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El PSM, entre la indefinición y el pulso interno

El PSM, entre la indefinición y el pulso interno

Por Enrique Villalba
martes 24 de enero de 2012, 00:00h
Actualizado: 27/01/2012 14:15h
Una facción de los delegados del PSM que irán al congreso del PSOE en Sevilla, liderados por Jaime Lissavetzky, han dejado claro su apoyo a Alfredo Pérez Rubalcaba. La decisión ha levantado ampollas entre los partidarios de Tomás Gómez, que pretendía mantenerse a la expectativa hasta el último momento. Es un nuevo capítulo de la pugna que mantienen las familias que conviven en el seno del socialismo madrileño.
Las aguas siguen revueltas en el PSM en lo relativo a fijar una postura sobre la elección del secretario general del PSOE. La semana pasada, el secretario general del PSM, Tomás Gómez, sacaba los estatutos a pasear para tratar de frenar la iniciativa de Ferraz de resucitar la capacidad de voto de la agrupación de Móstoles. Esta semana es Madrid la que muestra las difíciles costuras que tienen las distintas facciones de los socialistas madrileños.

Jaime Lissavetzky encabeza públicamente un sector de los delegados del PSM que irán al congreso de Sevilla. Ya han puesto de manifiesto su apoyo al candidato Alfredo Pérez Rubalcaba. De esta manera, han contravenido la pauta marcada por Tomás Gómez, que dijo públicamente que esperaría a que se formalizasen todas las candidaturas para decantar su apoyo y pidió que todos los militantes de Madrid hiciesen lo propio. El líder de los socialistas madrileños ha optado por mantenerse neutral en la pugna entre Carme Chacón y el ex candidato a las elecciones presidenciales por el PSOE, aseguran sus afectos. "Creemos que hay que ser prudentes y esperar a que se formalicen las candidaturas dentro de los plazos para tomar decisiones", explica un delegado seguidor de Gómez que irá al Congreso. La idea generalizada en este sector del PSM estriba en que el ex ministro del Interior teme un batacazo en sus apoyos madrileños y por eso tiene que darse prisa en mostrar una candidatura cohesionada y con caras conocidas.

"Es prácticamente seguro que no habrá más candidatos. Bases en red está recogiendo avales en el Congreso pero no creo que lleguen a tiempo. No tiene sentido tener tantos remilgos para mostrar el apoyo a los compañeros que se han presentado", responde a estas tesis una socialista cercana a Rubalcaba. El sector opuesto remarca que Gómez está mostrando una visión regionalista del asunto, como si viese peligrar su puesto ante la perspectiva de que no ganase su candidato. "Gómez apoyó a Chacón y eso le hace pensar que puede quedarse solo ante el resto de barones del partido", admite un partidario de las tesis de Lissavetzky. En la plataforma de apoyo a Rubalcaba hay dudas de que la lista de delegados de Gómez muestre un apoyo monolítico a la ex ministra de Defensa, y creen que si no lo dicen es porque no quieren escenificar la desunión ante la opinión pública. Una militante de la plataforma de Rubalcaba cree que su candidato representa la voluntad de la mayoría del PSM y que los datos que se dieron sobre que tenía menor apoyo en las agrupaciones de esta Comunidad simplificaba los datos a aquellas en las que hubo una candidatura distinta a la del ex vicepresidente.

Ambas facciones niegan que en las decisiones tomadas haya existido enfrentamiento. Ponen como ejemplo a algunas agrupaciones y a destacados socialistas que están del lado de Tomás y se han puesto en esta batalla del lado de Rubalcaba, como es el caso de José Cepeda o Encarnación Moya. También parecen ir reconociendo que los apoyos madrileños a los candidatos estarán muy equilibrados. Esto es una novedad por ambas partes, pues si los partidarios de Gómez admiten por primera vez que la facción de Lissavetzky tiene apoyos aunque no son mayoritarios, la plataforma de Rubalcaba (ex 'Trini puede') cree que Gómez tiene la mayoría, aunque lastrada por las disensiones internas. Es solo el calco del equilibrio de fuerzas que se está gestando cada vez más en el seno de los socialistas madrileños. 

La nueva situación es otro epígrafe más del conflicto larvado que sufre el PSM desde las primarias a la candidatura a la Comunidad de Madrid, en las que Tomás Gómez ganó a la candidata de Rodríguez Zapatero, Trinidad Jiménez. Aunque venció el pulso a la candidata de Moncloa y catapultó su imagen a escala nacional, el esfuerzo no dio los réditos que él esperaba. Casi el 49 por ciento de los militantes apoyaron la opción de Ferraz. Solo su control de los mandos intermedios le evitó males mayores. En plena cresta de la ola, trató de deshacerse de sus principales opositores en el PSM, ante los que encontró duros competidores en personalidades del socialismo madrileño como Pedro Castro o David Lucas. En las elecciones, esta desunión supuso el mayor batacazo del PSM en las elecciones a la Asamblea de Madrid en su historia y fue el preludio de la debacle socialista a nivel nacional.

Muchos socialistas madrileños aseguran en privado que el conflicto dentro del PSM es solo la herencia de una balcanización de las generaciones políticas anteriores. Las familias y las luchas de poder han ido minando la credibilidad de un partido que fue todopoderoso en Madrid en los años ochenta del siglo XX. Desde entonces, no han levantado cabeza. En 1989 se perdió el Ayuntamiento de la capital y en 1995 la Comunidad. Solo Rafael Simancas pudo agrupar, con muchas dificultades y cesiones, todas las tendencias del socialismo madrileño y llegó a ganar unas elecciones, malogradas por el 'tamayazo'. Ahora, el nuevo congreso se plantea entre las bases de Madrid como una refundación del partido desde sus principios esenciales. Los que defendió Enrique Tierno Galván, el 'viejo profesor' al que se homenajea a los 25 años de su muerte.
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