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Veinte familias se quedan sin casa por los derribos en Cañada Real

Veinte familias se quedan sin casa por los derribos en Cañada Real

Por Celia G. Naranjo
martes 22 de abril de 2008, 00:00h
El Ayuntamiento de Madrid acometió este martes el derribo de varias casas contruidas de manera ilegal en la Cañada Real. Este mediodía, las excavadoras continuaban reduciendo a escombros edificaciones del sector 5, a la altura de Rivas. Más de veinte familias se han quedado sin sus viviendas.
Los trabajos de demolición empezaron a primera hora de la mañana ante representantes de diversas organizaciones que trabajan en la Cañada Real, un centenar de vecinos y numerosos periodistas que aguardaban desde las 08.00 a la puerta del número 61 del Sector 5, la primera vivienda que ha desaparecido bajo los escombros. El despliegue policial, compuesto por más de veinte furgones, decenas de agentes a caballo, efectivos de la Guardia Civil y de las Policías locales de Rivas y Madrid, apartó tanto a la prensa como a los vecinos a unos 150 metros de la vivienda para proceder a su demolición.

Iman, una joven marroquí de 18 años hija de Mohamed, propietario de la primera vivienda en caer bajo la excavadora, tuvo tiempo de enseñársela a los medios antes de que llegaran los efectivos policiales y la apartaran junto al resto de los congregados. "¿Pero van a tirar mi casa?", se preguntaba, incrédula. "¿Y las del resto, qué?"

Los cuerpos de seguridad solo permitieron la entrada a la concejala de IU en el Ayuntamiento de Madrid, Milagros Hernández, que acudió al lugar  a primera hora. Tras derribar la puerta de una de las viviendas sacaron de la casa a una mujer y a dos niños de 3 y 4 años que se preparaban para ir al colegio, entre los gritos de los vecinos. 

A las 10.15 se produjeron algunos forcejeos entre los antidisturbios y alrededor de una decena de personas que se sentaron en el suelo para tratar de impedir el paso de las excavadoras. Finalmente el edificio quedó reducido a escombros, a pesar de que Mohamed se encontraba con la abogada solicitando la suspensión cautelar de la orden de derribo en el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 18, a la espera de que prosperara el recurso que presentó.

"No hubo lugar a esa suspensión cautelar porque allí mismo nos enteramos de que la casa ya estaba derribada", explicó la abogada, Patricia Fernández. "El Ayuntamiento no deja que estas personas ejerzan sus derechos de forma efectiva. De hecho, Mohamed se enteró a las 6.00 de la mañana de que venían a tirar su casa", añadió. Iman seguía sin poder creerlo. Ya no quería hablar con nadie, solo que la "dejaran en paz", llorando en un banco.

Los vecinos increparon a los agentes y al personal del Ayuntamiento, sobre todo en el momento de la demolición, pero no se produjeron altercados. Solo se vivió un momento de tensión cuando unos veinte vecinos y simpatizantes se sentaron de forma pacífica en mitad de la Cañada para impedir el paso de las excavadoras, pero finalmente no hubo que lamentar incidentes violentos.

Poco antes, se echó abajo un bloque horizontal de 20 viviendas en el residían otras tantas familias, en su mayoría de nacionalidad boliviana. Al parecer, el propietario del inmueble, en el que residían sin contrato, no les había comunicado que existía una orden de derribo inminente para sus viviendas, por lo que todas sus pertenencias quedaron bajo los cascotes. Los que sí estaban solo tuvieron tiempo de recoger algunos enseres antes de que la excavadora terminara con el bloque, conocido como 'la pensión' en la zona.

Se da la circunstancia de que este propietario, "de viaje en Santo Domingo" según Ángel, portavoz vecinal del Sector 5, es el presidente de una de las asociaciones de vecinos de la zona. Atiende al nombre de Félix y ha sido uno de los promotores del alcantarillado de esta parte de la Cañada. Al parecer, este hombre, que dirige una empresa de construcción, tenía alojadas en las viviendas a una decena de familias que trabajan para él, informó otro vecino de la Cañada.

Muchos de ellos se encontraban trabajando en el momento del derribo. El Samur Social se hizo cargo de los desalojados y, según indicaron fuentes municipales, solo tres familias —cinco adultos y cuatro menores— aceptaron el alojamiento de emergencia ofrecido por el Ayuntamiento.

A las 12.30 horas las excavadoras municipales procedían a derruir una tercera casa, propiedad de Alí, vecino musulmán de esta zona de la Cañada Real y vicepresidente de la asociación vecinal.

Las casas afectadas se encuentran próximas a la derruida hace medio año, la de Abdul Gaylano, que provocó una batalla campal en la que niños y mayores lanzaron multitud de objetos contundentes contra la Policía. En aquella ocasión, los enfrentamientos se saldaron con 23 agentes y cuatro civiles heridos y nueve personas detenidas.
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