ENTREVISTA
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Enrique Tuñón, vicepresidente de Ginso
"El empleo es un antídoto contra la reincidencia"
"El empleo es un antídoto contra la reincidencia"
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08-02-2009 - Celia G. Naranjo - Fotografías: Diego Sánchez
Después de trabajar durante varios lustros para Instituciones Penitenciarias, Enrique Tuñón fundó, junto al arquitecto Alfredo Santos, la asociación Ginso, para reinsertar a jóvenes infractores. La entidad gestiona el Teresa de Calcuta, en Brea de Tajo, el centro más grande de España en su género.

¿Cómo nació Ginso?
Ginso significa Asociación para la Gestión de la Integración Social y se creó al amparo de la Ley 5/2000, de Responsabilidad Penal del Menor, que permite a las comunidades autónomas concertar la gestión de centros con asociaciones sin ánimo de lucro. Empezamos en Andalucía, con sendos centros en Tierras de Oria y Algeciras, y otro de inserción laboral en Purchena. En Madrid, cuando se creó la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI), surgió el proyecto del Teresa de Calcuta, que es el centro de ejecución de medidas judiciales más grande de toda España. Tiene 218 plazas y es de inversión propia: los terrenos, la construcción, el equipamiento, todo está ofrecido por Ginso. A cambio, tenemos un contrato de 15 años con la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior y gracias a eso tenemos una cierta estabilidad, con financiación para asumir los costes de la construcción. Ahora cuenta con 178 plazas en régimen cerrado y 40 en semiabierto.

¿En qué se basa su proyecto?
Nuestra labor se basa en centros grandes para tener una economía de escala que permita hacer inversiones y desarrollar proyectos a largo plazo. Necesitamos contratos con una duración determinada y también un número mínimo de menores, en este caso 218, que garanticen un proyecto de futuro. Cada vez que se crea un centro grande, se crea una oficina de inserción laboral que nos ha permitido ofrecer trabajo a unos 60 menores. Ya lo hacíamos con el programa Asombra!, pero cuando se creó la Ley de Empresas de Inserción vimos la posibilidad de ayudar y animar a los empresarios a crear más puestos de trabajo, sobre todo en estos momentos difíciles. Y ahí están los resultados: Inserta se creó el 15 de septiembre de 2008 y ya cuenta con 23 trabajadores, 20 de ellos menores sujetos a medidas judiciales.

¿En qué se diferencia Inserta de otros proyectos de inserción sociolaboral?
La consecución de  un puesto de trabajo para un menor lleva aparejadas dos partes, ambas importantísimas. La primera es la formación, pero el movimiento se demuestra andando, y a un niño no le enseñas a andar si no le coges de la mano y empiezas a recorrer un camino. Eso es lo que hace Inserta. Aparte de formarlos, carga las tintas sobre el trabajo en sí. Colocamos a los menores, hablamos con los empresarios y llegamos a un acuerdo. Además, se ha integrado el programa Asombra!, que cuenta con dos talleres, el de imprenta y el de restauración y policromía, ambos en Brea de Tajo, y en otros centros, como Los Rosales con carpintería y Puerta Bonita con bisutería.

¿Qué otros trabajos pueden desarrollar los menores en el centro?
Por ejemplo, mantenimiento. Dentro de poco también habrá un vivero. Hemos firmado un convenio con una empresa dedicada a limpieza y cuidado de jardines, y les hemos ofrecido 17.000 metros cuadrados en el centro. Ellos irán contratando a menores, que luego podrán seguir trabajando en Madrid. También pondremos en marcha la panadería, cuyos dulces, palmeras o magdalenas tendrían salida. Empezaríamos con un turno y luego se pueden añadir hasta 15 menores. Además, una empresa que se dedica al reciclado de electrodomésticos ha contratado a varios chicos, que están bastante contentos, y queremos poner en marcha otro proyecto de fabricación de baldosas para suelos amortiguantes.

