Pedro Gironés Galiana (Madrid, 1985) asume la presidencia de la Federación Madrileña de Voleibol en uno de los momentos más pujantes para este deporte en la región. Tras 16 años al frente del club de San Sebastián de los Reyes, entiende esta nueva etapa como una evolución natural dentro de una trayectoria estrechamente vinculada al voleibol. “La confianza que deposita en mí Felipe Pascual, el expresidente, y el apoyo de los clubes han sido fundamentales”, explica durante la conversación.
Y es que el voleibol madrileño atraviesa, según reconoce, “un momento muy dulce”. Tanto en pista como en arena, Madrid se ha convertido en uno de los grandes focos nacionales de este deporte. No en vano, ya es el tercer deporte colectivo en número de licencias federativas y, además, cuenta desde 2020 con el que considera “el centro permanente de vóley playa más importante de Europa”, ubicado en el Parque Deportivo Puerta de Hierro.
“Hemos duplicado las licencias en solo tres años”

Ese crecimiento no es solo una percepción. Los números lo respaldan. “En Madrid hemos incrementado un cien por cien las licencias deportivas en tan solo tres años”, destaca. Ahora, el gran desafío pasa por consolidar ese salto y evitar cualquier frenazo. El objetivo está claro: seguir afianzando al voleibol madrileño entre las grandes referencias deportivas del país.
El buen momento también se refleja en los nombres propios que empiezan a sobresalir. Habla con orgullo de jóvenes como César Irache o Ernesto Gómez, recientes medallistas de bronce en el Mundial Sub-19, pero también de jugadores ya asentados como Miguel Ángel de Amo, que esta temporada ha disputado la CEV Champions League con el CV Guaguas. A ellos se suman otros madrileños presentes en la Superliga, como Daniel Macarro, José Osado o Hugo López. En vóley playa, el nivel tampoco baja: Tania Moreno, Sofía Izuzquiza, las hermanas Carro y Nazaret Florián siguen situando a Madrid en la élite nacional e internacional.
Con la vista puesta en el Campeonato de España de Selecciones Autonómicas (CESA), asegura que su equipo “siempre compite”. Aunque reconoce la enorme igualdad existente, mantiene altas las expectativas. “El nivel es muy alto y las generaciones no siempre son iguales, pero nuestros clubes trabajan muy bien”, comenta. Para medir realmente el potencial de cada promoción, señala como referencia los Campeonatos de España de clubes previos al torneo autonómico.
Puerta de Hierro, epicentro europeo del vóley playa

En todo ese proceso de captación y formación de talento, el programa TECMA ocupa un papel central. Lo define como “una herramienta de supervisión e identificación de talento inigualable”, especialmente por su capacidad para reunir a deportistas procedentes de clubes muy distintos. Cada temporada pasan por sus controles alrededor de 1.500 jugadores y jugadoras. Una cifra que, para él, refleja tanto la salud del voleibol madrileño como la amplitud de una base cada vez más descentralizada. “El talento está muy atomizado”, resume.
La temporada de vóley playa volverá a convertir Madrid en una referencia internacional. La Copa Comunidad de Madrid abrirá un calendario que continuará con pruebas del Volleyball World Beach Pro Tour Futures y la Nations Cup. Entre abril y mayo, la capital vivirá varias semanas de competición del máximo nivel.
Organizar eventos de esa dimensión supone, admite, “una gran responsabilidad”, aunque también una oportunidad estratégica para seguir posicionando a Madrid como sede de referencia. “Es un reconocimiento al trabajo que se viene haciendo en los últimos años”, afirma. Además del impacto deportivo, considera que estas competiciones ayudan a dinamizar clubes y escuelas, generan actividad en la ciudad y multiplican el interés por el vóley playa entre los más jóvenes.
En definitiva, el voleibol madrileño vive un momento de expansión sostenida y mira al futuro con ambición. Y su presidente, Gironés, tiene claro que el reto ya no es crecer, sino mantenerse arriba.