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Parches para las arcas locales

Parches para las arcas locales

lunes 25 de mayo de 2009, 00:00h
Actualizado: 29/05/2009 21:29h
Un pequeño empresario ha iniciado una huelga de hambre en Alpedrete para pedir que el Ayuntamento de este municipio le pague lo que le debe. No quiere más que cobrar por su trabajo; lo que cualquier hijo de vecino. En su caso, es el encargado de la cafetería que atiende el centro de mayores, y dice que lleva ocho meses de retraso en sus cobros. Lógicamente, él sí tiene que responder con liquidez ante quienes le suministran los productos; el retraso en los pagos municipales le está llevando a la ruina, y está desesperado.

El mismo sentimiento que embargó hace algunos meses a otro pequeño empresario, esta vez de la construcción, que acudió también al origen de sus penurias, el Ayuntamiento _esta vez el de Loeches_ a pedir que le pagaran lo que le debían desde hacía cuatro años y amenazando con quemarse a lo bonzo si no lo conseguía.

Hay quien cifra en más de 30.000 millones de euros -no hagan el cálculo a pesetas; la cifra marea- el montante total de lo que deben los ayuntamientos a sus proveedores. Un reciente real decreto del ministerio de Economía va a permitir a los consistorios endeudarse para responder a estas deudas; no le ha quedado más remedio al Gobierno Central que reconocer esta necesidad y permitir a los municipios que incrementen sus débitos. Algo que, por otra parte, también hace el Ejecutivo de la nación sin pestañear. El caso es que los ayuntamientos, gracias a esta inyección, van a poder responder de lo que adeudan a miles y miles de pequeños y medianos empresarios a los que el agua les llegaba ya bastante más arriba de lo que la salud aconseja.

El primer ayuntamiento que se ha acogido a la medida y ha anunciado ya en qué cuantía se endeudará -algo más de 1.200 millones de euros- es el de Madrid. Con este dinero fresco en el bolsillo, aseguran sus responsables que para el 15 de julio estarán al día con todos sus proveedores, más de 27.500 empresarios. Pero como decían esos mismos munícipes, lo que piden al Gobierno Central no son peces, sino la caña para pescarlos: esa nueva financiación local que aparece y desaparece como el Guadiana en el horizonte futuro, pero que nunca llega a concretarse.

Con lo bien que iban las cosas en la sede de la Federación de Municipios y Provincias, con alcaldes de todos los colores unidos por una vez en la exigencia común de una financiación que les permita sobrevivir... llegó el asunto de Pedro Castro y tiró por la borda el trabajo de años, y la unidad que se había convertido en la fuerza de los municipios. Una auténtica pena. Al menos, el permiso gubernamental para endeudarse dará un poco de oxígeno a los gobiernos locales y a esos pequeños y medianos proveedores. Y así, hasta el próximo parche.

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