Con los colores rojizos del otoño abriéndose paso en los árboles de la ciudad, el Ayuntamiento de Madrid se prepara para hacer frente a la hoja caída en las aceras y calzadas de la capital con 2.265 operarios dispuestos a afrontar esta ingente tarea con 400 sopladoras y 152 barredoras para recoger este residuo en una ciudad que cuenta con más del 55 por ciento de sus calles con árboles que en la mayoría de las ocasiones son de hoja caduca.
El Plátano de sombra es el árbol urbano por excelencia, ya que sus características le permiten adaptarse perfectamente a las condiciones adversas de la ciudad. Otras especies, como la Acacia del Japón, la Melia, el Árbol chino del barniz, el Árbol de la seda o el Arce de Freeman, llenan las calles de tonalidades y formas que enriquecen la estética urbana a lo largo de las estaciones pero que conlleva una importante labor para que sus hojas caídas no dificulten la movilidad de vehículos y en especial de peatones que, junto a la humedad, hagan de las aceras de la capital una peligrosa pista de patinaje, por lo que este año el Consistorio matritense ha dado luz verde a esta campaña de recogida de la hoja que se extenderá hasta el 19 de enero del próximo 2025.
Con los datos que maneja el Ayuntamiento de Madrid del pasado año con más de 4.000 toneladas de hoja recogida en la capital, el Ejecutivo Municipal, a través de los contratos del Área de Gobierno de Urbanismo, Medioambiente y Movilidad bajo la batuta de Borja Carabante, ha diseñado un operativo en dos etapas que, aunque tiene un calendario definido por estos pliegos, desde el Consistorio aseguran se ajusta a la variabilidad del clima y la intensidad de la caída de las hojas.
Dos fases para la recogida
Para este año, la campaña se ha estructurado en dos etapas. La primera comienza este mismo miércoles y se prolonga aproximadamente hasta el 15 de diciembre. En esta fase inicial, cuando la caída de hojas es mayor, se asigna el 72 por ciento de los recursos humanos y materiales de la campaña completa. La segunda etapa, de cinco semanas, abarca del 15 de diciembre al 19 de enero, asignándose un 28 por ciento de los recursos, dado que la mayor parte de las hojas ya se han recogido en la primera etapa y la caída disminuye.
Desde el Ayuntamiento de Madrid insisten en señalar que este plan de trabajo es flexible y se adapta a las condiciones meteorológicas, permitiendo al Consistorio reforzar el servicio si fuera necesario, ajustando las tareas de los servicios de limpieza habituales y sustituyendo los baldeos por otros servicios más eficaces para la recogida de hojas. Además de los 2.265 trabajadores, un total de 152 barredoras estarán trabajando de forma continua en tres turnos, junto con 80 equipos aspiradores de hojas y más de 400 sopladoras. Estas sopladoras se usarán de manera conjunta con el sistema de barrido mixto dual, implementado por el Ayuntamiento mediante el nuevo contrato de limpieza aprobado en 2021, que ha según el Ejecutivo municipal mejorado el impacto ambiental de la recogida de hojas. Este sistema innovador sustituye el aire por agua a presión para acercar las hojas a las barredoras, evitando así la suspensión de polvo y reduciendo las molestias para los ciudadanos.
Recogida entre bloques y un futuro compost
El Ayuntamiento llevará a cabo la campaña de recogida de hojas también en las zonas interbloques, es decir, aquellos espacios de propiedad privada, pero de uso público, gracias a un contrato que desde el Ejecutivo municipal consideran “pionero” lanzado en 2022. Durante 2024, y considerando las características especiales de estos lugares, que son jardines, se realizó la recogida de hojas en las 325 áreas de interbloques durante el año y continuará este otoño con el refuerzo del personal que el servicio de limpieza municipal considere necesario.
El pasado año se recogieron más de 4.000 toneladas
En la campaña de retirada de hojas de 2023, que se desarrolló entre el 1 de noviembre y el 17 de enero de 2024, el Ayuntamiento recolectó un total de 4.076 toneladas, que son transportadas al Parque Tecnológico de Valdemingómez como material orgánico separado para su tratamiento y conversión en compost, una enmienda orgánica o fertilizante para el suelo.