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Flores vivas del arte mexicano

Flores vivas del arte mexicano

El Museo de América dedica una exposición a las talaveras de Puebla

Por Carmen M. Gutiérrez
jueves 24 de enero de 2008, 00:00h
Actualizado: 25/01/2008 20:34h
Dragones y pagodas orientales, blasones y escenas de caza de tradición europea o la  caligrafía árabe aparecen a la par en la decoración de las talaveras de la localidad mexicana de Puebla. Una cerámica "de belleza propia", en palabras del coordinador de la exposición que desde este jueves puede visitarse en el Museo de América.
"En la muestra el visitante puede ver la producción de una cerámica muy especial producida en Puebla, que se denomina talavera porque al principio se comenzó a hacer a imitación de la cerámica española", explica Luis Caballero, coordinador de 'Talaveras de Puebla. Cerámica colonial mexicana', que permanecerá en Madrid hasta el 4 de mayo.

Obra inspirada en Frida Kahlo En concreto, la influencia hispánica llega de la mano de los ceramistas de Talavera de la Reina, muchos de los cuales viajan al Nuevo Mundo en el siglo XVI. Junto a los motivos típicos españoles, como las escenas de caza, los escudos o incluso los de tradición mudéjar, también llega a Puebla una manera más sofisticada de hacer cerámica. Se trata de la loza, y de las herramientas y materiales utilizados en realización, como los hornos y tornos que sustituyen la técnica de los indígenas de la zona, más rudimentaria. Aun así antes de la colonización "había grandes ceramistas y una tierra muy buena".

Pero las talaveras de Puebla reciben más influencias. "Entonces Puebla está en el punto de confluencia de la ruta de los galeones de Manila, y de Sevilla y de Cádiz, de manera que en Puebla se encontraban tanto cerámicas y productos que venían del Lejano Oriente como de Europa. Por esto los artesanos llegados de China y Europa junto con los indígenas pudieron producir una cerámica muy especial", relata Caballero.

Un tibor Patrimonio de la Humanidad
El resultado "es una cerámica especial que ha merecido que la ciudad de Puebla haya sido declarada Patrimonio de la Humanidad, porque no solamente sus alfares hacían esta clase de cerámica sino que también sus casas, palacios e iglesias estaban recubiertas con ellas", añade el coordinador. "Es algo extraordinario en el mundo. En ninguna parte se ha hecho con tanta profusión y policromía como en Puebla".

Ahora en la exposición itinerante, organizada por el Museu de Ceràmica
de Barcelona y la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes del
Ministerio de Cultura, puede verse cómo es esta cerámica a través de las 49 talaveras de Puebla que se exponen en el Museo junto a otras piezas "españolas y chinas que sirven de referencia para que el público sepa qué es lo que veía el artesano poblano a la hora de hacer su propia obra", argumenta el experto.

Así sucede con una de las piezas más destacadas de la colección, un tibor del siglo XVIII de dimensiones considerables, elaborado en loza, que une la tradición del paisaje chino, en el que puede vislumbrarse un cactus; y caligrafía islámica, que aparece invertida como fruto del desconocimiento de su significado. Todo ello con una trazo más grueso que el oriental, el propio de las lozas de Talavera de la Reina.

Luis Caballero, coordinador de la muestra en Madrid También en el resto de las piezas se aprecia la variedad de influencias que los artesanos utilizan "para hacer una mezcla, que es la que da personalidad y una belleza propia a las producciones de puebla".

Las piezas son objetos decorativos o útiles como vajillas de "los gobernantes tanto civiles como eclesiásticos de todo México". Pero son algo más: "Cerámica de alta calidad que muestra que además de tener una utilidad es una forma de arte", apunta Caballero.

Del siglo XVII al XXI
La muestra hace un recorrido que comienza con la cerámica prehispánica y continúa con la exposición las talaveras de Puebla realizadas desde el siglo XVII hasta la actualidad. "Las piezas demuestran la permanencia de la misma técnica y el mismo colorido, cambiando un poco según las diferentes influencias de cada época".

Una de las piezas expuestasEl coordinador recuerda que un autor mexicano dijo que "las lozas son las flores vivas del arte mexicano". "Primero están haciendo arte mezclando influencias españolas y chinas, a medida que avanza la historia en el XVIII también toman influencias francesas; y en la actualidad utilizan formas de su pasado pero como si fueran un lienzo y expresan en la cerámica las preocupaciones y los temas del México actual llegando hasta esa pieza final que es una dedicatoria a Frida Kahlo. Por eso dicen que están vivas", sentencia.

Caballero se refiere a la pieza de José Lazcarro que cierra la exposición junto con otras obras actuales que separan la loza de su utilidad para convertirlas en un nuevo soporte para el arte.


 

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