Quienes bajo los efectos del alcohol se den a la fuga tras un accidente vial para evitar e invalidar las pruebas de alcoholemia de cara a un posible juicio, tienen los días contados. Cansado de que las víctimas de estos percances quedaran desamparadas y que el número de fugas tras un accidente fuera en aumento, un policía municipal ha convertido las matemáticas en un arma policial y judicial contra los conductores ebrios fugados.
Se trata de Javier de Pablo, un agente judicial de Tráfico de la Policía Municipal de Madrid. Bajo el pseudónimo de Jsavi De Pablo, el policía ha recopilado estudios y fórmulas específicas enfocadas a desvelar el nivel de alcoholemia con el que circulaba el conductor en el momento del accidente y lo ha publicado en un libro al que ha titulado 'El Informe De Pablo'.
"Debido a mi profesión empecé a tener constancia del aumento de conductores fugados tras un siniestro vial. Fugas que en algunos casos se producían porque estos se encontraban bajo los efectos de bebidas alcohólicas. Al ser localizados daban positivo porque casi siempre los localizamos horas después", apunta este agente.
Si estos conductores dan positivo, se les investiga y detiene por un delito contra la seguridad vial. Sin embargo, cuando llega el juicio sus letrados, o incluso ellos mismos, manifiestan haber consumido esas bebidas alcohólicas después del accidente para tranquilizarse.
"Estas declaraciones empezaron a darse con asiduidad"
Los magistrados se veían "obligados", al no quedar demostrado que dicha persona conducía bajo los efectos del alcohol, a archivar la causa, dejando desamparadas a las víctimas de los accidentes.
"A raíz de ahí empecé a investigar, mirar por Internet, hablar con amigos y profesionales en muchos campos y localicé un estudio sobre la evolución del alcohol en un cuerpo humano tras una ingesta alcohólica", confiesa De Pablo.
Se trataba del método del químico sueco Erik Eidmark, que investigó sistemáticamente la absorción, distribución y eliminación del alcohol en el cuerpo humano, y en 1992 desarrolló una fórmula para determinar la tasa de alcoholemia, es decir, la concentración de alcohol en sangre.
Gráficas y fórmulas
Con estos datos, De Pablo elaboró una gráfica donde se puede observar una fase de ascenso (que dura unos 30 minutos), una fase de meseta (que dura una hora) y posteriormente se produce la desintoxicación, donde se elimina el alcohol por cuatro factores (salación, sudoración, orina o las heces).
El trabajo de este agente de policía municipal recoge dos fórmulas. La primera de ella atiende a la tasa máxima y mínima que genera un líquido alcohólico en un organismo, la cual, está ligada al sexo, al peso o al factor de distribución: "A mayor peso, más corriente sanguíneo y la distribución del alcohol es mayor, por lo que la tasa de concentración es menor", señala.

Con la segunda fórmula, De Pablo consigue averiguar cuál es la tasa de alcoholemia que portaba el conductor horas antes de la prueba de alcoholemia, es decir, en el momento en el que causó el accidente y se fugó. "Teniendo en cuenta el volumen de alcohol ingerido por la densidad y la graduación del mismo, podemos hallar el etanol y conocer lo que genera esa copa de whisky que dicen tomarse porque están nerviosos", confiesa.
La importancia de este informe radica en el "poder corroborar o desmentir esas declaraciones, donde el sujeto confesó haber tomado alcohol para quitarse los nervios después del accidente vial".
"Mi función es esclarecer los hechos"
"Siempre voy a defender que yo busco consecuencias punibles. No soy forense ni agente de parte, soy agente policial y busco unos resultados objetivos con unos datos, constantes y variables objetivas. El resto del trabajo es cuestión de magistrados, letrados y fiscales", asegura.
Con este sistema se puede detallar la tasa incluso entre dos ingestas, lo que ofrece una mayor fiabilidad a la hora de descubrir las estrategias de los conductores ebrios fugados.
'El informe De Pablo' consta de dos partes, una primera más centrada en la biología y abordada, tal y como reconoce el autor, desde el humor para que la lectura será más amena. Para ello, se ha inventado una molécula a la que ha llamado 'Trufín' y con la que viaja por todo el organismo hasta que es detoxificada o eliminada del cuerpo, al estilo 'Érase una vida'.
La segunda parte está más centrada en el aspecto policial, con un compendio de la legislación existente en la materia, los estudios de Widmark o las tablas de la Dirección General de Tráfico que refuerzan los parámetros utilizados por De Pablo en el desarrollo de sus fórmulas novedosas.
Reducir el número de accidentes
Javier de Pablo busca con este libro prevenir las fugas y reducir la impunidad de estos conductores, ya que de aplicarse su método, no sólo no se invalidan las pruebas de alcoholemia, sino que los implicados serían juzgados por delitos de lesiones graves por imprudencia grave, conducción bajo los efectos del alcohol y fuga. "No tendría sentido que se marcharan del lugar del accidente porque el delito de fuga es el más penado", manifiesta.
Pero para que este libro se convierta en "una herramienta matemática en un mundo de letras" como es el Ministerio de Justicia, De Pablo necesita que un equipo forense de veracidad a este tipo de informes. Por el momento, este agente de policía ha elaborado tres atestados distintos en los que los conductores, presuntamente, se dieron a la fuga bajo la influencia del alcohol. Estos casos están a la espera de juicio.
Además, De Pablo también ha colaborado en un caso de Córdoba, introduciendo sus fórmulas en el atestado que irá por juicio rápido y espera tener la oportunidad de explicar en la vista oral su tesis. "Una sentencia en base al informe sea absolutoria o condenatoria, puede marcar el rumbo del informe y para que los juzgados puedan esclarecer los hechos", dice.
Entre el mundo policial, este libro ha creado "mucha expectación". Tanto es así que esta misma semana, De Pablo ha tenido su primera ponencia para "tratar de explicar las diferentes fórmulas" a sus compañeros de profesión.
Dos proyectos nuevos
Con los resultados recogidos en su libro, De Pablo ha elaborado un programa judicial de alcoholemia que realiza "todos los cálculos necesarios". "Tengo una versión alfa y pretendo pasarla al Ministerio de Justicia para que todos los juzgados puedan trabajar con ello, pero para ello antes necesito una sentencia que confirme mi informe", explica.
Además, este policía madrileño también ha creado una aplicación móvil, que estará lista después de verano, con la que los ciudadanos podrán introducir su ingesta de bebidas alcohólicas y vaticinar a la hora en la que van a dar negativo en una prueba de alcoholemia teniendo en cuenta su sexo y peso: "Yo no quiero poner trabas a la población. Por eso, les voy a dar una solución para que si no saben si pueden coger el vehículo o no puedan saberlo y esperar una hora o media para coger el coche (...) Estoy seguro de que la gente no va a coger el vehículo habiendo consumido previamente y conociendo su tasa".