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Su trabajo, desarrollado a través de la empresa Alta Eficacia Tecnología, consiste en crear materiales —lentillas, cristales y otras superficies— que protejan los ojos de la parte dañina de la luz natural y artificial. Todo un hito que ha valido a su creadora, la doctora Celia Sánchez Ramos, el reconocimiento de mejor inventora del mundo en 2009 por parte de la Organización Internacional de la Propiedad Intelectual, organismo perteneciente a la ONU. Mientras los experimentos van ayudando a perfeccionar el método, ella sigue dando clases y trabajando en otras líneas, marcándose objetivos a corto, medio y largo plazo. Cada día es un reto cuya superación planteará otro reto mayor.
Y es esta filosofía, según Sánchez Ramos, la que hace de la Universidad un marco idóneo para insertar laboral y socialmente a las personas con discapacidad, cuya vida consiste también en eso: un reto permanente de superar sus limitaciones para alcanzar y mantener el ritmo de los demás. Cuando conoció a Alberto, un joven autista que hasta entonces solo había trabajado como ayudante de cocina, se le ocurrieron mil y una tareas con las que él podría contribuir al equipo. "Pensé que resultaría muy difícil contratarlo, pero al final resultó muy fácil", explica Sánchez Ramos. Fue la Asociación de Amigos y Familiares de Personas con Discapacidad de la Universidad Complutense de Madrid (AFADIS-UCM) la que facilitó los trámites.
Logros "impensables"
"Los dos han encajado perfectamente en el equipo", explica la doctora. la experiencia está resultando tan positiva para todos que ya están a punto de incorporar a un nuevo trabajador con discapacidad motora para el año que viene. Incluso la Consejería de Familia ha concedido una subvención para contratar a Ana, la integradora social, que se ocupa de formar a los nuevos miembros durante su fase de integración en el equipo.





































