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Almacén de cadáveres de la facultad de Medicina de la Universidad Autónoma
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Almacén de cadáveres de la facultad de Medicina de la Universidad Autónoma (Foto: William Criollo)

Practicar cirugía con cadáveres: Madrid cuenta con uno de los mejores espacios del mundo para ello

Ensayos quirúrgicos con cadáveres reales

sábado 26 de noviembre de 2022, 07:00h

En un edificio de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), muy cerca del Hospital de La Paz y de las Cuatro Torres, hasta 300 cadáveres llegan a coincidir en el Departamento de Anatomía, Histología y Neurociencia con una importante misión: facilitar la formación de estudiantes de Medicina, de cirujanos y de otros profesionales sanitarios que pueden aprender y practicar en estos cuerpos antes de hacerlo con pacientes vivos.

Acompañados por el profesor Francisco Clascá, catedrático de Anatomía y Embriología Humana e investigador en Neurociencia que dirige proyectos financiados por el Gobierno y la UE, entramos en la primera sala del Laboratorio de Anatomía Aplicada, donde en algunas camillas metálicas con ruedas reposa un grupo de bultos, del tamaño de un balón cada uno de ellos, envueltos y congelados. Un técnico se afana en prepararlos: son cabezas embalsamadas, que se usarán en un inminente curso de cirugía del hueso temporal. Todo el mobiliario quirúrgico se adapta para cada taller y el instrumental e incluso la iluminación es la misma que la que un cirujano encuentra en un quirófano.

En España, y en la mayoría de países europeos, "los cirujanos aprenden haciendo una residencia en hospital de cuatro o cinco años en la que se les va permitiendo hacer progresivamente más cosas. Sin embargo, con el consentimiento informado cada día es más difícil que un residente pueda operar", explica a Madridiario Clascá. De hecho, según nos explica el catedrático, en países como Inglaterra los residentes apenas operan y para obtener la especialidad se les exige un mínimo de 300 horas de cursos como los que se ofrecen en este Laboratorio. Es decir, deben haber aprendido y practicado las diversas técnicas de cirugía en cadáveres. En el caso inglés, han sido los propios colegios profesionales los que lo han logrado porque, según Clascá, "la vida va un poco por delante de las instituciones".

Además de las actividades prácticas para los estudiantes de la Facultad de Medicina, aquí se imparten talleres intensivos que van dirigidos a profesionales interesados en aprender nuevas técnicas, como el celebrado hace unas semanas sobre cirugía del oído medio en coordinación con el Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario La Paz. Los diez alumnos del taller, que duró tres días, llegaron exprofeso de diversos países de Latinoamérica. "Esto es universidad al máximo nivel", explica el catedrático, quien además añade que los médicos que acuden a estos talleres fueron en su día alumnos universitarios y mantienen ese espíritu de querer aprender y estar siempre al día.

Asimismo, para la industria biomédica este tipo de laboratorios suponen un estupendo banco de pruebas y un escaparate de sus tecnologías. En muchas ocasiones son grandes compañías de bioingeniería las que patrocinan los cursos, como los que tendrán lugar durante este mes de noviembre sobre fracturas de pelvis, de cadera o sobre tratamiento quirúrgico de las deformidades de la columna vertebral.

En otra sala más amplia realizan sus prácticas de Anatomía Humana, los alumnos de primero y segundo curso del Grado de Medicina de la UAM varios días a la semana. Se organizan 40 grupos de alumnos por curso, de entre seis y siete miembros cada uno, por lo que cada práctica reúne simultáneamente a más de 200 estudiantes en esta sala alrededor de 20 cuerpos, que los alumnos disecan, paso a paso, a lo largo de dos años académicos.

Al entrar sorprende la ausencia del olor característico en otras salas de disección y eso, explica Clascá, es gracias a un sistema de ventilación muy potente que inyecta aire limpio desde el techo y lo succiona a ras del suelo. Además, presume el catedrático del esfuerzo que realizan a diario para mantener limpias las salas, ya que “como no tengas cuidado extremo con la limpieza, al trabajar con cadáveres, grasa, sangre y porquería diversa, el espacio puede acabar siendo un asco”.

El laboratorio de microcirugía más grande de Europa

Asimismo, este edificio alberga el laboratorio de microcirugía más grande de Europa, fruto de una ampliación acometida hace cinco años. Cuenta con una instalación central de irrigación, además de una instalación central de vacío, por lo que cada puesto cuenta con irrigación y succión.

