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El baloncesto español conquista la plata y el balonmano, un brillante bronce

El baloncesto español conquista la plata y el balonmano, un brillante bronce

domingo 24 de agosto de 2008, 00:00h
La selección española de baloncesto logró una meritoria medalla de plata después de plantar cara y hacer sudar en la final (118-107) a la potente selección de Estados Unidos, que regresa a la elite del 'basket' mundial y recupera el oro logrado hace ocho años en Sydney. En cuanto a la selección de balonmano, ha regalado este domingo la mejor despedida posible a su capitán David Barrufet con la conquista de una brillante medalla de bronce en Pekín 2008 tras batir por 35-29 a Croacia.
La selección española de baloncesto se colgó una medalla de plata con sabor a oro. Los de Aíto García Reneses plantaron cara a los grandes de la NBA, que tuvieron que hacer un esfuerzo que aún no habían necesitado antes en Pekín para doblegar a su oponente. Fue una descomunal final olímpica. El marcador del intermedio daba fe de ello: 61-69, 130 puntos en un tiempo. Los dos banquillos habrían disfrutado de una renta inalcanzable en ese momento contra cualquier rival.

Pero España y los Estados Unidos depararon un encuentro fuera de todo canon establecido. El tanteador remarca una contienda que los españoles manejaron de maravilla. Pau Gasol se coronó rey de los anotadores de Pekín 2008, con 157 puntos, (seis puntos por delante del argentino Luis Scola). Y Ricky Rubio se convirtió a sus 17 años en el medallista masculino más joven de la historia.

Un duelo de grandes figuras
El partido de la primera fase, que acabó en un monólogo estadounidense (119-82), era historia. Los de Aíto García Reneses, sin José Manuel Calderón, baja por lesión -rotura fibrilar en el adductor largo de la pierna derecha-, salieron a la pista para pelear por el oro. Gracias a Wade, que irrumpió como un ciclón (veintiún puntos en 13.10 minutos antes del intermedio), los Estados Unidos pudieron moverse al mismo ritmo que una España sideral.

Sin Wade y sin el ocho de catorce en triples que los norteamericanos engancharon en los dos primeros cuartos (la selección de la FEB consiguió un cinco de ocho), el oro se habría teñido de rojo y amarillo. El descanso llegó marcado por la incertidumbre del resultado, y por las protestas de la grada y el banquillo español, denunciando que el arbitraje se inclinaba sensiblemente hacia el lado de los favoritos.

El oro, al alcance hasta el final
España tuvo la inteligencia de creer en el baloncesto que le ha dado tres finales consecutivas (Mundial 2006, Europeo 2007 y Juegos 2008). Y de dar rienda suelta al talento que encierra en el vestuario y que, por fin, liberó sin atadura ninguna sobre el parque del pabellón de Wukesong. Con 99-104, Kobe Bryant, el hombre que ha resucitado a los Estados Unidos por el compromiso, la categoría humana y el talento que derrocha en la pista, se elevó desde el arco y firmo el duodécimo triple del equipo de Mike Krzwezsky en veintiséis intentos. Estados Unidos precisaba de los amos de su baloncesto para mantenerse en pie.

El madrileño Carlos Jiménez apareció frente al otro aro para anotar el 104-108. Faltaban poco más de dos minutos hasta el final. Pero volvió Wade (104-111 a 2.02 minutos). España podía lanzar con cada falta personal. Los americanos no. Juan Carlos Navarro forzó la primera personal en cuanto el equipo de la 'eñe' regresó al ataque (105-111). Un excelente movimiento de balón dejó a Jiménez con un triple abierto, pero el balón no entró. Bryant reclamó de nuevo los galones y convirtió un doble (105-113). Y entonces sí, entonces se acabó la final, una de las finales más espectaculares de la historia del baloncesto.

Despedida de bronce a David Barrufet

La selección española de balonmano se colgó su tercer bronce olímpico en doce años después de ganar a Croacia (29-35) en un partido marcado por el desplome de los croatas en una segunda parte donde los campeones Olímpicos en Atenas encallaron ante el brío, el empeño y la viveza de "la roja".
Sin embargo, el guión del encuentro empezó de otra manera. España tardó cuatro minutos en ver la portería. Alberto Entrerríos, que estaba físicamente "tocado", marcó un gol que estuvo vigente hasta el minuto siete, síntoma de que España salió bloqueada en ataque. Jugaba muy rápido, sin pausa alguna y con demasiado apremio.

Sin embargo, los de Juan Carlos Pastor salieron "enchufados" en defensa y Hombrados también. Con el pivote muy abierto, Croacia buscaba los huecos que los españoles se empeñaban en sellar. La cosa no iba mal 5-5 (min. 12).
La única rémora era no aprovechar las superioridades, pero eso no es nuevo, es un déficit adherido al equipo español. Por el contrario, dos exclusiones de Belaustegui lastraron a los de Pastor, los croatas se marcharon 8-6, pero España recurrió a Prieto e Iker para equilibrar la balanza. Un gol de Juanín García puso a los españoles por delante (9-10).

Albert Rocas, el mejor español del torneo olímpico, no estaba especialmente "iluminado", pero España era un equipo y donde no llegaba uno llegaba el de al lado. Sólo así se podía contrarrestar la fortaleza de Ivano Balic y los suyos.
El central croata se fue al banquillo con un amago de lesión muscular pero volvió aún con más fuerza. Su talento siempre marca las diferencias. Este domingo también y Croacia, última campeona olímpica, se fue al descanso dos arriba con España otra vez "bloqueada" en ataque, sobre todo desde los nueve metros. Los españoles parecían físicamente más enteros, pero Croacia manejaba mejor el ritmo. Su control fue admirable en esta fase, siempre inteligentes y eligiendo la mejor opción. Hombrados paró, y mucho, pero al descanso el 14-12 no hacía sino reflejar el notable esprint final de los balcánicos.

Un parcial de 3-0 en la reanudación cambió el estado del partido. De la mano del madrileño Hombrados y de Víctor Tomás, España se puso 14-15. Fue una fase valiente, colérica y decidida de los españoles y Croacia se tambaleó. Sin embargo, los gigantes no se desploman fácilmente y los croatas todavía aguantaron en pie, aunque no mucho. Que España estaba más entera en el aspecto físico era una evidencia, por eso el partido acabó siendo "una riña" de la fuerza y la velocidad contra la técnica, la experiencia y el carácter ganador de los croatas.

España se agarró a sus extremos, Juanín, Víctor Tomás y Davis, para colocar un 19-21 en el electrónico que ya invitaba al optimismo. Durante mucho tiempo España estuvo dos goles arriba. Mediado el segundo periodo se puso 22-26. Los de Pastor ya estaban "hilvanando" la cinta de la medalla y el técnico vallisoletano lo sabía. ¡Ya lo tenemos!, decía desde el banquillo.

Croacia se paró "en seco" en la frontera de los 22 goles. Ahí estuvo el partido. Balic aparecía cansado y España apretó todas las clavijas en defensa. Las luces en ataque las encendieron entre todos, Belaustegui, Iker, Entrerrios o Prieto, todos ayudaron para colgarse el bronce mientras a Croacia se le "fundían" los plomos. La selección española tuvo alma de equipo. La medalla fue la consecuencia lógica de su espíritu solidario. Es el tercer bronce olímpico en doce años. El balonmano español sigue arriba. 
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