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Madridiario ha hablado con quien probablemente sabe más del material móvil del suburbano: el responsable de la Unidad de Proyectos de Ingeniería de Material Móvil, Rafael Royuela. Con más de 30 años en la compañía, este técnico conoce al dedillo cuáles fueron los mejores trenes que recorrieron las líneas de Metro, los que dieron mayores problemas, las razones por las que algunos tuvieron un paso efímero por Madrid y qué es lo que está por venir para el futuro. Y ojo porque la gran revolución está por llegar.
"No eran trenes muy cómodos", admite Royuela, "pero sí eran muy robustos, seguros, fáciles de conducir y de mantener". Además, apunta, habían sido construidos en España aunque la tracción se importase de fuera. Su fiabilidad hizo que se mantuvieran en servicio hasta los años 70.
Del rojo al azul y blanco
Mientras Metro ponía en práctica toda esta revolución, Madrid avanzaba y los trenes 1.000 se volvían viejos. Los nuevos 2.000 se imponían y suponían una gran novedad para los madrileños, acostumbrados a los cuadrados 5.000. Y es que los 2.000 eran el fruto de la irrupción de los microprocesadores, de la microelectrónica, del vídeo y de la comunicación por voz en el ámbito ferroviario. La velocidad crecería desde los 45 kilómetros/hora que alcanzaban los trenes clásicos hasta prácticamente el doble, 90 kilómetros/hora.
El paso siguiente era elevar de categoría a Metro de Madrid, convirtiendo el transporte público en un transporte social. Superado el año 2000, la compañía encargó los trenes 6.000, 7.000 y 8.000 a la italiana Ansalobreda y por primera vez los viajeros accedieron a los trenes de gusano o, como técnicamente se denominan, con pasillo de intercirculación. En cada mejora y en cada serie, según el jefe de la Unidad de Proyectos de Ingeniería de Material Móvil, la calidad crecía "exponencialmente". El aire acondicionado, los sistemas de información al viajero, la accesibilidad, los sistemas de información para personas invidentes, el registro de datos de seguridad directamente desde la vía y la videovigilancia se convirtieron en el estándar básico de calidad. Al tiempo, la serie 3.000 hacía su irrupción en las líneas 2, 3, 4 y 11.
El futuro ya está aquí





































