Desde tiempos ancestrales, los pueblos han encontrado formas de manifestarse a través de costumbres que establecían significativas maneras de vincularse y entrelazar formas propias que transmitían de generación en generación.
A medida que las sociedades crecieron, la tecnología, los medios de comunicación y de transporte evolucionaron, las culturas trascendieron fronteras. La yerba y el mate, dan cuenta fiel de ello. Consumidores deseosos de acceder a este producto cuentan con dicha posibilidad gracias a propuestas existentes en distintos lugares del mundo.
Ilex paraguariensis o yerba
La planta de yerba (Ilex Paraguariensis) es oriunda de América del Sur, cultivándose en Argentina, Paraguay y algunas regiones de Brasil. Si bien Uruguay es el país con mayor consumo por habitante en relación con el resto del mundo, importa casi todo el volumen de Brasil.
Las características especiales de esta especie requieren de una temperatura que se sitúa entre los 20 y los 23 grados, además de un terreno particularmente húmedo, ámbito que le permite desarrollarse hasta los 15 metros en estado silvestre. Si bien aparenta ser un árbol robusto, es sumamente sensible a la luz solar, condicionante de su aroma, de su sabor y de su índice de cafeína.
En cualquiera de los países en que se produce contribuye significativamente con sus economías mediante las toneladas que se exportan, así como lo que se destina al consumo interno.
Costumbre sin fronteras
El consumo de la yerba en su forma de mate forma parte de la cultura de estos países sudamericanos, asociado a los encuentros sociales y a momentos cotidianos compartidos, además de su ingesta en solitario en cualquier momento del día.
En la actualidad es una infusión que superó las fronteras de los países de origen, puesto que cada migrante de Sudamérica lleva consigo sus costumbres, de modo que hoy es frecuente ver que este producto se consume en distintas partes del mundo.
En España, y particularmente en Barcelona, cualquiera puede acceder a los productos argentinos de Pampa Drugstore, entre los que se encuentra una interesante variedad de comestibles claramente identificados con la cultura argentina. Entre ellos se destaca la yerba, las galletitas, el dulce de leche, así como también toda una parafernalia en torno a otros objetos provenientes de la cultura latinoamericana, por ejemplo, mates y accesorios, todo lo necesario para sentir que los sabores se encuentran con los recuerdos y que las distancias se acortan.
Bebida con propiedades
La yerba mate, cultivo que los pueblos guaraníes utilizaban como bebida sagrada y como moneda de cambio, contiene propiedades que incluyen numerosos elementos activos como las vitaminas A, C, E, B1, B3, B5 y B complex. También quince aminoácidos, flavenoles, polifenoles, clorofila y algunos minerales como magnesio, hierro, selenio, calcio, fósforo, sílice, potasio y manganeso.
En cuanto a su consumo, hay dos maneras: en mate y bombilla o en infusión de té. De acuerdo a su origen y al tratamiento en el proceso es el sabor de la yerba. Por ejemplo, en Paraguay su sabor es más fuerte que en el resto de los países mencionados. La yerba argentina se caracteriza por una variedad interesante de propuestas y por su trituración gruesa, a diferencia de la de Brasil, que tiene una trituración fina.
El mate es una especie de copa que se obtiene de una calabaza seca (de ahí su nombre guaraní matí) y ahuecada, aunque en la actualidad se ofrecen estos cuencos en los más diversos materiales, como madera, silicona, vidrio, cerámica o acero inoxidable. Este recipiente se rellena con la yerba molida y se coloca una bombilla para beber el contenido que es remojado con agua caliente. En verano suele consumirse con agua muy fría, dándosele la denominación de tereré. La otra forma de consumo es el té de mate y se prepara de la misma manera que cualquier otro té.