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Javier Urra, doctor en Psicología

'Hay quien no puede con su hijo de seis años'

"Hay quien no puede con su hijo de seis años"

Por Lucía de la Fuente
miércoles 01 de junio de 2011, 00:00h
La Asociación GINSO acaba de poner en marcha RecURRA, un nuevo proyecto para ayudar a resolver los conflictos familiares entre padres e hijos. Madridiario ha entrevistado al director del programa, Javier Urra, quien asegura que la problemática va en ascenso y que es "fundamental" conseguir que los hijos respeten a sus progenitores.
-¿Qué le ha llevado a embarcarse en un proyecto de lucha contra el maltrato familiar?
Mi historia personal -25 años trabajando en la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y haber sido el primer defensor del Menor de la Comunidad de Madrid- hace que haya visto los conflictos entre padres e hijos desde ambos lados, desde un niño que es maltratado hasta un niño que maltrata. Un día trabajando en la Fiscalía fui testigo de un caso dramático: un chaval que le acaba de romper la nariz a la madre con un cinturón. La madre estaba con la cara tapada. De ahí nace el libro El pequeño dictador: cuando los padres son las víctimas que ya lleva 200.000 copias vendidas, lo que en mi área es un éxito sin precedentes. ¿Por qué la gente lo compra? Porque lo necesita. Hay gente que no puede con su hijo de seis años. Ahora, si el libro no se pone en práctica no se consigue nada, el problema va a más. Es muy difícil que una madre denuncie a un hijo porque es uno de los procesos emocionales más graves que pueden existir, denunciar al ser que ha estado dentro de ti es casi impensable. Sin embargo, no se trata de un problema que esté en los genes, sino en los fallos en la educación. Si al niño se le dice que sí a todo, el niño lo quiere todo aquí y ahora. Así llegamos a padres e hijos en conflicto.

Javier Urra-¿Qué soluciones aporta la Administración?
Si el padre denuncia, y si se demuestra que ha habido conductas tipificadas como delito, se le sanciona con una privación de libertad que puede ser de nueve meses a un año en un centro de ejecución de medidas judiciales. Actualmente en Madrid existe El Laurel, especializado en maltrato familiar.
La realidad es que los padres son responsables en gran medida, pero tampoco me atrevería a decir que son culpables. Los padres les tenemos que saber poner límites y que entiendan que más importante que el ‘yo’ es el ‘tú’, que lo esencial no es la individualidad sino la socialización. Muchos entienden cuáles son sus derechos pero no cuáles son sus deberes. ¿Estos chavales fuera de casa son insoportables? A veces sí y a veces tienen a su madre como esclava, literalmente.

Yo estoy convencido de que la mayoría de padres que tienen estos problemas con sus hijos no los denuncian porque no quieren verles privados de libertad durante un año, porque tienen miedo a la respuesta del chaval cuando salga, porque su familia no lo entendería, etcétera. Conclusión: Los chicos que llegan a El Laurel son una minoría.

-¿Qué alternativa ofrecerá 'Recurra'?

La Asociación GINSO, que gestiona centros de ejecución de medidas judiciales, me propuso trabajar en este problema en un espacio muy grande con el que cuentan en Brea de Tajo. En seguida acepté. Yo defiendo a los niños, pero no soporto a los niños insoportables. Le pusimos el nombre de RecURRA porque lleva mi apellido, que tiene mucho ‘tirón’, y además mucha gente me asocia a este problema. Así nace este programa, dentro de GINSO pero funcionando de manera autónoma, con características distintas.

Javier UrraContamos con cuatro chalés y un total de 40 plazas de capacidad máxima. Además, tendrá una piscina, una zona de olivos, un gimnasio, un teatro y otro chalé de tratamiento. El olivar es para que cuando los padres y los hijos se reencuentren lo hagan en un entorno más amable. Hay que tener en cuenta que estos chicos van a ir ahí voluntarios. Al resultado final lo hemos llamado Campus Unidos. Lo de campus fue por darle un toque positivo. Van a estar bien atendidos, pero les vamos a poner delante de un espejo para que vean lo que han hecho.

-Serán jóvenes que no han sido necesariamente denunciados…

No lo han sido. Si entran en un proceso judicial nosotros nos abstenemos. Este es un centro privado donde la gente va a pagar para que los jóvenes estén allí. Yo firmo con los padres que ellos se comprometen no solo a pagar sino a trabajar con nosotros, son padres ‘en conflicto’ con sus hijos. Se va a trabajar con chicos de 12 a 18 años y habrá chicos y chicas en chalés distintos.

