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25-N: Contra la violencia machista hay que actuar

jueves 26 de noviembre de 2020, 08:25h

Cada día del año debe ser 25 de Noviembre. La lucha contra la violencia machista no puede relegarse a una fecha del calendario aunque ayude a visibilizar el problema. Las instituciones deben dejar de lamentarse y tienen que tomar medidas contundentes. Ya no caben más lágrimas ni dolor a causa de la violencia machista. Se acabó el tiempo de las preguntas porque quienes gobiernan tienen que dar y ejecutar respuestas. Ni siquiera queda espacio para la perplejidad por la actuación de determinados partidos políticos que todos sabíamos lo que eran, lo que son y a lo que vienen.

Tal como reclama Pilar Morales, secretaria de Mujeres de CCOO de Madrid, “queremos hechos” porque con retórica más menos acertada y con unos políticos plañidera sólo estamos perpetuando esta lacra. Antes de que estallara la pandemia del COVID, el mundo ya padecía desde hace siglos la pandemia del patriarcado con el peor de sus tentáculos: la violencia física y psicología contra las mujeres. Contra todas las mujeres de todo el mundo, en algunos lugares con prácticas tan brutales como la ablación.

A este respecto nos recuerda Nicolás Sartorius en su último, reciente y recomendable libro “La nueva anormalidad” , que 200 millones de niñas de treinta países sufren mutilazaciones genitales; 750 millones de niñas son forzadas a casarse antes de cumplir los dieciocho años; un 20 por ciento de mujeres o niñas entre quince y cuarenta y nueve años son objeto de violencia de género, y se calcula que la trata de personas con fines de explotación sexual -prostitución- alcanza alrededor de entre 40 y 42 millones de mujeres entre trece y veinticinco años”.

Pero no creamos que en este primer mundo la barbarie se ha superado. Ni mucho menos. En el informe anual que realizamos desde las Comisiones Obreras de Madrid se explica que en 2019 fueron asesinadas 12 mujeres en la región por violencia machista, siete mujeres más que el año anterior. De ellas, el 80% no había presentado denuncia previa mientras que el 20% sí lo hizo, pero no obtuvo la protección requerida para salvar su vida. La Comunidad de Madrid -con 26.166 denuncias del total de 168.168 en toda España-, ocupa el segundo lugar en número de denuncias sólo por detrás de Andalucía, y ese índice de violencia machista se mantiene en cifras intolerables.

Es evidente que Madrid necesita más policía nacional y guardia civil especialmente formada para atender los casos de violencia. Incluso habría que reforzar policías locales, que en la mayoría de los casos son las primeras en atender casos. Es imprescindible mayores medios humanos en juzgados especiales y fiscalías. Porque luchar contra el terror machista implica medios humanos y, por ende, económicos. En este sentido, el delegado del Gobierno asegura que el presupuesto regional para combatir los crímenes machistas se ha reducido a la mitad desde 2008.

Por su parte, en los Presupuestos Generales del Estado, la dotación económica para combatir la violencia machista es de 180 millones de euros. Todo indica que el Gobierno de España ha logrado que las transferencias locales se doblen, de 20 millones de euros a 40 millones de euros y se mantengan los 113 millones a comunidades autónomas. En realidad, estamos hablando casi de “calderilla”.

Luego existe el problema de la falta de ejecución a pesar de los incrementos presupuestarios, en las partidas destinadas a luchar contra la violencia de género. En el informe que hemos realizado relatamos que la ejecución en el ejercicio 2019 se limitó al 81% del crédito inicial aprobado (75% del presupuesto definitivo tras las modificaciones), lo que implica que se ha dejado sin gastar casi 7 millones de euros.

En este escenario, nos encontramos con que la ultraderecha de Vox, en la que se sustenta el Gobierno regional y el de la capital, considera que “la violencia de género puede ser un negocio”. De nuevo se imponen los más feos intereses partidistas y la provocación y los grupos políticos son incapaces de firmar conjuntamente una proposición contra esta lacra. Es evidente que aún hace falta mucha pedagogía para explicar el feminismo.

Si consideramos la definición académica del concepto de feminismo, en cualquiera de sus dos acepciones, nos parecería incomprensible que, a estas alturas de la historia no se considerase feminista cualquier persona demócrata. Y es que nos encontramos ante una cuestión de derechos fundamentales, pues se predica la igualdad entre los seres humanos, algo que hoy debería ser obvio.

Es por ello que desde las Comisiones Obreras de Madrid reclamamos la incorporación en el ámbito educativo de medidas que incluyan valores que fomenten la igualdad entre géneros, la diversidad, la tolerancia y la educación sexual-afectiva en todas las etapas y niveles formativos. Tan importante como la educación es hoy día combatir el sexismo en los medios de comunicación, con formación especializada a profesionales, incorporación de la perspectiva de género en los códigos deontológicos y campañas de difusión y sensibilización.

Pero no podemos negar los avances de un feminismo que ya es imparable en las calles, en la sociedad y también en las estructuras jurídicas, como explica Lucía Avilés, cofundadora de la Asociación de Mujeres Juezas, en un artículo titulado “Efecto mariposa”. Se refiere al proverbio chino: “el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”. Y es que, en 1976 en Bruselas se impulsó el Tribunal Internacional de Crímenes contra las Mujeres, lo que sirvió para que en 1979 se creara la Convención CEDAW, que sentó las bases de los siguientes avances universales para la protección frente a la violencia de género.

Ello impulsó que en 1993 la Asamblea General de Naciones Unidas declarara que “la violencia contra la mujer es todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad tanto si se produce en la vida pública como si se produce en la vida privada”. Después, en 1999, el feminismo latinoamericano logró que las Naciones Unidas declararan el 25 de noviembre Día Internacional contra la Violencia de Género en honor a las hermanas Mirabal, “Las Mariposas”, asesinadas en 25 de noviembre de 1960 por el dictador Rafael Leónidas Trujillo.

Tal como proclama el manifiesto conjunto firmado por CCOO de Madrid y UGT de Madrid, la cifra de la vergüenza en nuestro país es la “losa” que cubre la tumba de 1.074 víctimas mortales por Violencia de Machista, desde el 1 de enero de 2003 hasta el día de hoy, de ellas 110 en la Comunidad de Madrid. Solo en este año, a falta de un mes para que termine el 2020, han sido asesinadas 41 mujeres a manos de su pareja o ex pareja al que hay que sumar dos casos que están en investigación, según cifras oficiales. Si añadimos los feminicidios esta cifra se eleva a 79 mujeres asesinadas solo por el hecho de ser mujeres. Estos asesinatos han dejado 23 huérfanos menores de edad solo en España.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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