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B de bonito

B de bonito

Por MDO
domingo 15 de octubre de 2006, 00:00h
Cuenta el anecdotario que la mujer de Franco, Carmen Polo, pasó un día por el poblado de Fuencarral B, y comentó: "Qué caballerizas más bonitas hemos hecho aquí". El aspecto del barrio era en efecto el de un grupo de casitas bajas con patio trasero y hechas de materiales pobres, construidas en los años 60 para dar una solución rápida a la población chabolista que coronaba entonces las afueras de Madrid. Lo que iba a ser un poblado provisional acabó convirtiéndose en un barrio que ha sobrevivido al cambio de siglo y que ahora ha sido remodelado por el IVIMA. Las casitas bajas se han tirado y en su lugar se ha realojado a 439 familias. Fuencarral B es ahora más bueno y bonito.
Cada nuevo bloque de viviendas que el IVIMA ha ido construyendo en el barrio de Fuencarral B ha sido bautizado por los vecinos con un nombre distinto. "El Parchís", porque las puertas de los portales son de colores, "La Clínica", por su fachada completamente blanca, "El Barco", porque recuerda a la proa de una embarcación, o "La Corrala", porque se asemeja a este tipo de edificaciones.

Estos edificios han ido sustituyendo poco a poco a las casitas bajas, de dos alturas y con un patio trasero o delantero, que eran la seña de identidad de Fuencarral B. El IVIMA acaba de concluir la remodelación de este barrio y ha finalizado el proceso de realojo de las 439 familias que han accedido a una vivienda protegida de nueva construcción en régimen de alquiler social. Hace unos días vecinos y Gobierno regional celebraron con una fiesta la culminación de un proceso que comenzó ya en los primeros años del Gobierno de Leguina.

Así lo recuerda Antonio González, el presidente de la asociación La Unión de Fuencarral. La movilización vecinal ha sido fundamental en este proceso, y aún hoy, concluida la remodelación del barrio, siguen 'peleando' para conseguir mejoras. "Han sido veinte años de negociaciones continuas", dice este vecino que lleva más de media vida en el barrio. Fuencarral B es uno de los denominados Poblados de Absorción construidos en los años 60 por el entonces Instituto Nacional de la Vivienda que estaban diseñados para combatir el chabolismo, planificándose como construcciones prefabricadas, con vocación de provisionalidad, convirtiéndose con el transcurso del tiempo en la vivienda definitiva y residencia habitual de muchos madrileños. En efecto nacieron con un carácter de provisionalidad para dar respuesta a una emergencia social, calculando que esas casas tendrían una vida útil de diez a doce años. Se construyeron en un tiempo récord con unos materiales de escasa calidad y con una evidente falta de equipamientos.

Así, este poblado de Fuencarral B costó levantarse entonces dieciocho millones de pesetas. Pero lo que iban a ser diez años han acabado siendo más de cuarenta, periodo en el que las familias han vivido en casas encaladas con techos bajos de apenas 2,10 metros de altura, minúsculas ventanucas, sin cimientos, con cocinas de carbón y suelos de barro. En conjunto el poblado estaba compuesto por estas viviendas unifamiliares adosadas de una y dos plantas con patios traseros, y también bloques de doble crujía de cuatro y cinco plantas. Hoy, por fin, las 439 familias que históricamente vivían en el barrio de Fuencarral B han recibido las llaves de una vivienda nueva en régimen de alquiler social con una superficie de 70 metros cuadrados, más una plaza de garaje, frente a los 40 metros cuadrados de superficie que tenían las viviendas que habitaban con anterioridad. Los vecinos de Fuencarral B pagarán una renta mensual de entre 100 y 150 euros por estos pisos que acaban de estrenar en su propio barrio.

"La remodelación se ha ido haciendo poco a poco, construyendo los bloques nuevos en espacios libres, y una vez concluidos, realojando a algunos vecinos, tirando después sus casas y en esas parcelas levantando nuevamente otros edificios", cuenta Antonio. El Ejecutivo regional ha invertido 17 millones de euros en este proceso de remodelación urbana a lo largo de la actual legislatura. Tras la construcción y entrega de las 439 viviendas protegidas a las familias que históricamente han vivido en Fuencarral B, el siguiente paso es la demolición de las antiguas viviendas que permitirá liberar suelo para la construcción de casi 180 nuevos pisos protegidos que irán destinados a otras familias no afectadas por el proceso de remodelación con bajos ingresos económicos. El IVIMA ha llegado a un acuerdo con el Colegio de Arquitectos para convocar un concurso de ideas que permitirá construir estas nuevas viviendas protegidas conservando la identidad y la singularidad del barrio.

Todas las familias han aceptado irse "excepto diez, que han decidido meterse en litigios con el IVIMA, y otras veinte aproximadamente que han ocupado las casas vacías irregularmente". El IVIMA, organismo público encargado de remodelar estos antiguos poblados, tiene en la actualidad cinco barrios en proceso de remodelación: Fuencarral A y B, La Uva de Hortaleza, Alto del Arenal y Canillas. Este proceso de remodelación de barrios beneficiará a más de 2.550 familias que ya disfrutan de una vivienda nueva o que la obtendrán próximamente. Además, el IVIMA construirá otras 550 nuevas viviendas con protección pública en los suelos liberados gracias a los procesos de remodelación. El IVIMA invertirá más de 100 millones de euros en lo que queda del proceso de regeneración urbana de estos cinco barrios.
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