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Jesús Cracio, director de la obra teatral 'Johnny cogió su fusil'

'Hago un teatro noble y, sobre todo, comprometido'

"Hago un teatro noble y, sobre todo, comprometido"

martes 09 de enero de 2007, 00:00h
Tras casi tres años de espera, Jesús Cracio trae del 10 al 27 de enero en la Sala Cuarta Pared la adaptación de ‘Johnny cogió su fusil’, una obra comprometida y de claros tintes antibelicistas que pretende mostrar el horror de la guerra a través de los pensamientos de un joven mutilado. Cracio, director de la obra y responsable, junto a Antonio Álamo, de la adaptación de la novela original de Dalton Trumbo, ha traído a la actualidad una historia basada en los horrores de la Primera Guerra Mundial, pero que ahora, “tiene exactamente el mismo sentido ya que cualquier guerra es una nueva manifestación de la misma barbarie”. Esta vez, ‘Johnny cogió su fusil’ cuenta con una banda sonora en la que se entremezclan tanto canciones del sueño americano como antibelicistas para “atenuar la crudeza de la obra”.
Dalton Trumbo escribió la novela y luego decidió llevarla él mismo al cine bajo su dirección. En su caso, antes de llevarla al teatro, ¿vio primero la película o leyó el libro?
Vi primero la película. Fue en el año 73, todavía durante el franquismo, en un cine que ya ha desaparecido. España era una dictadura y no sé por qué motivo la película se coló en las carteleras de ese cine. A toda mi generación, a la generación de mayo del 68, nos impactó muchísimo el film. Respecto al libro, fue años más tarde cuando lo leí. Me fui a trabajar a Panamá a montar un espectáculo y a la vuelta fui a Ecuador. Allí pasé por una librería y me encontré con un ejemplar de 'Johnny cogió su fusil', así que lo compré y lo leí. Ahí fue cuando decidí que llevaría la obra al teatro. 
 
¿Diría que es de las obras que más le han marcado a lo largo de tu carrera profesional?
Sí, definitivamente. Yo normalmente hago funciones comprometidas. Es decir, entiendo el teatro como compromiso y divertimento, pero sobre todo como compromiso. Bajo esta idea el sevillano Antonio Álamo y yo comenzamos a hacer la adaptación de la novela, y ya la hemos estrenado en Madrid Sur y en Cuarta Pared. Ahora estamos pensando en llevarla por América del Sur. En España 'Johnny cogió su fusil' es un espectáculo de los pocos que hoy día arriesgan. El teatro, en general, está lleno de obras fáciles y a mí me gusta trabajar con lo no obvio.
 
Sus inicios, en un grupo llamado 'La Máscara', fueron con el teatro del absurdo. ¿Imaginaba que acabaría llevando al teatro una obra tan cruda?
Cuando empecé, con 18 años, no lo imaginé. Sin embargo, siempre he estado abierto a todo. Me dejo llevar por la vida, por sus caminos, eso sí, sin forzar la máquina. Siempre he tenido una tendencia y un pensamiento. Creo que se puede cambiar de casa, de país, de novio… Pero hay cosas que no se pueden cambiar jamás: el equipo de fútbol y tu ideología. Yo soy del Sporting de Gijón y soy rojo. 
 
Con 'Johnny cogió su fusil' retoma unas líneas de compromiso y dureza que han caracterizado a algunas de sus obras como 'No hay camino al paraíso, nena' y 'Los domingos matan más hombres que las bombas'. ¿Hay algún otro punto en común entre estas obras y 'Johnny…'?
Sí, hay una ideología, una tendencia en la forma de pensar bastante radical. 'No hay camino al paraíso, nena' está basado en textos de Bukowski y 'Los Domingos matan más hombres que las bombas' en textos de Max Aub, Baudelaire, Quim Monzó…En las tres se puede percibir el pensamiento de que la vida está por encima de todo: del dinero, de la Coca-cola, de las hamburguesas… En este momento parece que lo que más importa es irte a la calle Fuencarral y comprar y comprar. Antes se decía “pienso, luego existo”, ahora se dice “compro, luego existo”.  A mí me gusta hacer un teatro noble, y como he dicho antes, comprometido. Una vez le preguntaron a Bukowski “¿Usted por qué escribe estas cosas?” y él respondió “¿Y usted por qué caga?”. Esto es lo mismo, es algo que te sale, algo necesario. 
 
Parece que vivimos en una cultura bastante individualista y hedonista, que busca el placer y el ocio por encima de todo. ¿Cree que somos las personas las que hemos convertido la guerra en algo trivial?
No, son los medios de comunicación. Tú pones el telediario a las dos y media y es terrible. Mientras te comes una fabada estás viendo cómo bombardean Bagdad o como hay personas que se matan entre ellas. 
 
Cuando 'Johnny cogió su fusil' se estrenó supuso un hito antibelicista al coincidir con la guerra de Vietnam y marcó a toda una generación. ¿Cree que ha marcado de la misma manera a las generaciones posteriores?

Marcar ha marcado, aunque de forma distinta. Todo cambia y evoluciona y la sociedad de entonces ya no es la misma que la de ahora. Actualmente las necesidades y la vida son otras. Nosotros estábamos más castigados, no teníamos libertad para ver todas las películas ni leer todos los libros. Eso es algo que ahora sí que hay.
 
¿Habría alguna diferencia entre el Johnny del 71 y un Johnny actual?

No, ninguna. De hecho la historia la hemos trasladado a la actualidad, a Irak o a cualquier otra guerra. Es exactamente lo mismo. La historia trata de un muchacho que se alista voluntario para luchar en la Primera Guerra Mundial. Tras la explosión de una bomba en la trinchera, el joven queda mutilado, sin brazos ni piernas, sin poder ver ni oir. Sólo le queda el pensamiento. Esto mismo puede pasar hoy. 
 
En la obra se trata el tema de la eutanasia. Tras el último caso en Francia se ha vuelto a reabrir el debate. En su obra, ¿juzga o expone?
Expongo. Es lo que hago a lo largo de todo el montaje. No juzgo ningún momento, ni cuando el protagonista va a luchar por la democracia y la libertad. Más bien planteo preguntas. ¿Qué libertad? ¿La de comerte una hamburguesa con queso o la libertad de expresar las opiniones? No se trata de un discurso que juzgue, es una exposición en la que el espectador ve y recibe y por último juzga por él mismo.
 
Podría decirse que el hilo conductor de 'Johnny cogió su fusil' es el sufrimiento. ¿Cómo define el sufrimiento y la guerra?
Para intentar aproximarme a lo que sentía Johnny, alguna vez me he quedado quieto durante un buen rato, utilizando sólo el pensamiento, nada más. Te das cuenta que estar así toda una vida es lo más terrible que te puede pasar. La palabra es el horror. Como dice Marlon Brando en el discurso final de 'Apocalypse Now', la guerra es la cara del horror. Las guerras son siempre lo mismo, la lucha del hombre contra el hombre y cada vez vamos a más.
 
Aparte de la obra original de Trumbo, ha recibido alguna influencia a la hora de hacer la adaptación?
Sobre todo y casi únicamente la de la obra original. Pero en el mes de agosto, por ejemplo, cuando estábamos preparando el guión, me compré diez o doce películas bélicas: 'La delgada línea roja', 'La chaqueta metálica', 'Senderos de Gloria'… Las había visto todas, pero las compré a pesar de no ser muy aficionado al cine bélico. Sin embargo me hicieron entender, hay que empaparse de algo para poder entenderlo. Esa es una de las cosas más interesantes de mi profesión, trabajar me obliga a informarme. 
 
¿Recomienda la obra a todos los públicos?
Sí, a todo el mundo. Somos conscientes de la crudeza de la representación y por este motivo hemos incluido canciones del sueño americano y antibelicistas que puedan atenuar la tensión emocional del montaje: Leonard Cohen, Bob Dylan, Metallica, The Beach Boys...  Hay alguna escena difícil, pero me parece una obra de obligatorio visionado. Un día, todas las cadenas de televisión deberían ponerse de acuerdo y retransmitir la película, para que la gente la viera. Muchos se quedarían sorprendidos. La gente joven ya no se moviliza como antes, se queda en casa de sus padres hasta los treinta y lo tienen todo, vivimos en una sociedad de comodidad burguesa. Cuando no tienes lo que quieres y hay que luchar por conseguirlo, eso ya es más jodido.
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