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Aguirre, la Dama de Elche

Aguirre, la Dama de Elche

Por Ángel del Río
lunes 21 de abril de 2008, 00:00h
Actualizado: 25/04/2008 11:39h
Se terminó descubriendo que la niña de Rajoy, a la que tanto paseó tapada hasta los ojos durante la campaña electoral, era Soraya Sáenz de Santamaría, y ahora descubrimos que la Dama de Elche, es Esperanza Aguirre. El fin de semana, en la ciudad ilicitana, Esperanza ha envenenado los sueños de Mariano, y una vez más ha quedado en evidencia el estado democrático de las cosas en mi querida España, esta España nuestra donde con frecuencia nos quejamos de que existen déficits democráticos, cosa que nos debe extrañarnos cuando en los partidos políticos se evidencian muestras claras de falta de democracia interna.

El último síntoma de que esto es un mal crónico, se producía este fin de semana en la ciudad ilicitana, donde Mariano Rajoy invitó a la Dama de Elche, sin pronunciar el nombre de Esperanza Aguirre, a que se fuera con su liberalismo a otra parte, en un acto de dureza e injusticia a la persona que ha hecho de Madrid la joya de la corona del PP y que alguien quiere reducir a estaño.

Mariano Rajoy decide lavar su fracaso electoral con una alta dosis de autoestima, hacer borrón y cuenta nueva y volver a repetir como candidato dentro de cuatro años. Para ello anuncia que se presentará a la reelección de la presidencia en su partido. Hasta ahí bien. Cada uno tiene derecho a medir sus posibilidades de futuro desde el fracaso del presente, pero lo más ético es dimitir, dejar el partido en manos de una gestora que sea la que organice con garantías de pulcritud el Congreso y después presentarse. Tampoco resulta muy trasparente que el candidato, que se presume único, diga que no va a desvelar su equipo hasta llegada la hora del Congreso, poniendo incertidumbre y restando posibilidades de movimiento a posibles candidatos.

Y ahora, cuando Esperanza Aguirre abre un debate ideológico sobre liberalismo y socialdemocracia dentro del seno del PP, se despiertan los nervios, los temores, las inseguridades, y se interpreta el debate como un personalismo para presentar una candidatura alternativa a la de Mariano Rajoy, y esa posibilidad que está más en la cabeza de los miedosos que en la voluntad de Esperanza, parece un acto del rebeldía interna, de traición, cuando es todo lo contrario: es un acto de lealtad con el partido, con sus  militantes, con el verdadero objetivo de ser oposición real al PSOE y alternativa clara de futuro.

Abrir un debate es como abrir una ventana para ventilar una casa que tiene demasiadas humedades y ácaros y no para que uno se muera de una pulmonía. Pero en Elche, Rajoy ha dado muestra de que las discrepancias internas le ponen malo, y se ha salido por la tangente, quizás traicionando su propia imagen de persona cauta y fría, invitando a Esperanza Aguirre a que se vaya con su liberalismo a otra parte. Estas no son formas de asumir un debate ideológico y mucho menos, maneras de tratar a una mujer que ha convertido a Madrid en la joya de la corona popular de toda España.

Ángel del Río

Cronista Oficial de Madrid y Getafe

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