La continuidad de Pedro Sánchez al frente del Ejecutivo central, como cabía esperar, ha convertido en un monográfico sobre “el futuro de nuestra democracia” la Sesión de Control al Gobierno en el Pleno que este martes se celebra –de manera excepcional por la festividad del Dos de Mayo– en la Asamblea de Vallecas. Frente al “tiempo nuevo”, una suerte tregua en el debate parlamentario, propuesto por Juan Lobato, Manuela Bergerot e Isabel Díaz Ayuso han vuelto a protagonizar, como viene siendo habitual, un tenso cruce de declaraciones. “Ustedes son los responsables de convertir la Cámara en un lodazal. Usted es la jefa de las amenazas a periodistas y la patrona de la mordaza. Es usted un virus para la democracia. Su legado será la nada más insignificante”, lanzaba enérgica la líder la oposición. La respuesta de la presidenta, tan incisiva como de costumbre: “Según usted soy la nada más insignificante, pero a su jefa –Yolanda Díaz– no la votan ni en su pueblo. Tranquilícese, que médica y madre –Mónica García– no va a volver por ahora. Relájese”. Rocío Monasterio, por su parte, ha optado por situar el foco sobre la actual “crisis de la democracia”, marcada por la “falta de transparencia”, y de la que, a su entender, serían responsables tanto el PP como el PSOE.
“Sus bulos no tumban presidentes en España”
“Ayer fue un día de alivio para la democracia y un mal día para usted. Su máquina del lodo no lo puede todo. Sus bulos y denuncias fake no tumban presidentes en España. Sus armas no alcanzan para dar un golpe al mandato democrático. Rabien, señorías del PP, porque todos sus esfuerzos son en vano. Aquí hay Gobierno para rato. Rabien. Ante su repertorio de acoso, vamos a responder con política. Han vuelto a perder cuando pensaban que estaban a punto de ganar. Exactamente igual que el 23 de julio. Los del “qué te vote Txapote” y el “me gusta la fruta” van a tener que aprender las normas de la democracia”, arrancaba Bergerot. Alentada por los aplausos de su bancada, la intervención ganaría progresivamente decibelios hasta terminar por definir a la máxima mandataria regional como “patrocinadora” de la “difamación” que termina en “querellas chapuceras” admitidas por “jueces amigos”. También como “jefa” de las “amenazas a los periodistas” o “patrona” de la “mordaza parlamentaria”, entre otras lindezas. En definitiva, “un virus para la democracia”.
La más que notable exaltación por parte de Bergerot encontraría, sin embargo, mesura, cuando no fina ironía, en la réplica de la presidenta: “Madre mía, señoría, va a dejar con problemas auditivas a su compañera de escaño. Lo digo por su bien. Por su salud. Miren, hemos bajado el tono, comienza un nuevo tiempo. Según usted soy la nada más insignificante, pero a su jefa no la votan ni en su pueblo. Literal. Váyanse a Galicia y verán en lo que ha quedado su proyecto totalitario. En la nada. Son solo la muleta del Gobierno de Sánchez y si no fuera por él no tendrían ni cuatro escaños por todo el mal que están haciendo”. Díaz Ayuso tendría además tiempo para comparar el tono de Bergerot con el de su predecesora, Mónica García. “Tranquilícense, que médica y madre no va a volver por ahora ni le va a quitar el puesto. Seguirá con el coche oficial y desguazando España. Tranquilos que cada uno tiene su cometido, su dinerillo y su bienestar asegurado. Hay poder y mamandurria para el Gobierno durante un tiempo. Relájese. Debería estar más contenta”, lanzaba a continuación.
La tensión reinante entre los grupos parlamentarios de Más Madrid y Partido Popular contrastan con la calma reflejada en el ala socialista. Para Juan Lobato, las declaraciones de Pedro Sánchez en el día de ayer suponen el pistoletazo de salida a un “tiempo nuevo”. Un “punto y aparte” que debería traer consigo un tono más sosegado en política, alejado de los “insultos”, el “forofismo” y el “frentismo” del que los ciudadanos estarían ya “hartos”: “O salimos del odio o nos vamos a cargar la democracia. De nada sirve a los madrileños que yo diga aquí que usted lo hace todo fatal y que lo que yo propongo es lo mejor para salvar la humanidad. Hay que seguir subiendo el nivel. Con mis errores, que son muchos, voy a seguir siendo un activista del respeto. Me comprometo a no entrar al trapo a lo que usted diga. Tampoco voy a poner la otra mejilla. Voy a responder con propuestas y con firmeza, pero no con sus insidias e insultos. La presidenta de la Comunidad de Madrid debe gobernar y no dedicarse a insultar y a mentir. El presidente no tiene cuatro palacios ni 1.000 asesores. Eso es mentir. Tome nota y dedíquese a gestionar. Salga del fango”.

