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Los sindicatos, con protagonismo en “El Pacto Verde Europeo”

jueves 20 de febrero de 2020, 10:17h

Cuando a principios de semana las delegaciones de CCOO y UGT de Madrid arribamos a Kiljava, localidad finlandesa a menos de una hora de Helsinki, la desagradable sorpresa fue grande: ni asomo de nieve, una temperatura de 5 grados cuando debería ser de 10 bajo cero y los lagos en deshielo. En Finlandia, país atravesado al Norte por el Círculo Polar Ártico, se ha celebrado la Conferencia de Sindicatos de Regiones Capitales Europeas (ECTUN, por sus siglas en inglés).

La representación de Moscú parecía menos sorprendida, ya que según nos contaban, en la capital del “general invierno” no había nevado este año, han tenido que poner en el verano en marcha el aire acondicionado en hospitales y colegios y han sufrido una actividad desconocida de incendios forestales. El cambio climático está aquí, junto al Polo Norte, y está en España con los recientes desastres ocasionados por la borrasca Gloria.

El clima, que no es otra cosa que la estadística del tiempo atmosférico a lo largo de treinta años, no admite opiniones porque es ciencia. La curva ascendente de la temperatura es inopinable y el futuro especialmente preocupante por la directa influencia humana en el aumento de las temperaturas. Poca maniobra empieza a quedar para que en 2050 la temperatura de Madrid sea igual que la de Marrakech.

El pasado año, en Sofía (Bulgaria) centramos los debates de la ECTUN en la movilidad en las grandes ciudades, que es decir la movilidad de la clase trabajadora en primer lugar y de estudiantes en segundo lugar. La movilidad son los tiempos, los costes, los accidentes…, que sufrimos por ir a nuestros puestos de trabajo. Pero las grandes ciudades, que ocupan el 2 por ciento de del territorio, también son responsables del 70 por ciento de las emisiones.

En Madrid estamos viviendo la realidad del cambio climático no sólo por el desbarajuste del tiempo atmosférico (aumento de dos grados en los últimos treinta años), también por las consecuencias económicas y laborales, como son la crisis de la automoción y la disputa entre lobbies de nuevos modelos eléctricos (litio, hidrógeno…) sin contar, por ejemplo, los efectos tan graves que para la salud que supone el roce de los neumáticos sobre el asfalto aunque sean híbridos o eléctricos.

En la capital hemos saludado la reducción de tráfico en el centro de la ciudad, pero no podemos olvidar que los barrios obreros son los más contaminados, donde se encuentran los coches más contaminantes, donde menos renta hay para invertir en coches eléctricos. El transporte público en Madrid vive un proceso de deterioro iniciado por los recortes. La descoordinación entre Cercanías, Metro, autobús hace que Madrid no esté al nivel de Europa cuando tecnológicamente es posible poner orden. Además, nada se ha avanzado en el transporte a los polígonos, aunque llevamos años reclamando y proponiendo alternativas.

Así las cosas, no podemos permitir que las medidas para atacar el cambio climático se conviertan en otro foco de desigualdad socioeconómica y coartada para la ultraderecha política, que pueden ser negacionista, pero territorialmente aboga por el viejo conservadurismo regional, local y nacionalista pero sin visión global.

Para impedir que crezca la desigualdad a rebufo de las medidas que combatan el cambio climático se hace imprescindible una autentica transición justa, que exige la participación de los representantes de los trabajadores, de los sindicatos de clase. Se impone un nuevo pacto social más allá de Rousseau porque también debe ser individual. Un pacto de espíritu federal que una estados, regiones, ciudades… Esto es, un Green New Dealeuropeo. Este Nuevo Pacto Verde Europeo debe abordar políticas sociales y de empleo, por ende, debe reformar el capitalismo para hacerlo más humano, más inclusivo.

El nuevo gobierno de España hace que veamos el futuro con esperanza ya que se ha evidenciado la seriedad y relevancia de la transición ecológica, así como el diálogo social y la puesta en marcha de un foro específico tripartito con fondos para la transición justa. La transición requiere de fondos para quien se vea abocado al paro y para crear nuevos empleos “verdes”.

A nivel regional y local, no podemos compartir que se sustenten gobiernos en la ultraderecha más reaccionaria, cuyo objetivo es crispar la sociedad para pescar en el caladero del malestar. A pesar de ello, mantenemos el diálogo social en materia de economía y empleo e influir en planes como el de la industria, que apuesta por la economía circular, la formación y la transición justa.

Ahora bien, en la Comunidad de Madrid, pese a solicitarlo reiteradamente, no existe mesa o proyecto de ley sobre Transición justa. El Consejo de Medio Ambiente lleva cuatro años sin reunirse y no se tratan estrategias adecuadas de residuos, estrategias de aguas o aire limpio que se ignoran. Existe un primer borrador de ley de autoconsumo elaborado solo con los empresarios del sector; hay financiación en fondos para rehabilitación, accesibilidad y autoconsumo que se agotan inmediatamente, produciendo desmotivación, sin participación sindical. No hay fondos para desarrollo industrial limpio o transición justa.

La capital está gobernada también por las derechas y no permite a los sindicatos participar en mesas como calidad del aire o movilidad y sí en otras como la del árbol. Cierto que desde el Gobierno municipal están dispuestos a conversar pero informalmente y sin compromisos. En casi todos los municipios hay fondos para accesibilidad, movilidad, residuos, rehabilitación…, pero no hay participación en su asignación y destino. Asimismo hay planes de empleo subvencionado por objetivos, pero pocos se emplean en empleos verdes. En todo caso, hay una ausencia de coordinación institucional que impide una actuación integral.

El tratamiento de residuos y de aguas es uno de los principales problemas locales y que también es fuente de desequilibrio territorial, con un sur perjudicado y contaminado, vertedero de un norte de rentas altas. Ahora bien, el tratamiento de residuos puede generar mucho empleo de calidad en las zonas más desfavorecidas por lo que se impone la puesta en marcha de estrategias para el empleo, contra desigualdades, contaminaciones peligrosas y especulaciones.

Este año la conferencia de ECTUN ha logrado reunir a 22 sindicatos de 14 regiones y capitales de Europa: Moscú, Helsinki, Copenhague, Londres, Sofía, Berlín, Roma, París, Lisboa, La Valeta, Atenas, Madrid, Belgrado y Estocolmo. La próxima cita está prevista desarrollarse en Belgrado, para aterrizar en 2022 en Madrid. Entre todos tenemos que sensibilizar, formar e informar en los centros de trabajo, en la sociedad y también en centros educativos. Para ello, hay que empezar a formar a sindicalistas.

Tenemos que influir en la movilidad con un transporte público y colectivo no contaminante, renovando autobuses a eléctricos y extendiendo la red a los polígonos. Medidas compensatorias o ayudas a renovar los vehículos privados. Hemos de impulsor la economía circular con políticas de residuos, reciclado y aprovechamiento energético. Además, son necesarios planes de rehabilitación de viviendas y de control de precios de alquileres que impida el desplazamiento de las personas de sus centros de actividad.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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