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Placas de cerámica del centro de Madrid
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Placas de cerámica del centro de Madrid (Foto: Ricardo Rubio)

Una inversión de 100.000 euros para conservar las placas de cerámica del casco histórico

sábado 04 de mayo de 2024, 09:00h
Actualizado: 08/05/2024 20:20h

En uno de sus paseos rutinarios, Eloy Sánchez Blázquez, aficionado a la fotografía, se topó con una de las más de 1.500 placas cerámicas que se encuentran repartidas por las calles de Madrid y entonces decidió curiosear sobre aquellas pequeñas obras de arte realizadas a mano - cada una de ellas - por el taller familiar Ruiz de Luna de Talavera de la Reina.

Sánchez Blázquez iba apuntando las curiosidades que veía en cada una de las placas que se encontraba en sus paseos, además trataba de informarse sobre el porqué del nombre de cada calle y los dibujos que aparecían en cada placa hasta que llegó a ponerse en contacto con Alfredo Ruiz de Luna, el autor de las más de mil placas madrileñas. Fue Ruiz de Luna, quien explicó con todo lujo de detalles cuáles eran las más de 300 calles del casco histórico de la ciudad que cuentan con estos rótulos de cerámica y quien - asimismo - animó a Sánchez Blázquez a recopilar todas las averiguaciones que había realizado en un libro.

Durante dos años, Sánchez Blázquez aprovechaba sus paseos para tomar instantáneas de las placas, así como monumentos, comercios y detalles a los que los madrileños están acostumbrados al formar parte de la vida de la ciudad, pero que forman parte de la historia y la cultura de la ciudad. “Fue un trabajo agradable. Yo ya estaba jubilado y mi esposa me acompañaba en mis paseos para fotografías las placas. A veces era una tarea complicada porque te pillaba una rama de un árbol y tenías que buscar otra esquina y otras una sombra que te complicaba la fotografía y tenía que volver otro día”, explica.

Su jubilación le facilitó el tiempo libre necesario para recopilar todo tipo de información acerca de estas pequeñas obras de arte y todo lo que las rodeaba y - finalmente - plasmarlo en un libro que titulo ‘Calles del centro histórico de Madrid con rótulos en cerámica’ y que cumple ya doce años. Ahora estas placas vuelven a estar de actualidad, debido a la propuesta de Vox de conservarlas y ampliarlas.

Curiosidades de los rótulos

Las placas son cuadrados de unos 60 centímetros de lado, formados por un total de nueve azulejos colocados en filas de tres, decorados con las técnicas tradicionales de la cerámica de Talavera de la Reina. Alfredo Ruiz de Luna diseño cada señal y representó historias, personajes y temas que dan el nombre a las calles. De esta manera, aquellas personas que no sabían leer también podían conocer dónde estaban.

Algunos de estos diseños pueden arrancar alguna sonrisa, ya que se tratan de ilustraciones más metafóricas, como en la calle de la Cabeza que hace alusión a la leyenda que dio nombre a la calle, las de Bordadores o Latoneros lo hacen con los oficios que allí se ejercían.

La calle del codo representa el codal de una armadura, mientras el pasadizo del panecillo, hace alusión a la costumbre que tenían en el Palacio Arzobispal, situado junto a la basílica de San Miguel, de dar a los pobres algo para llevarse a la boca.

Placa de la calle el Panecillo

Estos carteles de cerámica también han sido fuente de inspiración. Por ejemplo, la diseñadora Silvia Ferpal creó - en 2018 - la tipografía Ferpal Sans ‘copiándose’ de las letras que aparecen en estas populares placas madrileñas y haciendo más accesible a los madrileños su utilización.

Seña de identidad de Madrid

Estas obras de arte forman parte del legado de Alfredo Ruiz de Luna, que murió en mayo de 2013 en Madrid tras una larga enfermedad y forman parte de la “identidad” de la ciudad. Por esta razón, estos rótulos contarán con un colchón de 100.000 euros en el presupuesto del área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid para su conservación y ampliación a barrios céntricos como Universidad o Justicia.

Eloy Sánchez Blázquez celebra esta decisión de conservar el patrimonio de la ciudad, pues para él es mucho más bonito los rótulos de cerámica que las placas de chapa de color azul que ponen en la actualidad para señalizar el nombre de las calles, junto al escudo del oso y el madroño.

Fue el concejal de Vox en el Ayuntamiento de Madrid Fernando Martínez Vidal quien elevó a la comisión de Cultura, Turismo y Deporte una pregunta sobre las placas de cerámica después de que el Pleno de febrero diera luz verde a la creación de una Escuela de Artes y Oficios “que pueda garantizar el relevo generacional en trabajos que hoy están en riesgo de desaparecer”, como el caso del ceramista.

“Conservar la historia y las tradiciones madrileñas es una obligación del Ayuntamiento de Madrid. Los rótulos cerámicos de las calles del centro histórico se empezaron a instalar hace 30 años y son hoy una seña de identidad de nuestra ciudad”, apunta el concejal a declaraciones a este digital.

Más de 1.500 placas de cerámica repartidas por las esquinas que al ser cada una de ellas pintadas de manera artesanal, se convierten en “pequeñas obras de arte que constituyen un atractivo turístico más para los visitantes”, mientras que los madrileños “estamos acostumbrados y no le damos especial importancia”. “No hay en otra ciudad española ni en el mundo un caso igual. Por eso no solo hay que mantenerlas como parte de nuestro patrimonio cultural, sino ampliarlas”, sentencia Martínez Vidal. Vox ha pintado a ir renovando las placas que no están en buen estado, por ejemplo, las de la calle del Toro, “que algún tarado antitaurino se ha encargado de golpear una a una”, además de “ir pensando en ampliar poco a poco esos rótulos cerámicos a otros barrios del centro de Madrid. Se trata - en definitiva - de “conservar las señas de identidad madrileñas”.

Todo ello, llevó al grupo municipal de Vox a incluir en los presupuestos de este año una partida de 100.000 euros para su conservación y ampliación.

¿Quién se encargará de su conservación?

Las últimas modificaciones y labores de mantenimiento han sido realizadas por Juan Ruiz de Luna, el último de una saga familiar que viene trabajando la cerámica desde que montaron una alfarería en Talavera de la Reina, que cerró en 1961 y hoy en día es un museo.

Se desconoce quién podría llevar a cabo la conservación y diseño de las nuevas placas cerámicas del distrito Centro de Madrid. Pero, Juan Ruiz de Luna podría ser el encargado, ya que en la actualidad sigue la tradición familiar en Madrid, donde su tío abrió un taller en 1981 tras el cierre del anterior.

Además de rótulos y las serigrafías, Juan Ruiz de Luna trabaja en el taller con pinturas a mano de zonas icónicas de Madrid que todavía no tienen su placa como la Plaza de Cibeles o la Calle Goya y elabora tazas “de recuerdo” de la ciudad como las que venden en la famosa chocolatería de San Ginés.

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