¿Cuántos menores pueden llegar a conseguir trabajo en estos proyectos?
 Ahora mismo están trabajando 23 personas, y nuestra intención es que los 40 menores en régimen semiabierto de Brea de Tajo salgan a trabajar, e incluso que puedan hacerlo dentro del centro los que lleven su proceso de reinserción más avanzado pero estén en régimen cerrado. Hablamos de un total de 52 menores, un objetivo que queremos alcanzar este verano.

¿Qué ventajas obtienen estos chicos para su reinserción?
La inserción laboral hace posible la inserción social, que es nuestro objetivo final. Un menor que lleva tres años en un centro de menores donde se lo dan todo hecho, si sale a la calle y no sabe cómo buscarse la vida tiene muchas probabilidades de reincidir. Un menor que sepa desarrollar una profesión y que incluso tenga la posibilidad de quedarse en la empresa donde ya está trabajando tiene muchas más opciones para buscarse la vida; el empleo es un antídoto contra la reincidencia.

¿Qué papel juegan las características del propio centro para conseguir estos objetivos?
El centro, gracias a sus dimensiones, puede convertirse en una plataforma para que puedan seguir desarrollando su trabajo. Necesitamos un número mínimo de menores para desarrollar todas las actividades que queremos ofrecerles. Un centro de 30 plazas, a priori, no está masificado, pero suele contar con un solo módulo. En el Teresa de Calcuta tenemos módulos independientes con su aula, su comedor y su taller fuera. Los menores pueden entrar a los 14 años y quedarse hasta los 21, y no se puede mezclarlos porque son diferentes por el tipo de delito, o por su personalidad, o por el cumplimiento de sus objetivos. Es fundamental que haya diferentes apartados para ofrecerles una atención individualizada. Nuestro centro tiene 80.000 metros cuadrados, pero tiene unidades muy pequeñas, de 15 plazas, y hay tres trabajadores por cada menor; así que no hay masificación, todo lo contrario.

¿Qué tal responden los empresarios a vuestras propuestas?

Los empresarios trabajan con el objetivo de ganar dinero, y nosotros no tenemos ningún inconveniente. Les ofrecemos que desarrollen aquí su actividad en condiciones muy ventajosas y a cambio les pedimos que contraten a menores sujetos a medidas judiciales. El empresario tiene también su sensibilidad social, porque si no, no se complicarían la vida. Nos la complicamos nosotros, porque ellos lo contratan a través de Inserta, así que ellos no tienen conflictividad laboral. Como nos encargamos del seguimiento, si hay algún problema, el problema es para nosotros, no para el empresario.

¿Está afectando la crisis a las posibilidades de inserción de estos jóvenes?
De ahora en adelante será un poco más difícil. No obstante, estamos consiguiéndolo. Yo estoy convencido de que sí podemos; soy muy optimista. Los 52 menores trabajando son un objetivo tangible teniendo en cuenta la situación en la que nos encontramos.

Cuando uno de estos menores concluye su medida judicial, ¿puede seguir vinculado a la empresa?
Lo primero que preguntan los menores es si podrán seguir trabajando cuando terminen, porque para ellos es importante tener un sueldo con el que ahorrar y ayudar a sus familias. Además se acostumbran a la jornada laboral y a no estar con la videoconsola todo el día.

¿Qué porcentaje de menores optan por la formación para el empleo y el trabajo, en vez de los estudios?
Por regla general, nuestros chicos son malos estudiantes. A partir de los 16, es su decisión. Normalmente, si tienen la posibilidad de trabajar, es difícil que quieran seguir estudiando. Nosotros, de todas formas, apostamos por la formación, pero ellos casi siempre quieren trabajar, y quieren hacerlo en el sitio donde más dinero se gana. Nosotros les orientamos, pero no todos reúnen los requisitos para hacerlo.

