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El edificio está enclavado en uno de los extremos de la Base Aérea de Torrejón de Ardoz
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El edificio está enclavado en uno de los extremos de la Base Aérea de Torrejón de Ardoz (Foto: SatCen)

Así 'espía' la UE al resto del mundo desde Torrejón

Por fuera, el Centro de Satélites de la Unión Europea es un edificio anodino, casi aburrido, que solo tiene de emocionante que está enclavado en plena base aérea de Torrejón. Por dentro, las cosas cambian. Más de cien expertos de alto nivel de una veintena de países indagan qué hay más allá de las fronteras europeas con mapas recabados desde las alturas. Siguen los pasos a piratas, traficantes, controlan la caída de basura espacial y otean el horizonte buscando armas de destrucción masiva. Madridiario accede a este espacio restringido.

Si alguien cree que lo más europeo que hay en Torrejón de Ardoz es el Parque Europa, está muy equivocado. Esa sucesión monumental no es más que cartón piedra si se compara con lo que esconde uno de los confines de la famosa base aérea de la localidad. En un extremo de este enorme recinto repleto de militares a la carrera y trampillas hay algo con la bandera azul de las doce estrellas que es mucho más que un decorado: un edificio con forma de cubo, exclusivamente funcional. Por fuera, no parece gran cosa. Dentro está el Centro de Satélites de la UE o SatCen -en el glosario comunitario-, la única agencia europea que existe en la Comunidad de Madrid.

¿Qué es una agencia europea y qué hace en Torrejón?

Las agencias de la Unión Europea son organismos distintos de las instituciones (como el Parlamento o la Comisión). Se ocupan de materias muy específicas y funcionan de forma autónoma, aunque dan servicio a los, por ahora, 28 Estados miembros. Hay 44, repartidas por todo el territorio europeo en función de criterios a veces más políticos que racionales. En España, tienen su sede cuatro y solo una de ellas, el Centro de Satélites, está en la Comunidad de Madrid. En 1991, el gobierno socialista ofreció a la desaparecida Unión Europea Occidental una parcela en la estratégica base aérea de Torrejón de Ardoz para esta infraestructura aludiendo a la protección que ofrecía su entorno natural. La propuesta fue adoptada y en 2002 pasó a formar parte de la UE. Las otras agencias en suelo español están en Alicante (propiedad intelectual), Bilbao (sobre seguridad en el trabajo) y Vigo (pesca). También hay un organismo en Barcelona dedicado a cooperación en energía nuclear.

En su interior, trabajan más de cien expertos políglotas bajo las órdenes del director Pascal Legai que escrutan porciones de planeta más allá de las fronteras de la Unión. Hay civiles y militares, analistas de mapas y equipos formados en geografía o biología capaces de averiguar qué hay tras una pantalla que solo refleja imágenes tomadas a miles de metros de altura. Ellos son los encargados de predecir, por ejemplo, los momentos posteriores a una catástrofe natural o a cualquier tragedia humana que involucre a miles de víctimas. Son expertos en inteligencia geoespacial. Todo sobre su trabajo delante de los monitores es reservado, de ahí que, por ejemplo para la redacción de esta crónica, no se haya permitido el uso de móviles ni la toma de imágenes propias.

Una gran sala de reuniones flanqueada con fotos a vista de satélite de todas las capitales de la Unión da solemnidad al lugar. Por dentro, el centro parece arrancado a la eficaz frialdad burocrática del barrio europeo de Bruselas. Afinando la vista, es fácil identificar en alguna de esas imágenes la sucesión de ciudades que beben del Danubio. "Todos los países tienen acceso por igual a lo que se investiga aquí", explica la nórdica portavoz del centro.

Decisiones críticas

El SatCen depende directamente de la Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Comisión, es decir, de la jefa de la diplomacia europea, una de las personas con más poder del mundo. El papel de este centro es clave: suministra a los países de la Unión y a los cuarteles generales de Bruselas los datos necesarios para que tomen decisiones comprometidas y muchas veces urgentes. También, a otras agencias comunitarias -como Frontex- o a organizaciones internacionales.

Por ejemplo, a instancias del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), se diseñó una simulación para calcular posibles rutas de evacuación tras un terremoto en el que podían verse implicados ciudadanos europeos. La realidad siempre supera a la ficción y esa herramienta fue de máxima importancia en los momentos posteriores al sismo de Nepal que el 25 de abril de 2015 mató a cerca de 9.000 personas y dejó heridas a otras 23.000.

Creada para dar servicio a la extinta Unión Europea Occidental, esta agencia encierra una pequeña contradicción. Pese a su nombre, desde Torrejón no se maniobra ningún satélite. El trabajo de los expertos se realiza sobre imágenes adquiridas a proveedores comerciales y gubernamentales. Dependiendo del servicio requerido, el tiempo de elaboración del informe puede reducirse a un par de horas.

Refugiados y minas de uranio

El SatCen, por ejemplo, ha elaborado análisis sobre las amenazas potenciales de un gran evento deportivo en colaboración con Estados Unidos. También, ha emitido informes de inteligencia sobre lo que ocurriría si se rompiesen infraestructuras críticas como presas en determinados países que están siempre en el ojo del huracán. Concretar más de cara a la ciudadanía, reconocen, es imposible, aunque cualquier imaginación informada es bien capaz de rellenar esos huecos.

Hoy, el análisis de los campos de refugiados que pueblan las puertas de Europa o de las líneas de comunicación y el transporte al que recurren estas personas centra muchos de los esfuerzos. Para ello, emplean imágenes de altísima resolución, otras de cámaras térmicas y otras que son capaces de desvelar lo que ocultan las nubes.

El SatCen igualmente sigue el paso de las redes de tráfico de seres humanos en el Mediterráneo en el marco de la operación EU Navfor Med Sophia o a los piratas que actúan en Somalia como parte de la EU Navfor Atalanta.

También, inspecciona la actividad militar en Ucrania, dando soporte a las tareas de verificación del Acuerdo de Misk que realiza la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), ha monitorizado la posible creación de armas de destrucción masiva y examina si algún país está jugando a ser potencia nuclear buscando minas de uranio. Todo está reflejado en su último informe anual publicado, el que recoge la actividad de 2015.

Además, este gran hermano torrejonero no solo vigila el suelo. También, se ocupa del seguimiento en el espacio de objetos artificiales y de elaborar alertas por colisiones.

Pese a su eficacia, su funcionamiento depende de los encargos que recibe y está condicionado por las contribuciones de los países de la Unión o de los servicios que vende a terceros. Su utilidad, por ejemplo para preparar misiones en el extranjero, no está cuestionada, pero no es menos cierto que su más o menos halagüeño futuro está ligado únicamente al porvenir de una Europa cada vez más turbulenta.

Más de un centenar de expertos internacionales trabaja en este centro
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Más de un centenar de expertos internacionales trabaja en este centro (Foto: SatCen)
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