad de nuestras relaciones es menor de lo que desearíamos", resume Díaz.

En esa subjetividad reside una de las mayores dificultades del programa, por lo que se ha previsto una importante labor de sensibilización y difusión: sus responsables participarán en las actividades organizadas en los barrios, como mesas redondas, charlas o talleres, donde darán a conocer el proyecto. También se distribuirán folletos a pie de calle o en lugares estratégicos, como centros de salud o mercados. Además, se buscará la implicación de vecinos y comerciantes: serán los "observadores informales del barrio", es decir, personas de asociaciones, dependientes de tiendas, farmacéuticos, carteros o porteros que tendrán una "mirada sensible y empática": "Si detectan algún cambio que pueda indicar riesgo, podrán facilitarle información sobre el programa", expone la técnico.

La importancia del "observador informal del barrio"

"Nadie va a levantar la mano para señalar su soledad", cuenta Díaz, "por lo que el primer acercamiento se va a dar en muchos casos a través del observador del barrio". A partir de ahí, el objetivo es construir una relación de apoyo y confianza que vincule a las personas poco a poco: "Lo primero que se hará es una evaluación del usuario para determinar qué recursos son los más adecuados en su caso". Esos recursos, tanto públicos como privados, ya existen y han sido identificados por los responsables del proyecto.

Son, por ejemplo, bibliotecas, huertos urbanos, asociaciones de vecinos o actividades vinculadas a la salud, como programas de psicohigiene, envejecimiento activo o alimentación. En muchos casos se trata de generar posibilidades de encuentro, es decir, dar la oportunidad de conocer personas. Pero también están previstos grupos de apoyo terapéutico "para quienes experimenten una patología o hayan pasado por un suceso vital estresante, como una separación, la muerte de un ser querido o una experiencia migratoria".

Otra alternativa pasa por potenciar la adopción de animales de compañía, un recurso que ha dado resultados en la lucha contra la soledad. Asimismo, se han previsto tareas de acompañamiento que se realizarían "de forma excepcional en el propio domicilio de personas que por edad o alguna discapacidad no puedan salir": pero serán siempre, insiste la experta, "casos excepcionales", ya que el principal objetivo del programa es "sacar a las personas de sus casas".


"Todos los recursos ya existen; vamos a visibilizarlos"

Tras la evaluación y la asignación de recursos, toca echar a andar: "Acompañamos al inicio, pero vamos a ir retirándonos poco a poco, ya que nuestro cometido es fomentar la autonomía". Eso sí, los responsables harán un seguimiento y evaluación de cada persona para "ver si está mejorando la situación y saber cómo se siente". Han sido contratados cinco profesionales: dos psicólogos, dos educadores sociales y un coordinador. En lo colectivo, el objetivo es testar el proyecto piloto en Almenara y Trafalgar para determinar si se puede replicar en otros barrios de la capital.

Mónica Díaz, que es también miembro del grupo motor del plan 'Madrid, ciudad de los cuidados', insiste: "Todos los recursos ya existen". Así que lo que trata el Ayuntamiento, en un programa transversal en el que están involucradas las Áreas de Salud, Seguridad y Emergencias; Equidad, Derechos Sociales y Empleo; Desarrollo Urbano Sostenible; Medio Ambiente y Movilidad; Coordinación Territorial y Cooperación Público-Social, así como Cultura y Deportes, es encajar las piezas de un puzle que quiere desmontar la soledad no deseada, "una epidemia del siglo XXI, donde vivimos en una sociedad hiperconectada en la que, paradójicamente, las personas se sienten solas".

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