En el mes de agosto de 1887 la empresa arrendataria del teatro Real, del Conde Michelena, anunció la programación de la próxima temporada otoñal que incluía la ópera Carmen de Bizet. Según la empresa: “Esta obra, Carmen, llegará hasta nosotros después de haberse representado con éxito verdaderamente extraordinario en Bélgica, Inglaterra, Francia y otras capitales de Europa”.
La llega de Carmen a Madrid estuvo precedida por una polémica entre el teatro Real y el de la Zarzuela. Ambos anunciaron al comienzo de la temporada que estrenarían esta entonces desconocida ópera de Bizet. En el caso de la Zarzuela, con una traducción de libreto firmada por Rafael María Liern. El 27 de octubre de 1887 se programó el estreno en la Zarzuela pero el día anterior el Gobernador Civil, “cumpliendo con lo preceptuado en el art. 49 de la ley vigente de propiedad intelectual, y a ruego de la empresa del teatro Real, que parece ha hecho valer sus derechos con respecto a la exclusividad de la ópera Carmen para representarla en Madrid, ha dado orden de que la empresa del teatro de la Zarzuela suspenda las representaciones anunciadas”.
Felipe Ducazdal, poderoso empresario teatral de la Zarzuela, se defendió con el argumento de que “su” Carmen era distinta a la programada por la competencia. La orden fue revocada aunque el estreno no se produjo en la fecha señalada aduciendo que la soprano protagonista, Eulalia González, tenía problemas de garganta. Finalmente este teatro la estrenó el 2 de octubre, aunque la autoridad gubernativa se incautó de la recaudación para garantizar los derechos de autor. La firma francesa propietaria de los derechos apoyó en todo momento las reclamaciones del Real. Este teatro, ante el adelanto del otro coliseo lírico, decidió aplazar la Carmen, sustituyéndola por otra obra de Bizet: El pescador de perlas. El empresario del Real, en un alarde de poderío, organizó una sola representación de Carmen el 14 de marzo de 1888, en una gala benéfica. Giuseppina Pasqua fue la gran triunfadora de la velada, dirigiendo la orquesta Luigi Mancinelli.

Ciento treinta y siete años después, Carmen volverá a subir al escenario del Real entre el 10 de diciembre y el 4 de enero con una coproducción realizada entre la Scala de Milán y la Royal Opera de Londres. En esta capital se estrenó el pasado mes de abril y, después de Madrid, ira a Milán. La dirección escénica ha corrido a cargo de Damiano Michieletto, quien ha hecho una traslación que, tal vez, desconcierte al público tradicional. Aunque los espectadores de la lírica ya están curados de espanto.

Esta Carmen transcurre en los años 70 del pasado siglo en un pequeño pueblo mediterráneo. Michieletto afirma haberle dado un espíritu lorquiano, con especial dedicación a la madre de don José, el militar navarro, que en la historia original no aparece más que por carta.

Para la dirección musical ha vuelto a Madrid Eun Sun Kim, quien ya pasó dos años trabajando en el Real, donde fue la primera mujer que ocupó el podio orquestal dirigiendo El viaje a Reims en el año 2010. Actualmente es la directora musical de la Ópera de San Francisco. Se muestra emocionada por dirigir Carmen en España por primera vez.

También será la primera vez que la cante en nuestra ciudad J’Nai Bridges, la mezzosoprano estadounidense, que considera este su debut en el Real, aunque ya participó en un concierto con los ganadores de los premios Viñas. Carmen tendrá otras dos intérpretes: Aigul Akhmetshina y Ketevan Kemoklidze. En el papel de Don José alternarán Charles Castronovo y Michael Fabiano. El torero Escamillo será interpretado por Lucas Meachen, Luca Micheletti y Dmitry Cheblykov. Finalmente, la guatemalteca Adriana González y lo donostiarra Miren Urbieta-Vega, darán vida a Micaela. Son la aportación hispana al reparto de una historia que, originalmente, transcurre en Sevilla.
Es momento de recordar que Carmen fue uno de los personajes favoritos de dos grandes de la lírica española: Teresa Berganza, que la cantó innumerables veces, y Victoria de los Ángeles, que la grabó en 1958 con Nicolai Gedda. Después, incluyó la seguidilla en sus recitales.
Este año se está conmemorando el 150 aniversario del estreno de esta ópera en París donde, por cierto, no cosechó un gran éxito precisamente. Este aniversario también lo está celebrando el Ballet de Antonio Gades con versión coreográfica que firmó el fundador.