jueves 08 de febrero de 2007, 00:00h
Actualizado: 10/10/2007 11:36h
Aquí no pasa nada. El ministro de Interior, Pérez Rubalcaba, dice que Alcorcón es una ciudad segura, que sus habitantes deben sentirse seguros. Una cosa es lo que deben y otra lo que están. Y los vecinos de Alcorcón no se encuentran seguros después de los graves incidentes ocurridos durante dos fines de semana consecutivos, sabiendo que en su municipio hay, por el momento aletargadas, ocho bandas juveniles de las que cuando actúan se hacen notar, esto al margen del estado general de inseguridad ciudadana, que en los últimos meses se ha plasmado en actos delictivos y atracos a comercios.
Por otra parte, la delegada del Gobierno, Soledad Mestre, se ha reunido con el gremio de joyeros. Iban estos con la esperanza de que las cifras (17 atracos o robos a joyerías durante el pasado mes de enero) convencieran a la delegada de que el sector atraviesa por un estado insostenible y anunciara medidas de urgencia para combatir esa delincuencia. Pero la delegada lo único que dio de aperitivo a sus invitados fue una ración de decepción. Les dijo que lo de modificar la Ley de Enjuiciamiento Criminal para que los delincuentes reincidentes puedan pasar prisión preventiva, nada de nada, y claro, ésta que era la principal reivindicación de los joyeros, les dejó moralmente hundidos. Porque los profesionales de este gremio entienden que mientras los atracadores de sus establecimientos estén pendientes de juicio en la calle, seguirán delinquiendo, seguirán siendo una pesadilla para ellos. En fin, todo se queda como estaba, porque según el gobierno central, que tiene la competencia, la seguridad está más asegurada que nunca. La calle no opina lo mismo.
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Cronista Oficial de Madrid y Getafe
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