www.madridiario.es

10-N: Votar por una democracia de calidad

jueves 07 de noviembre de 2019, 10:13h

La medicina básica para que una democracia tenga calidad es la participación. El próximo domingo hay que ir a votar por mucho desencanto que haya llevado a nuestras vidas la irresponsabilidad de los liderazgos políticos. El único arma que tiene la clase trabajadora, las personas excluidas o en riesgo de exclusión es su voto, porque la experiencia nos dice que las derechas van a votar como un sólo ser. Hay que ir a votar por la recuperación de derechos, por un futuro de igualdad y un planeta sostenible.

Medir científicamente la calidad de las democracias es un asunto complejo. A pesar de esta dificultad, ponen en ello su empeño algunas instituciones como “The Economist Intelligence Unit, que quizá, a nivel internacional es la más prestigiosa o al menos de las más reconocidas. “The Economist otorga cuatro niveles de democracia: plenas, imperfectas, regímenes híbridos y regímenes autoritarios.

Sin profundizar en su contenido, el informe revela que España se encuentra en el puesto 19 de 169 países, considerada una “democracia plena”, un puesto mejor que durante el Gobierno de Mariano Rajoy. Como curiosidad, EEUU se encuentra en el puesto 25 como una “democracia imperfecta”, por detrás de países como Chile (puesto 23) que vive estos días unas intensas movilizaciones por culpa de la terrible desigualdad que padece, herencia directa del neoliberalismo económico sólidamente asentado por la dictadura de Pinochet.

Si cruzamos los datos del listado de “The Economist con los de la Encuesta Social Europea, como su nombre indica, más a pie de tajo, España se encuentra en el grupo de países europeos más bien insatisfechos con su democracia por culpa de la corrupción política y también de la situación económica surgida a raíz de la Gran Recesión.

Evidentemente los países nórdicos europeos son los que encabezan todos los paneles en favor de sus democracias. Países en que sobrevive con fuerza el Estado de Bienestar gracias también a un elevado nivel de impuestos: pago solidariamente y a cambio obtengo multitud de servicios de calidad. Solidariamente no es sinónimo laico de caridad, sino situar a las personas por encima de los capitales, aportar y recibir algo a cambio, equitativamente.

El próximo 10 de noviembre tenemos la posibilidad, si la irresponsabilidad de los liderazgos políticos lo permiten, de avanzar hacia un modelo justo, o al menos parar ese modelo trasnochado neoliberal representado por Cs, PP y Vox. Estos últimos, sin rubor, han proclamado su intención de privatizar hasta el sistema público de pensiones, siguiendo el ejemplo de Pinochet. No en vano la nueva ultraderecha chilena a través de su líder, José Antonio Kast, mantiene intensos contactos con el neofranquismo español de Vox.

La mejora de la calidad democrática implica abolir completamente todas las reformas regresivas adoptadas por el PP durante la Gran Recesión, por ejemplo, la conocida como Ley Mordaza (Ley Orgánica 4/2015 de 30 de marzo para la Seguridad Ciudadana) o el artículo 315.3 del Código Penal, que criminaliza el derecho de huelga.

El mundo de los partidos políticos está empeñado en movilizarnos, fundamentalmente en redes sociales, a través de emociones primarias: desde perritos a bebés pasando por historias familiares, o cambiar históricos logos con puños por corazones. Las propuestas económicas han desaparecido de los debates en beneficio de ver quién tiene la bandera más grande o canta su himno con más fuerza.

Pero la calidad de las democracias se mide por la igualdad de sus pueblos y a eso se llega por la política de verdad, la economía, los presupuestos…, con más razón y menos emociones; con más justicia y menos compasión; con más equidad, que es justicia en la igualdad de derechos y oportunidades. Con más igualdad.

Así, alcanzar más calidad democrática también implica obtener servicios públicos de calidad y si en algún lugar de España sabemos lo que es hurtar o al menos intentar acabar con esos servicios públicos es en la Comunidad de Madrid, gobernada por la derecha desde 1995 y ahora con una peligrosa influencia fascista, tal como está ocurriendo en toda España.

La mejor receta contra la crisis y para mejorar la calidad de la democracia es la inversión pública, es disfrutar de unos servicios públicos de calidad. Es defender con claridad un derecho fundamental consagrado en nuestra Constitución como el derecho a la educación y no atacarlo permanentemente como hacen las derechas de nuestra región. Una ciudadanía formada conforma una sociedad plural, democrática y con criterio.

La educación es la base de la democracia y en la Comunidad de Madrid hemos tenido que volver a manifestarnos el pasado martes para denunciar la alarmante falta de recursos humanos y materiales para la atención a la Compensación del alumnado con necesidades educativas especiales en la escuela pública, que lleva años sufriendo unos graves recortes que no ven la hora de su reversión.

Calidad de democracia es una sanidad pública sin listas de espera, sin “gestores” que consideren clientes a los pacientes y hagan todo lo posible por porque estos acaben optando por una sanidad privada. Calidad de democracia es el derecho a una vivienda digna que no dependa de los vaivenes del mercado especulador, ni de cómplices de fondos buitres en los gobiernos como sabemos bien en Madrid. Calidad de democracia es protección social y ayuda a la dependencia.

También es democracia poder acudir a unos medios de comunicación públicos que nos aseguren con su profesionalidad que no están al servicio de ningún interés espurio a la hora de informar y también formar, todo lo contrario de lo que parece querer la señora Díaz Ayuso en Madrid. El ataque explícito que está sufriendo Telemadrid y Onda Madrid por parte del PP y VOX es impresentable. Se produce justo cuando está recuperando su carácter de medio público de todos los madrileños y madrileñas y cuando éstos lo reconocen con un incremento de los índices de audiencia.

Una democracia de calidad hay que cuidarla votando. Mejor tener que acudir a las urnas mil veces que no poder votar como España sufrió durante cuarenta años de dictadura. Mejor votar, que regalar nuestro espacio a quienes quieren robarnos los derechos. Votar es la movilización necesaria ahora.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Madridiario

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.