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Organizarse en CCOO una apuesta por el futuro

jueves 14 de noviembre de 2019, 09:36h

“Los que vivimos la primera Ínter (Interramas compuesta por las CCOO de rama creadas) que precede a esta Unión Sindical de Madrid Región, USMR, sabemos de las luchas, los sacrificios, del heroísmo muchas veces. Y yo no me refiero a los hombres más o menos conocidos, sino a los militantes sencillos que no brillan, ni en los periódicos, ni en las antenas de la radio o de la televisión”. De esta forma se refería Marcelino Camacho a esa multitud anónima de todos los sectores productivos que desde CCOO de Madrid empujaron la llegada de la democracia. Estas palabras las pronunciaba en marzo de 1978 durante el I Congreso de la Unión de Madrid.

Un año y medio antes, el 14 de noviembre de 1976, se procedió a la transformación de CCOO de Madrid en un sindicato en todas las ramas. Una vez constituidos los sindicatos de rama se nombraron las respectivas direcciones y se eligieron los delegados al pleno provincial. Este se celebró, todavía en la clandestinidad, el domingo 14 de noviembre de 1976 en un colegio de religiosos de Aluche.

Por ello el 14 de noviembre celebramos el Día de la Afiliación en CCOO de Madrid. Homenajeamos a todas esas personas anónimas a las que se refería Marcelino Camacho, celebramos las nuevas afiliaciones y nos reafirmamos en la importancia que tiene la organicidad, la estructura en nuestra organización, basada en la libertad, solidaridad, la representación y la democracia. Asunto éste no tan evidente en un mundo en que hasta el presidente de los EEUU se salta todas las instituciones y organismos para gobernar el mundo y sus intereses a golpe de tuits.

La organización, la estructura, el debate desde la asamblea de base con la posibilidad de participación de toda la afiliación hizo de las Comisiones Obreras un sindicato solidario, sociopolítico, internacionalista, basado en dialogar, hablar, negociar y presionar. Presionar para dialogar, negociar y acordar, conceptos estos imprescindibles en democracia y que deberían copiar fundamentalmente los partidos políticos.

Celebramos este 14 de noviembre en el triste contexto del renacer franquista en España, o como dice la periodista Rosa Montero al hilo de la historia de una superviviente de Auswitz a quien han tenido que poner protección policial: “Europa se fascistiza”. Pero también vivimos días de esperanza porque frente a ese vendaval, el acuerdo PSOE y PODEMOS sobre un gobierno de progreso debe poner en marcha una agenda social para luchar contra esa desigualdad que corre peligro de cronificarse. Una desigualdad, que mal entendida, da alas al fascismo como la historia ya nos ha intentado explicar.

En este Día de la Afiliación clamaremos por soluciones básicas para Madrid y España: recuperación derechos arrebatados, inversión pública y creación de empleo de calidad. El nuevo Gobierno tendrá que profundizar en nuestras reivindicaciones, como es avanzar en la senda de la recuperación de poder adquisitivo de los salarios, la derogación de las reformas laborales para luchar contra la precariedad o en la imposición del Salario Mínimo Interprofesional que se acerque al 60% del salario medio que reclama la Unión Europea.

Nuestra fuerza institucional se construye con la afiliación y la representación sindical en las empresas, donde volvemos a revalidar la mayoría sindical. Empujados por ellas seguiremos combatiendo la precariedad, la parcialidad y el fraude que viene de la mano de un poder empresarial desmedido por la Reforma Laboral. Es esta la responsable final de que en los últimos años haya aumentado la pobreza y la precariedad, de la mano de la piratería empresarial y la subcontratación.

Y seguiremos movilizándonos por la recuperación del empleo público, 76.000 empleos menos que hace diez años, uno de cada cuatro empleos públicos es eventual. Un lastre para la calidad de los servicios públicos y una presión insufrible para las condiciones laborales y profesionales de quienes trabajan en las Administraciones Públicas.

La nueva afiliación, más de 5.000 en el último año, a quien damos la más calurosa y fraternal bienvenida, comparte con aquella de 1976 algo básico: son clase trabajadora que sabe que donde no hay sindicato se impone la selva de la precariedad, de los accidentes laborales y del salvajismo. Porque la lucha de clases, se vista como se vista, sigue y seguirá existiendo.

El futuro laboral será, ya es, diferente (digitalización, robotización, plataformas esclavistas…) y con un cambio estructural empujado por la emergencia climática. Miles, millones de puestos de trabajo en el mundo tendrán que reconvertirse con orden y concierto porque los riesgos para nuestra especie por causas humanas ya ha comenzado a escribir su primer capítulo. Los absurdos nacionalismos y las fronteras cerradas no entienden que la casa común de la Humanidad es esa biosfera que día a día estamos agujereando.

El otro gran elemento que la nueva afiliación debe tener ya asimilado venimos plasmándolo desde nuestro nacimiento. Así lo escribíamos en 1978: “CCOO (…) considera que la lucha de los trabajadores por una sociedad más justa y la liberación de la mujer son complementarias y convergentes. La incorporación de la mujer al trabajo y al movimiento obrero enriquece su contenido, aumentando las contradicciones que sumen al mundo capitalista no sólo en el plano económico sino en el social, material y humano”. Los cambios serán feministas o no serán. No hay marcha atrás. Y por eso, estamos creciendo en afiliación femenina y aproximándonos a la paridad en el número de afiliados y afiladas, como ya sucede en la clase trabajadora madrileña. Así lo son nuestros órganos de dirección.

A pesar de los mitos urbanos repetidos como un mantra, el sindicalismo de clase en España no goza de mala salud con CCOO en la cabeza. En Madrid, en el periodo álgido de las elecciones, superamos a la segunda fuerza sindical en más de nueve puntos y contamos con prácticamente 15.000 delegados y delegadas. En las filas de CCOO de Madrid ya hemos superado las 145.000 personas y creciendo al 4 por ciento. Unas cifras muy buenas pero para nosotros insuficientes, tenemos prohibida la autocomplacencia cuando hay tantos trabajadores y trabajadoras sin organizar.

Es este 14 de noviembre, por tanto, un día de presente y futuro sin obviar nuestra reciente historia, porque tal como el pasado año aseguró Unai Sordo la democracia de este país tiene una deuda de gratitud con la clase trabajadora, que en la región de Madrid y en toda España se articuló en torno a las Comisiones Obreras.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    16621 | Condemohr - 14/11/2019 @ 19:14:49 (GMT+1)
    Que aburrimiento sr. Cedrún! Siempre con su misma matraca sindicalista! Gánese el sueldo como todos, trabajando hombre!

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