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Fachada del Alcázar
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Fachada del Alcázar

Teatro Alcázar: 1925-2025 (II)

lunes 20 de enero de 2025, 07:43h
Actualizado: 23/01/2025 08:08h

El nuevo centenario teatro Alcázar tuvo que cambiar el nombre original (Alkázar) recién terminada la Guerra Civil. Se prohibió entonces el uso de nombres extranjeros y muchos negocios tuvieron que revisar sus nombres.

No fue uno de los teatros afectados por la II República, cuando se ordenó eliminar todos los nombres que hicieran referencia a la realeza o a la nobleza. El Alkázar no estaba entre ellos. Aun así, entre 1938 y 1940, por orden del Consejo Nacional del Teatro, pasó a llamarse ‘Lope de Vega’. Tras la reapertura, recuperó su nombre original españolizado.

La empresa Fraga

En agosto de 1929, solo cuatro años después de la inauguración, entró a gestionar el Alcázar la empresa fundada por Isaac Fraga. Aunque firmó un primer contrato por cinco años, estaría allí hasta 1981. Durante más de medio siglo esta empresa, vinculada siempre a Vigo, llegó a ser una de las más poderosas en el terreno de la exhibición cinematográfica y la programación teatral. A la muerte del fundador, en 1982, sus herederos no quisieron seguir con el Alcázar, que llegó a permanecer cerrado durante unos meses.

En esta etapa empresarial por el escenario de la calle Alcalá, 20 desfilaron, sobre todo, los géneros frívolos. Sin embargo, durante la II República y durante la Guerra Civil, cuando el fue incautado a sus propietarios, se distinguió por programar un teatro combativo, gestionado por el dramaturgo José María de Granada. Citaré como anécdota, que en julio de 1934 se estrenó la obra Muchachas de uniforme, versión teatral de la novela de Christa Winsloe. Se considera la segunda obra sobre lesbianismo estrenada comercialmente en nuestro país.

El reparto femenino de Muchachas de uniforme. 1934

El Alcázar de Celia

Este teatro parece que estaba destinado a los espectáculos musicales y tras la guerra quedó claramente demostrado. Triunfó sobre todo la revista en las primeras décadas de la posguerra, con Celia Gámez, uno de los iconos de los vencedores, como gran estrella. Su primera actuación en el Alcázar fue en 1945 con la opereta (ella creía que más fino que llamarla revista…) Hoy como ayer. Celia ya era una figura extremadamente popular desde antes de la república pero terminó de consagrarse en 1931 con Las Leandras, estrenada en el Pavón. La Gámez llegó a estrenar más de quince revistas en este teatro.

Programa de la vedette Celia Gámez en el Alcázar

Todavía en 1972 actuó en una comedia junto a Zori y Santos: Los últimos de Filipinas. Pero el feudo revisteril del Alcázar no fue exclusivo de Celia. Tuvo que compartirlo con las grandes vedettes y los cómicos populares de la segunda mitad del siglo XX: Queta Claver, Maruja Tomás, Amparo Miguel Ángel, Antonio Casal, Ángel de Andrés, Esperanza Roy… Hasta Lina Morgan se reveló como una gran cómica de revista en 1958 cantando el Pichi en Un matraco en Nueva York. En 1963, el director José Tamayo, con Marujita Díaz como estrella, importó uno de los grandes musicales de Broadway: Kiss me, Kate.

La nueva empresa

Tras la marcha de los Fraga, el futuro del Alcázar se adivinaba negro. Acudió en su salvación un popular autor-adaptador, Juan José de Arteche, asociado con el empresario Julián Vinuesa. Debutaron con la reposición de Calígula a cargo de José María Rodero. El señor Vinuesa falleció en accidente aéreo en 1985. Arteche siguió adelante, sobre todo porque en ese momento ya había conseguido el gran triunfo de Por la calle de Alcalá.

El escritor y empresario Juan José de Arteche. Foto Antonio Castro

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