La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, realizó este viernes una condena "sin paliativos" a los intentos de agresión sufridos por varios dirigentes políticos durante las últimas semanas y calificó como "inadmisible" que se responsabilice al Ejecutivo de estos ataques violentos.
En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, de la Vega defendió que el Gobierno "ha hecho, hace y hará" una condena "unánime y sin paliativos" a cualquier comportamiento violento y "alejado de los valores democráticos", como los sufridos por las dirigentes 'populares' María San Gil y Dolors Nadal; la líder de UPyD, Rosa Díez; o los consejeros de la Comunidad de Madrid Francisco Granados y Juan José Güemes.
La también ministra de la Presidencia rechazó así estas conductas "totalitarias y antidemocráticas", pero celebró que se trata de actos "minoritarios", aunque "no por ello hay que restarles importancia". "El Gobierno traslada toda su condena sin paliativos, pero afortunadamente creo que se trata de actos protagonizados por grupos radicales minoritarios", subrayó.
"Con la misma fuerza y firmeza condenamos la pretensión de querer responsabilizar al Gobierno", enfatizó De la Vega, quien considera "inadmisible y no tolerable en democracia" que se impute las actuaciones violentas al Ejecutivo. "Cualquier actuación y brote de violencia es radicalmente condenable", insistió.
Además, la vicepresidenta primera rechazó valorar las declaraciones realizadas este jueves por el ex presidente del Gobierno Felipe González, quien recordó que a él también le "montaron un escándalo" en la universidad pero que no llamó a la policía y que aguantó "sin llorar ni lamentarse".