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La vocación no puede con todo

Por Lidia López García
jueves 12 de mayo de 2022, 17:47h

''Game Changer'' es un cuadro que Bansky hizo hace dos años, y que apareció por sorpresa en el Hospital de Southampton, EEUU. Pienso en el arte y en el poder que una misma imagen tiene para crearnos diferentes emociones a través del tiempo.

Me imagino como hubiera podido ser este cuadro si se hubiera realizado hoy e irremediablemente imagino a ese mismo niño cambiando el uniforme de enfermera por el de otra profesión.

Siempre he sido del pensamiento que ser enfermera es una de las pocas profesiones que te convierten en espectadora de la vida: vemos nacer, crecer y a veces morir con el aprendizaje que esto tiene sobre el pijama blanco y por detrás de él.

La enfermería es la ciencia de unos, el arte de otros y parte de la vida de tantos como hemos decidido dedicarnos a cuidar. Pero somos y cuidamos personas, y esto no podemos rechazarlo nunca aunque a la administración pública a veces se le olvide lo primero.

La sobrecarga asistencial que impera en nuestros hospitales se considera desde incluso antes de que empezara la pandemia como algo normalizado y asumible por todos los profesionales sanitarios, llegando a límites en los cuales no es que peligre nuestra integridad física o psíquica, sino la seguridad del paciente que está por encima de todo.

Llegaron los contratos de días o semanas para quedarse y con ellos el estrés que supone los cambios de unidad y la mala conciliación familiar. Las vacaciones y días libres consideradas un derecho básico de todo trabajador parecen haber desaparecido por la falta constante de personal, el cual no falta, pero hay que contratarle.

Los años pasan y con ellos no cambia nuestra situación como sucede con algunas otras profesiones. Esto cansa, frustra y da rabia. Y lo menos que merecen nuestros enfermos, son enfermeros rabiosos.

Siempre he creído que la especialización de la enfermería como camino a realizar. Pero creo que la exigencia debe de acompañarse del reconocimiento que todo estudio, especialización y nivel de estudios se haya realizado. No se entiende que un máster, doctorado o una especialización no se reconozcan.

Se alude a nuestra vocación como justificación a las malas condiciones laborales que tenemos y la vocación es otra cosa y no puede con todo.

Hoy, Día Internacional de la Enfermería, me acuerdo de las enfermeras que me han enseñado a serlo y a las que agradezco infinitamente que hayan hecho que no me imagine en la vida dedicándome a otra cosa pero también de todas esas enfermeras (que siguen siéndolo) pero que ya no tienen pijama, a unas porque se lo han quitado y otras porque no quieren ponérselo de momento porque ya no pueden más.

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