La villaverdense Isabel Mantero acudía a sus clases de manualidades a cinco minutos de su casa en el Centro Cultural Los Rosales, pero las lluvias del pasado 19 de octubre en la capital provocaron inundaciones y numerosos daños en el edificio y, ahora, Mantero tiene que trasladarse hasta el Centro Cultural de Santa Petronila, el cual se encuentra a unas “seis o siete paradas de autobús”.
No obstante, la situación de Mantero no es la peor. Muchos de los usuarios de este centro cultural han tenido que trasladarse a instalaciones más lejanas como el Centro Cultural de San Cristóbal, Bohemios, Ágata, Marconi o el de Villaverde Alto. “Las comunicaciones entre los barrios de Villaverde no son muy buenas y para llegar al centro cultural más cercano necesitas, como mínimo, media hora de autobús”, afirma Verónica Parra, miembro de la Asociación Vecinal Independiente de Butarque (AVIB), quien asegura que “mucha gente ha tenido que dejar las actividades que desarrollaba porque no puede asistir a otro sitio”.
Lorena Machín empezó a acudir a clases de Aeróbic en el mes de octubre, con la idea de “hacer algo diferente” y “cerquita de casa”, pero la inundación truncó sus planes. Además, Machín denuncia que hasta diciembre no les avisaron de esa posible reubicación a otros centros culturales por lo que tuvo que dejar la actividad: “Nos llegó un correo con el pago del segundo trimestre y ni siquiera se habían puesto en contacto para decirnos si la actividad se iba a renovar”.
Los Rosales es un centro de “referencia” para la totalidad del barrio administrativo de Butarque y la mitad de Los Rosales, es decir, daba servicio a casi 40.000 personas. Yoga, pilates, bailes de salón, ajedrez, inglés, guitarra, cocina, corte y confección, pintura o manualidades son algunas de las actividades más destacadas que se impartían en el centro.
Además, era el único espacio con salón de actos en el barrio donde se ofrecía un amplio programa de actividades: “Nos hemos quedado sin ningún lugar donde haya algo de cultura. Se realizaban obras de teatro, de títeres para los niños, los grupos de flamenco del distrito ensayaban allí … Pero ahora no tenemos auditorio ni tenemos nada”, dice Parra.
Los vecinos de Villaverde comprenden que “nadie tiene la culpa de lo sucedido”, pero no entienden “la desidia total” del Ayuntamiento y tampoco que no les den explicaciones. Y ya llevan más de 117 días sin tener noticias ni siquiera del inicio de las obras de rehabilitación del centro.
La inundación tiró uno de los muros del Centro Cultural Los Rosales, de tal forma que para que éste pueda abrir al público - en condiciones de seguridad - el edificio necesita una reforma estructural. “Sabemos que el centro tiene daños severos pero después de llevar meses cerrado, el Ayuntamiento ni siquiera ha empezado las obras y tampoco nos dice cuándo y de qué manera las va a hacer. No se da cuenta de lo importante que es este centro para los vecinos y vecinas de Villaverde Bajo”, indica Parra.
Isabel Mantero cree que podrían abrir algunas salas del edificio y empezar a impartir algunas de las actividades en el centro, aunque todavía no esté en condiciones óptimas: “Yo pienso que si el teatro no se puede arreglar ahora, porque comprendo que cuesta muchísimo dinero, se pueden utilizar las otras plantas. La mayoría de las personas que acudimos al centro cultural somos personas mayores y desplazarnos nos supone un gran inconveniente”.
Desde la Asociación Vecinal Independiente de Butarque consideran que su apertura “acumula bastante tiempo de retraso” y - aunque les han informado del inicio de su actividad para el mes de septiembre - no esperan que abran hasta el 2025.
“Esperamos que se agilicen los trámites para poder arreglarlo cuanto antes, porque nos parece que desde octubre que pasó esto ya ha pasado mucho tiempo. Lo están dejando como si no fuera prioritario, pero la situación que tenemos y los pocos equipamientos de este tipo hacen que sí que lo sea”, manifiesta Parra.
El Ayuntamiento de Madrid ha informado que a día de hoy “no hay previsión de fechas” para su apertura y asegura estar “estudiando la mejor forma de solventar los importantes daños causados por las lluvias del pasado mes de octubre”.
Problemas en la biblioteca María Moliner
Las lluvias del mes de octubre no solo inundaron el Centro Cultural Los Rosales dejándolo inutilizable, también la biblioteca María Moliner estuvo “cerrada durante meses”, a pesar de ser la única biblioteca del distrito, y que la de Butarque sigue en construcción, y la sala de lectura municipal León Felipe “apenas recibe inversión en fondos y cuenta con apenas una docena de puestos de estudio”.
“La gente tiene que ir con cascos”
Las asociaciones vecinales de Villaverde denuncian que la biblioteca se abrió en unas condiciones “muy precarias” y sin reparar la instalación eléctrica, de tal forma que para calentar su interior la Comunidad de Madrid usa calefactores industriales alimentados por grupos electrógenos. Estos calefactores, que se encuentran en medio de las salas, provocan un “ruido muy molesto”, a lo que hay que sumar la falta de enchufes para poder conectar los ordenadores portátiles por lo que el estudio “resulta muy difícil”.
Entre los perjudicados por esta situación se encuentra el hijo de Lorena Machín. Su progenitor de 18 años acudía a la biblioteca con sus compañeros de clase para “estudiar e intercambiar apuntes y opiniones”, pero ahora tiene que estudiar en casa por el ruido molesto que se genera en las instalaciones por los calefactores industriales. “Les venía muy bien”, señala Machín, que lamenta que la única biblioteca del distrito esté en esas condiciones cinco meses después de las inundaciones.
Ante esta situación, las asociaciones vecinales de Villaverde han comenzado a movilizarse para lograr que, cuanto antes, la vecindad vuelva a disfrutar de su biblioteca en unas condiciones dignas y que el Centro Cultural de Los Rosales vuelva a dar servicio.