"Es cómplice de lo que se hace en La Moncloa"
El discurso de Lobato, una réplica del de Sánchez, no pillaría en absoluto por sorpresa a una Díaz Ayuso ya acostumbrada a su “condescendencia” y “tono de predicador”. Es por ello que le ha recriminado no ser capaz de “salir del fango” mientras lleva “plenos y plenos y plenos hablando de mi vida familiar, de mi vida laboral, de cómo vivo, dónde estoy o qué hago. Retorciendo mi pasado, mi presente y mi entorno personal, haciendo hasta el ridículo en la fiscalía anticorrupción. ¿Por qué no pide también un poco de perdón?”. Contra el imaginario socialista, la presidenta volvía así a defender que los madrileños están “hartos de sus pactos con Bildu, de los nacionalistas… Un punto y aparte dicen… A partir de ahora, persecución de jueces y medios de comunicación, de supuestos bulos y, eso sí, para liberar a Madrid del fascismo (...). Esta es la batalla por la libertad que se está librando y usted es cómplice de lo que se hace en La Moncloa”.
En la misma línea, el portavoz Popular, Carlos Díaz-Pache, tildaba el "manual de resistencia volumen 2" del "presidente fijo discontinuo" como un "teatrillo" con "final bastante decepcionante" y que se enmarca bajo el paraguas de la cúpula socialista madrileña al completo: "El Lobato más educado ha vuelto a poner la alfombra roja a su presidente para que le dejemos robar al país en paz y le ha cedido las antorchas a Más Madrid. Son ustedes un gran equipo que va a volver a fracasar".
La primera en tomar la palabra, antes incluso del inicio de las hostilidades, había sido Rocío Monasterio. La portavoz de Vox aprovechaba su apertura para cargar, sin distinciones, contra derecha e izquierda al considerar ambas facciones del espectro político eran responsables directas de la “crisis de las democracias participativas en todo el mundo” y de la que “España no es ninguna excepción”. En el origen de la “división” figura la Ley de Memoria Histórica aprobada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. El turno Popular tampoco serviría para cambiar el rumbo, llegando así al escenario actual de “odio”, “resentimiento” entre españoles y “ataque a las libertades y al Estado de derecho”: “Pedro Sánchez ha dejado cinco días al país al pairo, preocupado por su mujer, pero no por la democracia cuando nos apedrearon en Vallecas o cuando nos acusan de bulos homófobos... Esa es su visión, solo cuando le afecta a él”.
La crítica de Monasterio ha venido además bañada por acusaciones de "falta de transparencia" sobre la Administración madrileña. A raíz, sobre todo, de la aprobación, el pasado mes de diciembre, de la conocida como 'Ley Ómnibus 2' que permite “intervenir” Telemadrid, la Cámara de Cuentas y el Consejo de Transparencia. “No entiendo que pretenden en esta Cámara. Con el momento tan crítico que vivimos en España... Cada vez que tiene la oportunidad no duda en atacarnos al Gobierno y a mí. Usted sabrá en qué papel quieren encontrarse. Allá ustedes”, refutaba, de inmediato, la presidenta.
Lonas por los fallecidos en residencias
En paralelo al transcurso del Pleno, Más Madrid ha descolgado dos lonas en memoria de los 7.291 fallecidos en las residencias durante la pandemia cuando se cumplen "1.500 días de los procolos de la vergüenza". En concreto, los mensajes se sitúan en la Avenida de la Albufera, en Puente de Vallecas, y la incorporación a la M-30 desde la prolongación de O´Donnell, en el Parque de la Elipa, en Moratalaz. Tal y como ha explicado la formación en un comunicado, tales lonas aspiran a "recordar la memoria de todas esas personas fallecidas en residencias sin derivación hospitalaria y que seguiremos reclamando responsabilidades y justicia. Que nunca caerá en el olvido".