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El dinero del futuro ya tiene nombre: criptomonedas
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(Foto: BDI)

El dinero del futuro ya tiene nombre: criptomonedas

lunes 28 de agosto de 2017, 09:15h
Monedas virtuales como Ripple se están convirtiendo en la divisa favorita del público.

Si estás algo atento a la actualidad sobre economía e internet, seguramente hayas oído hablar de los Bitcoins. Nacieron en 2009, y fueron el germen, el origen de una forma de divisa que cada vez se está expandiendo más en la sociedad actual: las criptomonedas. La fusión de la criptografía con el dinero electrónico que amenaza con convertirse en todo un estándar de cara a los próximos años.

Este tipo de moneda virtual tiene la peculiaridad de que no se puede acelerar su producción y, por tanto, tampoco ser usado de forma ilegal o abusiva. Para generarla hace falta la colaboración de un colectivo, que actúe a un ritmo determinado por un valor definido y conocido por todos. Como un límite de velocidad puesto a un coche, pero a la vista de todos para evitar actuaciones ilegales.

Hemos hablado del Bitcoin por ser el originario, pero desde su nacimiento han aparecido otras propuestas también interesantes y con tanto o más potencial que este. Una de ellas es Ripple, que ha logrado posicionarse como la tercera criptomoneda con mayor capitalización de todo el mundo, tras los pasos de los ya mencionados Bitcoins y de Ethereum. Está creciendo a un ritmo vertiginoso y su valor se ha disparado en los últimos años; por citar un ejemplo, en abril del presente 2017, su precio aumentó un 206% en un solo día.

De abreviatura XRP, lo que hace especial a Ripple es que trabaja de tú a tú con los bancos. Nada de intermediaros ni costes innecesarios para comprar dinero virtual. Facilitarlo todo y acabar con procedimiento inútiles es su objetivo, y precisamente lo que está logrando que crezca de manera exponencial desde su nacimiento y que lo siga haciendo en la actualidad con una tendencia que no tiene pinta de querer parar ni al corto ni al medio plazo.

Su comportamiento, actualmente en alza, lo convierte en un lugar de interés para aquellos que quieren operar con sus CFDs en el mercado, en bolsa. Por desgracia, es difícil de predecir (casi tanto o más que cualquier otro valor en el que poder invertir); pero no imposible. El elemento clave para vislumbrar el precio del XRP es algo tan simple como la oferta y la demanda. ¿Cómo? Así de sencillo: muchas personas quieren comprar y hay pocas que vendan, el precio sube; muchas personas venden y pocas quieren comprar, el precio baja.

El problema para saber cuándo sucederá una u otra cosa es que nadie puede determinarlo con total exactitud, aunque hay indicadores que pueden hacer de geniales pistas. Como todas las criptomonedas, Ripple tiene un límite de existencias, no puede haber más de 100 billones existiendo en el mundo, y además esta cifra va descendiendo con el tiempo ya que, cuando nació, lo hizo con el número máximo de moneda. Esto, claramente, conlleva a que, con el paso de los años, la cantidad descienda y su valor, automáticamente, aumente.

Por otro lado, dado que cada vez son más los usuarios que se están familiarizando con las criptomonedas, la demanda de estas es algo que está creciendo de forma incesante. Muchos comercios y trámites contemplan ya su uso en casi cualquier país del planeta, y la facilidad de empleo está llevando a que, también, aumente dicha demanda. Si sumamos, además, la seguridad que ofrece el XRP y su sencilla estructura, estamos ante una divisa con un futuro bastante alentador frente a una competencia que tampoco lo está haciendo nada mal.

Las monedas virtuales están asentándose como un medio de pago cada vez más estandarizado. Su origen y su cuantía, limitada de forma pública para evitar problemas legales, aseguran una transparencia que pocas monedas conocidas pueden lucir. Además, su agilización en cuanto a trámites, llevando a una reducción de costes innecesarios, así como su sencillez de uso, las están convirtiendo en la elección favorita del público.

Para los más escépticos aclarar, además, que romper la seguridad de las criptomonedas es algo, si bien posible, prácticamente irrealizable. Por citar otro referente, como es el Bitcoin, si alguien intentara romper su sistema de funcionamiento, tendría que usar una potencia de cálculo mayor que el de todo el sistema, y para colmo eso no le daría una total probabilidad de éxito (de hecho solo sería del 50%). Para hacer un símil más sencillo, si alguien quisiera destruir una de estas monedas, necesitaría tener detrás la capacidad tecnológica de una empresa del tamaño de Google.

Ahora mismo son algo joven, pero las criptodivisas son un adelanto de lo que nos espera en unos poco años. Quién sabe si tarde o temprano se terminarán de asentar como algo universal, dejando a un lado a algo tan tradicional como el euro o el dólar.