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Terrazas de la zona de Ponzano y Santa Engracia
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Terrazas de la zona de Ponzano y Santa Engracia (Foto: Chema Barroso)

La nueva ordenanza de terrazas endurece el régimen sancionador y mantiene los horarios de 2022

martes 25 de noviembre de 2025, 11:50h
Actualizado: 04/12/2025 14:09h
El pleno del Ayuntamiento de Madrid aprobó este martes, con los votos del PP y la abstención de Vox, la nueva Ordenanza de Terrazas y Quioscos de Hostelería y Restauración, un texto que entrará en vigor en 2026 y que regulará la actividad de más de 6.000 terrazas y 50 quioscos de la ciudad. PSOE y Más Madrid votaron en contra tras presentar enmiendas a la totalidad que fueron rechazadas.

La sesión estuvo marcada por la protesta de varios colectivos vecinales que, concentrados a las puertas de Cibeles bajo el lema 'Terrazas sí, pero no así', denunciaron que el Gobierno municipal ha aprobado una ordenanza "sin consenso", con horarios que consideran incompatibles con la Ley del Ruido y sin un estudio de impacto medioambiental. "No tienen medios ni voluntad de cumplirla", reprochaban los asistentes a la concentración convocada a las 11.00 horas.

La vicealcaldesa y portavoz municipal, Inma Sanz, fue la encargada de defender la normativa como un intento de conjugar los diferentes intereses presentes en el espacio público. "No se trata de elegir, sino de equilibrar. No se trata de prohibir, sino de ordenar", ha afirmado Sanz, quien ha asegurado que la norma refleja "lo que es una ciudad como Madrid, un lugar para vivir, convivir, disfrutar y también prosperar".

Sanz ha explicado que la nueva ordenanza refuerza el régimen sancionador y especifica nuevas infracciones: se agrava el castigo por el ruido al mover mobiliario y por colocar elementos no autorizados, se consideran infracciones graves el incumplimiento de retirar las terrazas al final de la jornada y pasan a ser acciones "muy graves" situaciones como obstaculizar el acceso de ambulancias o cerrar estructuras ligeras en zonas de tránsito.

La vicealcaldesa, además, ha destacado que el Ayuntamiento podrá retirar la autorización a los reincidentes, evitando que las multas se conviertan en "un simple gasto más del establecimiento". También ha explicado que la ordenanza "reduce significativamente la burocracia" al eliminar trámites redundantes y permitir que las solicitudes se tramiten de forma más ágil: "El rigor administrativo no debe significar más papeleo".

Sobre las críticas vecinales, Sanz ha manifestado que el texto incorpora ajustes fruto del diálogo, como el aumento de sanciones y revisiones en distancias, ubicación del mobiliario o protección de paradas de transporte y árboles cuando haya calefactores. "Entendemos que estamos ante una ordenanza equilibrada, sensata y eficaz que va a favorecer la convivencia y aportar seguridad jurídica", ha matizado.

Mantienen horarios de 2022

La ordenanza conserva la franja horaria fijada en la normativa de 2022 (anulada en 2024 por defectos formales): entre marzo y octubre, las terrazas podrán abrir hasta las 01:30 los fines de semana y vísperas de festivo, y hasta la 01:00 el resto de días. Durante el periodo no estacional, el horario se reduce y el cierre será a las 00:00.

El Ayuntamiento explica que el nuevo texto parte de la estructura de la ordenanza de 2013, incorpora los cambios de 2022 y solventa las carencias jurídicas que provocaron su anulación.

Oposición, en contra de la ordenanza

Los grupos del PSOE y Más Madrid rechazaron la normativa por considerar que favorece los intereses del sector hostelero frente al descanso vecinal y la protección del espacio público.

La concejala socialista Enma Araujo acusó al Gobierno municipal de aprobar una ordenanza con "prisas" y recordó que el PP presentó 16 enmiendas a su propio texto. "Madrid puede ser diferente, puede ser mejor", criticó. Por su parte, Nacho Murgi, portavoz de Más Madrid, afirmó que la ordenanza "va a desregular el espacio público" y aseguró que "parece dictada por el ‘lobby’ de la hostelería".

Vox optó por la abstención. Su portavoz, Javier Ortega Smith, justificó el voto afirmando que "existen muchas dudas sobre que en la práctica vaya a lograr ese equilibrio entre el negocio libre y el descanso deseable".

En su réplica, Sanz reprochó a la oposición unas enmiendas que calificó de "enmiendas papeleo", otras "desubicadas" y algunas "meteorito, que son las que de aplicarlas llevarían a las terrazas a su extinción".

Mientras que el debate continuaba en la sala de plenos, a las puertas del Ayuntamiento, los colectivos vecinales insistieron en que la ordenanza "no es de consenso" y alertaron de que el Ayuntamiento "ni tiene medios ni voluntad para hacerla cumplir". Exigen un estudio de impacto ambiental, un régimen de horarios "coherente con la Ley del Ruido" y un mayor peso ciudadano en la Comisión de Terrazas, cuya participación se refuerza en el nuevo texto.

Pese a las críticas, la ordenanza quedó aprobada y comenzará a aplicarse a comienzos de 2026.

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