A Laura le temblaban las manos cada vez que el profesor le pedía leer una frase en voz alta. Con seis años recién cumplidos y recién llegada a Primaria, el simple hecho de ponerse de pie ante la clase la paralizaba. Su voz se hacía casi imperceptible y la mirada se le iba al suelo. Sus profesores sabían que no se trataba de falta de conocimiento, sino de falta de seguridad. Por eso, su evolución se ha convertido en uno de los ejemplos de cómo se trabaja la expresión oral desde edades tempranas en Casvi International American School, un colegio ubicado en Tres Cantos que apuesta por el desarrollo integral de cada estudiante dentro del marco del Bachillerato Internacional (IB).
El centro considera la comunicación oral como una habilidad esencial para la vida. No solo para el rendimiento académico, también para la construcción de la autonomía personal y la confianza. Aprender a expresarse en público de manera natural y sin miedo forma parte del proyecto educativo del colegio, que promueve metodologías activas, aprendizaje basado en proyectos y participación constante del alumnado durante las clases.
Laura llegó a Primero de Primaria con mucha curiosidad, pero con un bloqueo evidente cuando debía dirigirse a otros. Su profesora y el equipo docente decidieron acompañarla paso a paso, siguiendo un proceso progresivo y respetuoso. Al principio, solo intervenía en grupos muy pequeños. Después, le tocó exponer pequeñas frases preparadas con ayuda de dibujos. Poco a poco, fue tomando conciencia de su voz, de su capacidad de comunicarse y de expresar lo que piensa.
"Lo importante es crear un clima de confianza donde los alumnos puedan expresarse sin temor"
“Utilizamos una metodología muy participativa y activa. Se les incentiva a discutir los temas que tratamos entre ellos y con el profesor, siempre en alto, para que se acostumbren a hacerse entender y dejar claros sus puntos de vista”, explica Carlos Bernabeu, profesor de Lengua Castellana High School. Este enfoque se aplica no solo en asignaturas lingüísticas, sino en todas las áreas, porque el objetivo es que el alumnado aprenda a expresarse con naturalidad, independientemente de la materia.
Uno de los momentos clave para Laura fue una lectura dramatizada en clase. Los alumnos interpretaron pequeñas escenas breves adaptadas a su edad. Cada uno tenía un papel y, aunque la intervención era corta, implicaba proyectar la voz, mirar al público y sostener la atención del grupo. Laura eligió una frase sencilla, pero la dijo con claridad. Sus compañeros la aplaudieron. Esa reacción comenzó a cambiar algo más profundo que su forma de hablar. Empezó a cambiar la forma en la que se miraba a sí misma.
Alejandro Gómez, profesor de lengua castellana de Primaria, señala que el clima emocional es determinante: “Lo importante es crear un clima de confianza donde los alumnos puedan expresarse sin temor. En cursos inferiores, la lectura en voz alta y las pequeñas dramatizaciones nos ayudan muchísimo.”
Casvi International American School no concibe estas actividades como ejercicios aislados, sino como parte de una construcción progresiva. Se trabaja la expresión oral en presentaciones, debates adaptados a la edad, trabajos en grupo y proyectos interdisciplinarios. Además, se presta atención a la postura corporal, la modulación de la voz y el contacto visual.
“Se corrige la claridad y el contacto visual como una nota más de las actividades. En base a su rendimiento, ofrecemos al alumnado feedback y consejos para mejorar”, añade Carlos Bernabeu.
Para los estudiantes que muestran más timidez, el centro aplica una estrategia gradual. “Solemos apoyarnos en los trabajos grupales. Cuando han trabajado en pequeños grupos intentamos que cada uno presente la parte que ha preparado”, explica Alejandro Gómez. De esta forma, el miedo escénico se reduce y la práctica se vuelve más natural.
Se trabaja la expresión oral en presentaciones, debates adaptados a la edad, trabajos en grupo y proyectos interdisciplinarios
El caso de Laura no es aislado. En el centro recuerdan a otro estudiante que, con apoyo continuo y presentaciones guiadas, pasó de evitar intervenir en clase a defender con seguridad su trabajo final. Este tipo de progresos son habituales porque el objetivo no es solo académico. Perder el miedo a hablar en público impacta directamente en el desarrollo personal.
“Siempre será más fácil que en el futuro te vaya mejor en el trabajo o en cualquier proyecto si encuentras la fuerza para hacer valer tus opiniones sin importar cuánta gente esté delante”, señala Bernabeu.
Hoy, Laura ya no baja la mirada. Cuando se pone de pie para intervenir en clase, respira hondo y habla con voz firme. Todavía se pone nerviosa, pero sabe gestionarlo. Cuenta lo que piensa y lo hace a su manera. Lo más importante no es que haya aprendido a hablar en público. Lo importante es que ha aprendido a confiar en sí misma.
"El año pasado estuve trabajando con un alumno con síndrome de Asperger y dificultades para expresarse por escrito y en voz alta. Bajo nivel de participación, de interés y notas bajas en Lengua. Trabajando con él, pautando los pasos para la realización de una presentación de manera muy clara, con márgenes amplios para cumplir los objetivos y con feedback constante, conseguimos que se sintiera muy cómodo defendiendo su presentación frente a la clase, como alternativa a un examen tradicional. Esto le ayudó a mejorar sus notas y aprobar el curso con solvencia", recuerda Bernabeu.
Ese es, precisamente, uno de los propósitos principales del proyecto educativo de Casvi International American School: formar estudiantes que sepan pensar, expresarse y construir su propia voz en el mundo.