El departamento de Transportes, que dirige Manuel Lamela, comenzará en breve con los trabajos para la redacción de los proyectos, que se ejecutarán en los próximos tres años. Según informaron fuentes de la consejería a Madridiario, el compromiso es ponerlos en marcha “durante la presente legislatura”, es decir, que las obras comenzarían antes de 2011.

Con todo, aún está por decidir el calendario de las obras y la solución a la forma de acometer las obras en Avenida de América para evitar molestias a los usuarios.
Esperanza Aguirre hizo estas declaraciones en la apertura al público del distribuidor de transportes de
Plaza de Castilla, cuyas tres plantas subterráneas darán servicio a 270.000 personas a partir de este jueves. Cuenta con 400 plazas de aparcamiento público rotatorio y 29 dársenas de autobuses, todo ello gracias a una inversión de 102 millones de euros.

En él confluirán tres líneas de Metro (la L1, L9 y L10) y los autobuses de 40 líneas interurbanas procedentes de los corredores de la N-I y de la M-607 (más de 60 municipios), así como 19 líneas de la EMT. En su entrada en servicio, este jueves, los primeros autobuses en ser trasladados serán los de las líneas 712, 713, 716 y 717 de Tres Cantos.
Nuevas paradas y apertura de Moncloa
A la apertura oficial del intercambiador también acudió Alberto Ruiz-Gallardón, que dispensó un frío saludo a Aguirre. El alcalde de Madrid anunció la apertura “en tres semanas o un mes” de la ampliación del distribuidor de Moncloa y el comienzo inminente de las obras para renovar las dársenas de los autobuses que quedan en superficie en Plaza de Castilla.

Las nuevas paradas, además de servir de cobertura a los usuarios contra las inclemencias del tiempo, tendrán un diseño más moderno y adecuado al entorno de las Torres Kío, probablemente en acero y cristal, y sustituirán a las viejas marquesinas de color rojo.
Gallardón destacó durante su intervención la apuesta del Ayuntamiento, la Comunidad y el Consorcio de Transportes por la “comodidad” de los viajeros y afirmó que Madrid “es una ciudad abierta”, por lo que seguirá dedicando “el dinero necesario” a infraestructuras como la de Plaza de Castilla.