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Sánchez, durante su intervención
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Sánchez, durante su intervención (Foto: EP)

Pedro Sánchez y la investidura más ajustada de la democracia española

martes 07 de enero de 2020, 07:41h

Tras 254 días de Gobierno en funciones y casi dos meses después de las últimas elecciones nacionales del pasado 10 de noviembre de 2019 –las segundas en el mismo año tras la falta de consenso después de los comicios de abril-, el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y presidente en funciones, Pedro Sánchez, será investido este martes, 7 de enero, por mayoría simple, siempre y cuando no haya arrepentidos, cambios de opinión de última hora o bajas por enfermedad.

Pedro Sánchez será investido presidente si no hay cambios de última hora

Terminadas las fiestas y con los Reyes Magos camino nuevamente de Oriente, este martes se espera que por fin se retome la “normalidad” en la actividad parlamentaria del Congreso de los Diputados. Al tiempo, se pone punto y final a un largo periodo de negociaciones que ha mantenido en vilo a los españoles incluso durante las Navidades, en las que no ha habido comida o cena familiar en la que no haya salido a relucir el tema político.

Si todo se desarrolla como está previsto, desde este 7 de enero España tendrá su primer Gobierno de coalición de la historia democrática. Esta fórmula, sin embargo, ya está presente en la Comunidad de Madrid desde el pasado mes de agosto pero entre dos agrupaciones políticas de signo inverso al del previsible Ejecutivo nacional, Partido Popular (PP) y Ciudadanos (Cs).

Estos dos últimos partidos contaron con los votos de VOX para la investidura de Isabel Díaz Ayuso como presidenta de la región madrileña, y en el ámbito nacional estas tres formaciones en conjunto han sido las que desde el primer momento se han mostrado en contra de investir a Sánchez como presidente. De esta forma, sin la suma de sus votos -un total de 150, 88 del PP, 10 de Cs y 52 de VOX-, los socialistas ya partían desde el principio con la necesidad de hacerse con 200 apoyos dentro del hemiciclo.

Un juego de números

Tan solo dos días después de que se conocieran los resultados del 10N, el día 12 de noviembre de 2019, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, líder de Unidas Podemos, firmaban un pre-acuerdo de Gobierno con el que Sánchez se aseguraba los 35 votos favorables de la formación morada, contando entonces con 155 apoyos del total de 350 escaños del Congreso de los Diputados. El documento final de la alianza progresista se firmaba oficialmente el 30 de diciembre de 2019 tras semanas de negociación entre ambas partes, en su mayoría llevadas a cabo por la ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero y Secretario de Acción de Gobierno, Institucional y Programa de Podemos, Pablo Echenique.

Para llegar a la mitad más uno, la mayoría simple, a Sánchez aún le faltaba hacerse con 21 ‘síes’. Las reuniones continuaron y el 30 de diciembre, el mismo día que la Abogacía del Estado presentaba su respuesta sobre la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la inmunidad de Oriol Junqueras, el presidente del Gobierno en funciones firmaba junto al líder del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Andoni Ortuzar, un pacto de investidura entre los dos partidos, sumando a las cuentas de Sánchez 6 votos más.

Sánchez contaba entonces con 166 votos a favor, ya que a los de Unidas Podemos y PNV se sumaron los dos diputados del recién formado partido de Iñigo Errejón, Más País-Equo, el de Compromís, el de Nueva Canarias y el de Teruel Existe, una suma que marcaba en el horizonte las necesarias abstenciones para superar la mayoría simple de la segunda votación, y que por ende hacía claves a los partidos independentistas Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), con 13 diputados, y Euskal Herria Bildu, con cinco escaños, así como a Coalición Canaria (CC), con uno.

Abstenciones clave: ERC y EH Bildu

Las bases abertzales ratificaron la decisión de Arnaldo Otegui, líder de la formación, así como la de los tres partidos que conforman la coalición –Sortu, Eusko Alkartasuna (EA) y Alternatiba- de abstenerse en la segunda consulta y permitir investir presidente a Pedro Sánchez. Y a pesar de que las negociaciones con ERC –con Adriana Lastra y Gabriel Rufián a la cabeza- parece que resultaron más tediosas y levantaron más ampollas, los socialistas y catalanes llegaron a un acuerdo el día 2 de enero, a tan solo dos días de que se iniciara el pleno de investidura.

