www.madridiario.es
La realidad y Gallardón

La realidad y Gallardón

Por Rafael Martínez-Simancas
miércoles 16 de enero de 2008, 00:00h
Alberto Ruiz-Gallardón se había construido un mundo mágico, casi de cuento de Alicia en el País de las Maravillas. En su interior todo era un anuncio de perfumes, con mariposas aladas, lluvia de pétalos de rosa y unos hare-cristna tocando el pandero descalzos; por ahí andaban el sueño olímpico, la ambición encubierta, su querencia a Polanco, su categoría de verso suelto en asonante. Gallardón saltaba por los jardines de sus reflexiones como el que busca al unicornio. Madrid, entonces, colmaba todas sus ambiciones políticas y el partido era su máxima expresión de lealtad.
Pero luego vino la realidad, se le metió dentro del cuento y le jodió el final del relato. Punto pelota. Gallardón está más noqueado que uno de los muchos a los que tumbó Foreman en el ring.

Ha tenido que ser la decisión de Rajoy de apartarle de las listas del PP la que ha destapado al verdadero Gallardón: o todo, o nada. Pasa de acompañar a Rajoy en lo que hiciera falta a convertirse en un amante herido que amenaza con salir por la misma puerta de Miguel Sebastián. Ahora, de repente, el efecto del hechizo ha pasado y Madrid no le parece suficiente y se las pira. El actual alcalde no aguanta que le dejen para inauguraciones locales y para estrechar la mano de los Reyes Magos. Entre Pizarro, Rajoy y Aguirre se han cargado la profunda ambición del personaje.

Con los focos del día se ve que le interesaba poco el proyecto del partido y que anteponía el suyo personal. Perdió el congreso ante Aguirre y ha perdido el sentido de la orientación. Y, con su marcha anunciada, abre un cisma en el PP que a Rajoy se le presenta como un agujero en la canoa, a cincuenta días de las elecciones.
Hace un año que comenzó a plantear la batalla, quizá el presidente del PP ha tardado demasiado tiempo en resolverla.

El alcalde se ha quedado sin escaño como se quedó sin Juegos, aquella vez fue por culpa de Alberto de Mónaco y ésta por un cálculo erróneo en la medición de fuerzas. Él solo se ha pillado los dedos con la tapa del piano.

www.rafaelmartinezsimancas.com
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios