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Por un futuro sin malos tratos

Por un futuro sin malos tratos

sábado 08 de marzo de 2008, 00:00h
El proyecto Malva, que vincula el maltrato a la mujer con el consumo de alcohol, trata de prevenir que los más jóvenes comiencen a desarrollar comportamientos anómalos que puedan desembocar con los años en malos tratos.
La etapa de la adolescencia es un momento muy plástico para modificar todos los estereotipos, creencias y comportamientos que los chicos han interiorizado hasta esa edad. Por eso trabajar activamente con ellos puede ser la clave para evitar los males sociales futuros, como la violencia de género.

“Me parece muy bien que los chicos se den cuenta de que hacen mal si pegan a una mujer”, asegura Sofía, una joven de 14 años y alumna del Instituto Dámaso Alonso. “Tenemos que aprender también a comprender a las mujeres que sufren maltrato y saber que todas podemos llegar a sufrir violencia de género”, añade.

Sofía es una de los 25 adolescentes que asisten a la clase que imparte Beatriz Santos, psicóloga y responsable del Proyecto Malva en Madrid. “Tratamos de prevenir que estos chavales sean víctimas o maltratadores en el futuro. Ellos, que saben ya mucho de violencia de género porque los medios de comunicación no paran de hablar del tema, tienen una visión muy negativa porque solo conocen las historias con finales trágicos. Por eso queremos hacerles ver que el maltrato se puede evitar y que los agresores pueden rehabilitarse”, explica.

Las clases que imparte Beatriz constan de dos partes. En la primera, los chicos leen la historia de una joven que comienza a sufrir maltrato por parte de su novio y ven como poco a poco el abuso aumenta en intensidad. Así aprenden que este tipo de relaciones abusivas se pueden comenzar a dar desde muy temprana edad y como son las distintas fases del maltrato. La segunda parte consiste en una especie de tormenta de ideas sobre qué les ha parecido la historia, cómo ha ido aumentando la violencia y las diferentes clases de maltrato que han podido observar. “Lo que pasa siempre es que la relación es muy bonita al principio. Luego la chica se va quedando sola porque el chico la separa de sus amigas y poco a poco la va insultando y despreciando hasta  que llega a pegarla o empujarla”, explica Sofía.

Este proyecto relaciona la violencia de género con el alcohol, pues es la droga más relacionada con este tipo de violencia. La bebida provoca un conjunto de conductas agresivas, físicas, sexuales o emocionales, que establecen y mantienen una relación de dominio y control de una persona sobre la otra, siendo las  mujeres, niños y los mayores los colectivos más vulnerables.

“Estos chavales son muy jóvenes aún, pero consideramos necesario que tomen conciencia sobre el tema, que por desgracia, está de actualidad. Es el primer año que se imparte el Proyecto Malva en nuestras aulas, pero llevamos ya muchos años tratando el tema de distintas maneras con nuestros alumnos”, asegura José Ramón Martínez, jefe del departamento de orientación del Instituto Dámaso Alonso. “Solemos organizar talleres sobre valores educativos sociales porque creemos que la solución está en la buena educación”, añade.

Este proyecto está subvencionado por el Plan Nacional sobre Drogas. Se imparte en cuatro clases, una a la semana durante un mes, a jóvenes con edades comprendidas entre los 13 y los 15 años. “Sentimos que nos quedamos muy cortos, que deberíamos tener incluso una asignatura aparte, pero de momento nos tenemos que limitar a estas cuatro sesiones. A esta edad ya se pueden empezar a dar relaciones abusivas y, en otros casos, la violencia de género puede estar presente en sus propias casas. Es muy importante sensibilizarles con este tema porque ellos pueden reproducir estos malos comportamientos dentro de unos años”, reitera Santos.

Guillermo, otro joven de la clase , también de 14 años, asegura: “Creo que es necesario que nos den estas clases porque , en teoría, nosotros somos el futuro y no tenemos que repetir los errores de los mayores”.

El Proyecto Malva es idea de la Fundación Salud y Comunidad, una asociación que pretende mejorar el bienestar social. Además de este proyecto contra la violencia de género, desarrolla otros para prevenir la drogadicción o para cuidar de las personas mayores. “No solo hacemos talleres con adolescentes para prevenir la violencia de género. También tratamos de sensibilizar a las personas adultas, tanto a hombres como a mujeres, pues es un problema que afecta a los dos sexos. Desgraciadamente, la violencia cada vez es más frecuente para resolver conflictos", lamenta Beatriz.
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