El viernes 3 de enero, Sánchez respiraba al firmar los últimos pactos de investidura con Nueva Canarias, Compromís y Teruel Existe, tres fuerzas que aportan un diputado a favor por cabeza y que se habían hecho más que necesarias tras el rapapolvo del Partido Regionalista de Cantabria (PRC), con Miguel Ángel Revilla a la cabeza, que el día de antes confirmaba su voto negativo tras conocer el contenido del acuerdo entre el PSOE y ERC. Ese mismo día, el Bloque Nacionalista Galego (BNG) anunciaba que votaría a favor de investir a Sánchez.

De esta forma, el día previo debate parecía que estaba todo atado, y las cuentas quedaban: 167 votos a favor -PSOE, Unidas Podemos, PNV, BNG, Más País, Compromís, Nueva Canaria, Teruel Existe-, 166 en contra -PP, VOX, Cs, Junts per Catalunya, CUP, Navarra Suma (NA+), Foro Asturias y PRC- y 19 abstenciones -ERC, EH Bildu y CC-.

El tambaleo de números en la primera jornada

La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, convocó el pasado jueves día 2 de enero la investidura, la cual dio comienzo el sábado con una movida primera sesión de debate. La jornada comenzaba con el discurso del candidato a la Moncloa, Pedro Sánchez, quien comenzaba este indicando: “No se va a romper España, no se va a romper la Constitución, lo que se va a romper va a ser el bloqueo al Gobierno progresista democráticamente elegido por los españoles”.

Aplausos por un lado y abucheos por otro, la jornada estaba marcada por los reproches entre Sánchez y Pablo Casado, líder del Partido Popular: “Hola, soy Pedro Sánchez y soy el primer presidente que va a pactar con los herederos de Batasuna, los independentistas y los comunistas para seguir en el Moncloa”, decía el popular. Este tono fue el que se mantuvo entre ambos políticos durante toda la sesión, en la que también intervinieron Pablo Iglesias (Unidas Podemos), Gabriel Rufián (ERC), Inés Arrimadas (Cs) o Santiago Abascal (VOX).

Pero sin duda, la sorpresa fue dada por la diputada de Coalición Canaria, Ana Oramas. En contra de lo acordado por su formación, la política anunció que votará 'no' a la investidura de Pedro Sánchez a causa del pacto del PSOE con ERC. De votar el martes en contra de Sánchez, Oramas se enfrenta a su expulsión del partido.

EH Bildu desata la 'bronca'

El domingo, sin duda, tuvo lugar uno de los momentos más tensos de la investidura de Pedro Sánchez. La portavoz y diputada del grupo parlamentario EH Bildu, Mertxe Aizpurua, subía a la tribuna y nada más comenzar su discurso, desde la bancada popular y de Vox se comenzaron a escuchar gritos de “asesinos”, “vergüenza”, “pide perdón” o “fuera, fuera”. El miembro de la Mesa del Congreso e hijo del primer presidente de la democracia española, Adolfo Suárez Illana (PP), daba la espalda a la congresista, quien continuaba con su discurso.

La presidenta de la Cámara llamaba al orden repetidas veces y recordaba a los parlamentarios su obligación de garantizar la libertad de expresión, al tiempo que el PP arremetía contra ella por no haber cuestionado el pasaje en el que la diputada vasca se refería a la intervención de Felipe IV sobre Cataluña el pasado 3 de octubre. Sánchez no entró en ningún momento en ese debate y la banda terrorista ETA volvía resurgir, que anunció el fin de la violencia en 2011, volvía a “resurgir” en el hemiciclo. "Bildu lo deja claro: sin nuestros votos, no hay legislatura. Los proetarras condicionando el Gobierno de España. ETA ya ha conseguido su propósito", decía la número tres de los populares, Ana Beltrán.

Sin mayoría absoluta

Poco después se iniciaba la primera votación, en la que para ser investido presidente Pedro Sánchez requería de mayoría absoluta, es decir, 176 votos a favor. Como ya se sabía, el socialista se quedó lejos de conseguirlo, por lo que se levantaba la tensa y crispada sesión sin nuevo mandatario. Ayer, lunes 6 de enero, el Hemiciclo permaneció vacío debido a la festividad del Día de Reyes y a lo marcado por la normativa del Congreso de los Diputados, la cual obliga a que entre la primera y la segunda votación pasen 48 horas.

Por ello, será este martes cuando se celebre la segunda votación y, si todo va como está previsto, Pedro Sánchez se convierta de nuevo en presidente de España. Todo está por ver, ya que los miedos a un nuevo 'Tamayazo' acechan a la bancada socialista, la cual cuenta con unas cifras del todo ajustadas: 167 votos a favor, 165 en contra y 18 abstenciones.

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