Soy perfectamente consciente de los riesgos que hay, de que puede haber chicos que han tenido alguna idea autolítica o que tienen problemas graves de consumo de drogas.  Tampoco voy a permitir que los padres paguen y se desentiendan, van a tener que venir dos veces por semana a Cea Bermúdez, 66 –sede central de oficinas- y también a Brea de Tajo. Quiero que los hijos vean el esfuerzo que hacen sus padres. Espero que el programa funcione. Podría darse el caso de que ningún padre aceptara y el programa desapareciera. Ningún problema, me iré. Pero yo o lo hago bien o no lo hago, no estoy aquí por dinero. Estoy aquí porque creo que no se puede estar dando conferencias y escribiendo libros sin implicarse en esto.

Javier Urra-¿Cómo será el tratamiento?
El internamiento de los chicos tiene que ser mínimo de tres meses, con menos no se puede trabajar con un chaval, y máximo de nueve meses. Más de ese tiempo sería desligarlo demasiado de su entorno. Habrá un ámbito educativo y trabajaremos cognitivamente todo el tiempo. El equipo que estoy seleccionando, uno a uno, está formado por gente joven, de unos 30 años, y muy formada. Son psicólogos que además se han cursado un máster especializado. Estoy haciendo las entrevistas personalmente al menos dos veces. Soy consciente de que podemos tener una crítica gravísima en los medios de comunicación porque van a decir que estoy poniendo el ‘cazo’ para ganar dinero. Pero eso no es real. Por eso he pedido que haya un número de plazas que estén reservadas para la Administración. De esta manera seis plazas serían gratis. No se trata de que haya beneficios.

-¿Cree que es positivo que el campus se sitúe al lado de un centro de ejecución de medidas judiciales?
No sería el lugar que yo habría elegido, pero es el espacio que me han ofrecido y está muy bien. De todas maneras, va a estar separado, será como un campus universitario. Que esté situado allí puede tener una ventaja: que al chaval le puedas decir que aproveche la oportunidad que sus padres le han dado para no verse en el otro lado (en el otro lado se sitúa el centro de ejecución de medidas judiciales Teresa de Calcuta, dependiente de la Comunidad de Madrid). Queremos hacerles ver, en definitiva, que agredir a tus progenitores es un suicidio por fascículos. Se lo vamos a hacer ver con afecto pero también con límites.

-¿Cuando estiman que el programa entrará en funcionamiento?
El 1 de septiembre. Las obras están muy avanzadas. No se puede empezar hasta que no este hecho el centro de tratamiento y haya chicos. Para eso necesitamos publicidad. Pero de momento el cuerpo no me pide hacer una rueda de prensa porque entonces parece que estamos vendiendo un producto. Yo quisiera que cuando los medios de comunicación se den por enterados sea cuando ya esté todo puesto en marcha. Tengo miedo de que esto nos desborde.

La primera asociación con la que nos hemos reunido aquí se llama Asociación de Familias por la Convivencia. Son padres de chicos que han estado juzgados y privados de libertad. Antes sufrían porque sus hijos estaban dentro de un centro y ahora sufren porque han vuelto a casa. Vamos a trabajar con ellos en el propio domicilio. Lo que se busca es ganar respeto. Lo ideal es que también haya cariño, pero lo fundamental es el respeto.

-¿Ayudarán entonces a jóvenes que han terminado de cumplir su medida judicial?
Sí, a las familias de chavales que salen de El Laurel. Les informaremos de que aquí estamos nosotros y que somos una alternativa por si quieren o no quieren seguirla. Queremos que, ya que en la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI) se ha hecho una gran labor, se continúe.

Los despachos de Cea Bermúdez se utilizarán para las entrevistas. La primera será gratuita. Si luego tiene que venir a más entrevistas se cobrará a 80 euros la hora, que es un precio medio-bajo de lo que están cobrando los psicólogos de España. Si somos nosotros los que nos desplazamos al domicilio, cobraremos a 200 euros la sesión. Además, estamos intentando crear una red nacional de profesionales que trabajen con nosotros. Tenemos un teléfono gratuito de 9.00 horas a 21.00 horas (900.65.65.65). En la sede central trabajaremos con niños de 4 a 18 años. Cuanto antes se aborde la problemática mejor.

-Tengo entendido que van a celebrar un congreso internacional sobre el tema.
Sí. Es particularmente atrevido porque de esto no se ha escrito casi nada. La primera persona que lo ha hecho en España he sido yo. El pequeño dictador: cuando los padres son las víctimas es de 2006 pero antes ya había escrito sobre esto en el 94. Pensé que podríamos hacer un congreso internacional para ver qué está ocurriendo en otros lugares. Así, el 22 y el 23 de septiembre tendrá lugar un encuentro en el Centro de Convenciones MAPFRE (Avenida del General Perón, 40), con ponentes muy buenos como Javier San Martín Sala, catedrático de Ética, o Jesús García, pediatra del Hospital del Niño Jesús. Será de una jornada de un día y medio que además servirá para presentarnos en sociedad.
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