"Ivana me hizo sentir como una mierda, como una piltrafa de la sociedad, pero no le hice nada"
miércoles 14 de diciembre de 2011, 00:00h
Actualizado: 15/12/2011 14:45h
Sergio González Moreno, acusado de matar a su ex pareja de 82 puñaladas, asegura durante el juicio que no recuerda nada y que, tras una discusión con la víctima, se quedó dormido en el sofá y despertó cuando la Guardia Civil le acababa de poner las esposas. "Yo no agredí a Ivana en ningún momento -ha declarado-. Yo a Ivana la quería mucho. No le hice nada".
Para Sergio González Moreno, acusado de acabar con la vida de su ex pareja asestándole 82 puñaladas, el crimen no existió. Al menos, eso es lo que se desprende de su declaración, este miércoles, ante la Audiencia Provincial. Sergio, de 34 años, ha asegurado ante el jurado popular que no recuerda nada de lo ocurrido, aunque se ha mostrado convencido de que él no hizo daño a su ex pareja, Ivana S.F. "Yo no agredí a Ivana en ningún momento. Yo a Ivana la quería mucho. No le hice nada", ha subrayado.
Durante esta segunda jornada del juicio, el presunto asesino ha negado también que su relación con Ivana hubiese acabado unos días antes del crimen. "Ivana no rompió la relación conmigo -ha señalado-. Estuvo un fin de semana coqueteando con otro, pero seguiamos juntos".
La realidad es que Ivana había conocido a otra persona, José Iván, con el que había quedado varias veces y con quien había estado cenando el miércoles 20 de enero de 2010, la noche antes de su muerte. Esa misma noche, Sergio aparcó su coche frente a la vivienda de Ivana, situada en el número 5 de la calle Cardeñas de Brunete, y estuvo allí varias horas, consumiendo cocaína mientras esperaba a que ella volviese.
Al día siguiente, Ivana accedió a quedar con él para tomar un café. Fueron al bar Plaza de Brunete y después a casa de la mujer, que tenía entonces 36 años. Según Sergio, ella le pidió perdón y le prometió que no iba a volver a ver a José Iván. "Yo la perdoné y después fuimos a su casa a consumir cocaína". El acusado ha relatado que, después de que se les acabase la cocaína y fuesen a Quijorna a comprar más, Ivana le pidió que hiciesen el amor "porque con la droga se ponía muy cariñosa".
Él se negó, y entonces Ivana reaccionó llamando por teléfono a José Iván. "Le dijo que yo era un mierda y un pichafloja y que con lo buena que ella estaba yo no quería hacer el amor". Sergio, sin embargo, ha asegurado al jurado popular que no se enfadó al escuchar las palabras de Ivana. "Eso no me enfureció, me dejó triste. Me sentía como una mierda, como una piltrafa de la sociedad, y me quería morir. Quería suicidarme".
A partir de aquí, el relato de Sergio se apaga hasta que la Guardia Civil le encontró, dormido, en el sofá de casa de Ivana. "Yo estaba muy cansado y me quedé dormido. Luego me desperté y me encontré esposado, boca abajo, y la Guardia Civil me hacía mucho daño". A pesar de la violencia del crimen y de que había sangre por casi todas las habitaciones de la vivienda, Sergio ha asegurado que no vio nada cuando le despertó la Guardia Civil. "Yo creía que me detenían por la droga -ha señalado-. Creo que Ivana estaba en el suelo, pero estaba bien y no había sangre ni cuchillos ni nada".
La realidad es que Ivana acababa de recibir 82 puñaladas en todas las partes de su cuerpo. Para ello, según el relato del ministerio fiscal, Sergio utilizó dos cuchillos de cocina de 20 centímetros, una navaja y unas tijeras de cocina. Él, sin embargo, lo niega. "Yo a Ivana la quería mucho. No le hice nada", ha insistido.
Condenado por malos tratos a su ex mujer
Pero el interrogatorio no se ha centrado sólo en la mañana del crimen. Una buena parte de la declaración de Sergio ha girado en torno a sus supuestos problemas mentales y a sus antecedentes por malos tratos. En cuanto al trastorno transitorio de personalidad que, según su defensa, padece, Sergio ha recordado que ha intentado suicidarse varias veces "tomando pastillas, con cuchillas y comiendo bombillas".
Sergio e Ivana, de hecho, se conocieron en diciembre del año 2008 en un centro psiquiátrico en el que él estaba interno por uno de sus intentos de suicidio y ella por una depresión y por su adicción a la cocaína. "Empecé a consumir cocaína por ella -ha subrayado-. Me dijo que me iba a curar la depresión y que me iba a hacer volar".
En cuanto a sus antecedentes, Sergio había sido condenado por malos tratos a su ex mujer, con la que tenía dos hijos pequeños, y por intentar atropellar a sus ex suegros delante del cuartel de la Guardia Civil de El Escorial. El presunto asesino, sin embargo, tampoco recordaba nada de esto. "No sé lo que pasó. Mi abogado me dijo que intenté atropellar a mis ex suegros, pero a mí me han condenado por amenazas". En aquel juicio, Sergio aseguró que el intento de atropello se produjo porque se le habían enredado los cordones de las botas con los pedales.
"Ese chico no le convenía"
Durante esta segunda jornada también han declarado los padres de Ivana, que han confirmado que su hija les había dicho, el fin de semana anterior al crimen, que iba a romper su relación con Sergio. "Yo me quedé tranquila porque ese chico no le convenía", ha señalado su madre. "La última vez que hablé con ella fue el jueves por la mañana -ha recordado, emocionado, su padre-. Me llamó para una cosa del seguro del coche, pero no me dijo con quién estaba. Yo no me podía figurar que estaba con su asesino".
Por último, el jurado también ha escuchado el testimonio de un vecino que, según recoge Europa Press, escuchó gritos de socorro y acudió a casa de Ivana, pero nadie abrió la puerta. "Eso no paraba. No era una riña familiar, era algo mucho más gordo. Llamamos a la Guardia Civil, que no tardó ni un minuto. No recuerdo si vi sangre, uno tiende a olvidar cosas así. Lo que no puedo olvidar son los gritos de esa mujer", ha concluido.