¿Cuáles son las profesiones que más demandan?
Algunos de los talleres que más demanda tienen son mantenimiento, lavandería, viveros, jardinería, imprenta… Y el taller de mecánica del automóvil, por ejemplo, les encanta. Además, nos encargamos de que se formen y trabajen con todas las garantías legales y con todos los requisitos que exige la prevención de riesgos.

¿Cuál ha sido el secreto del desarrollo de Ginso?

Hoy en día tenemos 685 trabajadores de contratación directa y unos 300 de contratación indirecta. Donde se encuentra la organización es en los propios centros, que funcionan como unidades administrativas independientes. Nosotros funcionamos tratando de quitarnos de encima toda la burocracia posible para poder gestionar proyectos de la envergadura del Teresa de Calcuta.  Aprovechamos al máximo los recursos y contamos con una plantilla motivadísima. Todo esto, unido a una gestión honrada, nos ha permitido crecer tanto y con tan buenos resultados en pocos años.

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Enviado por: Respuesta a Lourdes / 04-04-2011 1:07
Como dices Lourdes, conoces bien el Centro. Es evidente que tu hijo está cumpliendo una medida judicial por robo con violencia, trafico de drogas, violación, asesinato etc... Para que un menor de un Centro pueda salir a realizar actividades fuera del Centro, tiene que tener un comportamiento ejemplar y el juez tiene que tener una seguridad que el menor está poniendo de su parte. Por lo que cuentas tu hijo, es evidente no dispone de privilegios que no puede disponer de ellos por su actitud y seguramente no avance en su futura reinserción. La mayoria de los jovenes que está en un Centro de medidas judiciales es por tener una familia ampliamente desestructurada e intentan imitar lo que tienen en casa o lo que otros familiares directos han tomado ese camino. Muchos de los familiares pasan todo tipo de drogas a sus hijos y se creen que de esa manera les ayudan y realmente lo que hacen es entorpecer el buen funcionamiento o el trabajo que se está llevando con otros menores que sí, aprovechan su paso y la oportunidad que se les dá de estar en un Centro. La mayoria de las veces un Menor no avanza en su reinserción por culpa de los padres que no asumen y se dan cuenta el beneficio y todo lo que se les está dando. Ir al colegio, aprender un oficio, autocontrolarse, educación, respeto y un amplio abanico de convivencia con el resto de personas.
Enviado por: lourdes / 02-07-2010 15:07
Por desgracia conozco a fondo este centro y puedo asegurar que más que un centro de reeducación y reinserc ión parece un penal de alta seguridad, creo que en éstos hay más tolerancia y posibildades de reinserción que en el Teresa de Calcuta. No solo no ofrece trabajo,como dicen para la reinserción, sino que impiden al menor que salga a buscarlo o a formarse. No importa que el menor esté en régimen cerrado o semiabierto, en ningún caso le permitirán salir si no es a un recurso gestionado por el centro. Tampoco permiten asistir a una autoescuela para obtener el carnet de conducir porque la Dirección no lo considera formativo. Como dije al princpio hay menos tolerancia que en un penal de alta seguridad. Como ejemplo les diré que el pasado miercoles teníamos una convivencia amiliar de tres horas y no se nos permitió pasar ni agua para el bebé, hijo del menor. Cuando solicité hablar con un responsable acudió la Subdirectora y dijo que eran las normas y como yo no estaba de acuerdo suspendía la convivencia. Todo esto después de haber estado esperando casi dos horas para entrar, porque es tal la desorganización que el menor tenía programada al mismo tiempo una terapia. En cuanto a la calidad de centro terapeútico que tiene, debo decir que mi hijo DAH comparte sesiones terapeúticas de lo más variopinto día a día debe rechazar ofertas para pasar droga.
ÍNDICE


OPINIÓN
La educación. Estaba en su programa
Javier López
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Errores o delitos y faltas
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Eurovegas, sí
Mara Colás
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Carmelo Ruiz de la Hermosa
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"El Rafita", "El Ramoncín"...
Ángel del Río
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Nueve años en el infierno
Sara Medialdea
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