Por MDO
viernes 29 de febrero de 2008, 00:00h
Actualizado: 30/04/2008 11:05h
El olmo común (Ulmus minor Mill.), también conocido álamo negro o negrillo es un árbol caducifolio de porte elevado, con copa amplia y algo ovalada, y follaje denso. Puede llegar a superar los 30 metros.
Su tronco es grueso y la corteza es oscura y áspera; y las ramas, delgadas de color pardo. Las hojas por su parte son ovaladas, con la base desigual y el borde aserrado. Las flores aparecen entre febrero y marzo reunidas hasta en grupos de treinta. El fruto, en sámara, madura y se disemina antes de que las hojas estén completamente formadas, aproximadamente en abril.
El hábitat del olmo son los suelos frescos y profundos, como sotos y riberas. Prefiere los climas templados, por lo que no suelen crecer por encima de los 1.000 metros. Así, se encuentran en gran parte de Europa, norte de África y Asia occidental. En España, están en las Islas Baleares y la mayor parte de la Península Ibérica, principalmente en las zonas de clima mediterráneo.
La madera del olmo es resistente a la putrefacción por lo que se emplea en construcciones navales. Su uso ha sido muy frecuente como árbol de sombra, fácil de trasplantar y de reproducir. Sin embargo, hoy ha dejado de plantarse porque sufre una enfermedad, la grafiosis, que hace que se sequen sus hojas.