Por MDO
lunes 30 de junio de 2008, 00:00h
Actualizado: 07/07/2008 19:05h
La liebre mediterránea (Lepus capensis) es una de las tres subespecies presentes en la Península Ibérica, junto a la liebre europea y la liebre de piornal. A veces la mediterránea y la europea se consideran la misma subespecie, y se denomina también Lepus capensis. Pertenecen a la familia de los Lepóridos, dentro del orden de los Lagomorfos.
La mediterránea es la más pequeña de las tres subespecies: mide aproximadamente sesenta centímetros de longitud y no suele superar los tres kilos de peso. Aún así, es más grande que el conejo (Oryctalagus cuniculus). Además, se distingue del conejo por sus largas orejas y unas patas traseras muy desarrolladas y potentes, adaptadas para la carrera.
El pelaje de la liebre es pardo amarillento con manchas negras, menos el vientre, los costados y la parte inferior del rabo, que son blancos. Además, la punta de la cola, así como las de las orejas, es negra.
La liebre mediterránea habita en casi toda la Península, principalmente en zonas abiertas de matorral no muy alto. Se adapta al frío intenso del invierno de la meseta castellana y al sofocante calor del estío.
Su actividad se desarrolla principalmente por la noche, cuando sale en busca de alimentos como gramíneas salvajes, brotes de cereales y hierbas. Durante el día, permanece en su encame, situado en una pequeña zanja o al borde del camino, siempre bien mimetizada.
Es un mamífero muy prolífico. Tiene entre 2 y 4 partos al año, con hasta cinco lebratos cada uno, que no instala en su madrigueras, sino en depresiones similares a las que usa para su encame.