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¿De verdad que no te puedo dar un abrazo...?

martes 31 de marzo de 2020, 22:32h

Y aquí seguimos, sumando y restando días al calendario... Esperanzados en que ese contar días es lo mejor que nos puede pasar para llegar al final de la cuenta atrás.

En las infinitas vueltas por las Redes Sociales, he visto un vídeo de esos que hacen que te pares a pensar, son sólo unos segundos pero es tan breve como duro: Un médico vuelve de una guardia a casa y su hijo pequeño va corriendo feliz a darle un abrazo y su padre, que es uno de esos súper héroes que nos están cuidando, le pide que se pare porque no le puede abrazar, tiene que mantener la distancia, porque le tiene que proteger y como no puede ser de otra manera, se derrumba y rompe a llorar, porque ese abrazo es justo lo que necesita...

Y es que el COVID 19 se ha empeñado en ponernos el peor de los castigos, lo que parecía imposible, lo que no de debería estar permitido, lo que no se nos debería negar nunca: ABRAZAR

Porque no hay nada que reconforte más que un abrazo, de esos que duran, de esos que curan, de esos que te acarician al alma, de esos que te hacen cerrar los ojos, de esos en los que te quedarías para siempre, de esos en los que sientes que nada malo puede pasar...

Porque cuando quieres de verdad un beso no es suficiente. Un beso necesita un abrazo, fuerte, intenso, duradero, de corazón... Porque un abrazo te arregla el día por muy malo que haya sido, porque dar un abrazo es dar parte de ti, porque recibir un abrazo es sentir. Porque cuando estás triste lo único que te alivia es un abrazo lleno de amor, porque cuando estás feliz tu felicidad se multiplica abrazando. Porque lo primero que damos y que siente un bebé es un abrazo, porque lo único que calma el llanto desconsolado de un niño es un abrazo. Porque da igual los años que tengas porque siempre necesitas el abrazo de tus padres, porque cuando tu mundo se desmorona lo único que pone un poco de orden es un abrazo... Porque una mala noticia es menos mala si te abrazan, porque una buena noticia es mucho mejor si la compartes con un abrazo. Porque cuando abrazas sientes el corazón del otro en tu pecho, porque no hay mayor placer que dormir abrazados, porque cuando te sientes solo lo que necesitas es un abrazo, porque un abrazo hace bonito el silencio, porque cuando no hay palabras, un abrazo lo dice todo...

Y ahora que no podemos abrazar, es cuando vemos lo extraordinariamente especial que es un acto que considerábamos tan cotidiano. Y ahora que no podemos abrazar es cuando nos arrepentimos de no habernos dejado abrazar. Y ahora que no nos podemos abrazar es cuando nos damos cuenta de que no hemos abrazado lo suficiente. Y ahora que no nos podemos abrazar es cuando pensamos que por qué no abrazaremos más. Y ahora que no nos podemos abrazar es cuando vemos el poder de un abrazo, de ese abrazo que te cuida, que te protege, que te reconforta, que te quita el miedo, que hace que no te sientas triste, frágil, solo, vulnerable... justo como nos sentimos ahora.

Por eso, cuando esto pase que pasará... nos volveremos a abrazar y abrazaremos y nos abrazarán y nos fundiremos en abrazos infinitos, llenos de amor, de pasión, de cariño, de ternura, de reencuentro, de alegría, de emoción, de piel... Y nos abrazaremos como si no hubiese un mañana, porque recordaremos que hubo un día que un virus nos separó y nos privó de los abrazos y quiso que viviéramos sólo en el hoy y nos quiso convencer, aunque no lo consiguió, de que no habría un mañana...

Esther Ruiz

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