Los microscopios son fruto de un acuerdo con un grupo de cirujanos del Hospital Gregorio Marañón: “Nosotros ponemos las instalaciones y ellos, sus equipos”, explica Clascá. Donde más se han utilizado es en microcirugía de oído, pero también pueden usarse en microcirugía de mano, vascular y en otras técnicas. Lo bueno es que son exactamente iguales a los que uno se puede encontrar en un quirófano de un hospital y además han sido computerizados, por lo que el profesor ve desde su monitor lo que cada uno de los alumnos está haciendo sin necesidad de acercarse. Cuando un alumno se enfrenta durante la práctica a un problema, a una malformación o a algo interesante, el profesor puede compartir en la pantalla grande de la sala la imagen en tiempo real de lo que ese alumno está haciendo para que el resto lo vea.

Alumnos de Medicina realizan sus prácticas (Foto: Real Laboratorio de Anatomía Aplicada de la UAM)

Las instalaciones también cuentan con una sala de conferencias, con capacidad para entre 20 y 30 personas en la que puede proyectarse en las pantallas lo que los cirujanos están haciendo en la sala de al lado, con la que se comunica por audio, de modo que se puede seguir una cirugía sin necesidad de estar en el mismo espacio.

¿Qué pasa realmente con los cuerpos?

Lo primero que se hace es eliminar el riesgo biológico, o lo que es lo mismo: embalsamar. Lo importante es que no hayan transcurrido más de 36 horas como máximo desde la defunción hasta que llega el cuerpo a las instalaciones, porque si ha comenzado el proceso de descomposición, el embalsamamiento no lo arregla.

Una vez inyectados y preparados, se trasladan a otro edificio que alberga unas tinas de inmersión donde los cuerpos pasan un periodo de fijación sumergidos en soluciones de embalsamamiento en posición vertical durante unos seis meses. Durante este tiempo, se completa la reacción química en los tejidos, proceso que podríamos comparar al de curado. Las técnicas que aquí se emplean dejan los tejidos flexibles, con un color semejante al vivo, ecográficamente normales y con los vasos permeables. De esta manera, son ideales para la práctica quirúrgica.

Para la inmersión, a cada cadáver se le coloca una especie de arnés de acero inoxidable para que pueda ser manejado con una grúa, con la que se movilizan los cuerpos. Los depósitos, construidos en unos astilleros de Avilés, fueron fabricados en acero inoxidable y sin esquinas para favorecer su limpieza y evitar la retención de suciedad en esas zonas.

Una vez finalizado el embalsamamiento, comienzan a ser utilizados en prácticas y cursos hasta que ya no queda ninguna zona aprovechable de interés. De media, cada cuerpo suele permanecer en estas instalaciones de dos a tres años. En ocasiones, cuando casi todo el cuerpo ha sido utilizado ya y solo queda una mano o un pie sin disecar, se corta y se guarda para cuando se ensaye una técnica especializada en esa zona.

Cuando han sido completamente disecados, aproximadamente un diez por ciento de los cadáveres se devuelve a familias que así lo solicitaron en el momento de efectuar la donación y el resto de cuerpos se incinera. En estas instalaciones se reciben al año unos 100 cuerpos y cada uno de ellos puede permanecer allí varios años, por lo que, en total, se manejan de forma simultánea y anónima cientos de cuerpos que hay que mantener completamente controlados: dónde se encuentran, qué zonas les han sido disecadas a cada uno, condiciones previas de enfermedad o lesiones, etc. “Uno de los aspectos más complicados de nuestro trabajo es toda esa gestión, tenemos una base de datos que es la joya de la corona”, asegura el profesor Clascá al ser preguntado por su sistema de gestión de toda esta información.

Cómo donar el cuerpo para la enseñanza e investigación médica

Los interesados en donar su cadáver a la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, deben rellenar el siguiente formulario en presencia de dos testigos y enviarlo al Departamento de Anatomía, Histología y Neurociencia de dicha Facultad. En el plazo de unos 90 días, el interesado recibirá en su domicilio una tarjeta de donante que no es necesario llevar en la cartera.

Una vez obtenido el certificado de defunción, los familiares y/o amigos deben contactar lo antes posible con el Departamento de Anatomía para formalizar el traslado del cuerpo en el número 674206757, que funciona 24 horas al día los 365 días del año. La Facultad se hace cargo de los costes del traslado y de la incineración de los restos cuando termine su uso en la Facultad. Si la familia lo desea, puede, en el momento de la donación, solicitar que el cuerpo les sea devuelto cuando termine su uso y organizar ellos entonces, por su cuenta, un entierro o incineración privada. Puede encontrarse infomación detallada en la página web del Programa de Donación de Cuerpo para la Enseñanza e Investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid: http://www.ahnfmed.uam.es/index.php/donacion

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